El día en que 'Godzilla Minus One' dio una lección magistral a Hollywood
por AriO - Ariadna Ollé

El próximo 6 de noviembre comprobaremos en 'Godzilla Minus Zero' cómo Yamazaki eleva esta propuesta con mayor presupuesto y complejidad técnica

El próximo 6 de noviembre se estrena Godzilla Minus Zero, la secuela del sorprendente reboot de 2023 Godzilla Minus One. Aquella película nos cogió a todos por sorpresa: dio un soplo de aire fresco al clásico kaiju nipón con una maestría técnica impecable, a la altura de cualquier blockbuster de Hollywood, pero gastando tan solo 15 millones de dólares. Ese hito culminó al ganar el Oscar a Mejores Efectos Visuales en 2024, demostrando que con recursos limitados se puede vencer a las mayores superproducciones del cine. Ahora, tres años más tarde, Godzilla regresa con, como hemos mencionado, Godzilla Minus Zero, la primera película japonesa rodada para IMAX, prometiendo más presupuesto y ambición pero manteniendo la misma fórmula técnica. Pero ¿qué hizo diferente Godzilla Minus One? ¿Cómo logró superar a sus competidoras de Hollywood?

Para entender la hazaña japonesa, como artista de efectos visuales debo explicaros cómo trabajamos habitualmente. Tras aprobarse el guion, entra en juego el equipo técnico y la figura del Supervisor de VFX en set, quien garantiza rodar en condiciones óptimas para la postproducción. Este supervisor puede ser independiente o pertenecer al estudio contratado. En el sector existen miles de empresas de VFX: pequeñas (hasta 30 artistas), medianas (30-100) y grandes firmas con más de 100 artistas y sedes internacionales, como ILM (Industrial Light & Magic, fundada por George Lucas en 1975 para Star Wars, con sede en San Francisco y filiales en Vancouver, Londres, Mumbai y Sidney), Framestore, DNEG, Digital Domain, Weta o Scanline.

En Hollywood, las productoras suelen contratar a un Main Vendor principal y repartir el volumen de trabajo entre múltiples Vendors secundarios. En los créditos finales -donde lamentablemente no siempre hay espacio para nombrar a todos los artistas partícipes- se refleja esta inmensa red de trabajo. En estudios grandes, la tarea se fragmenta en multitud de departamentos especializados: en 3D (modelado, texturizado, rig, animación, FX, match-moving, layout, iluminación y render) y en composición digital (rotopaint, prep y composición).

Cada plano pasa por filtros de aprobaciones, montaje y el riguroso Quality Control de las plataformas. Por eso, si veis un efecto defectuoso, no culpéis a los artistas: nosotros no decidimos cuándo se aprueba un plano.

El milagro de Shirogumi y Takashi Yamazaki

Frente al despliegue masivo de Hollywood, la dinámica de Godzilla Minus One fue excepcional. Sus 15 millones de dólares de presupuesto equivalen en EE.UU. a cintas modestas como Kinds of Kindness, The Black Phone o The Iron Claw, no a blockbusters cargados de CGI. Los VFX recayeron íntegramente en Shirogumi, estudio japonés fundado en 1974 especializado en animación y efectos visuales para acción real. Para la película, Shirogumi empleó a 35 artistas para realizar 610 planos con CGI y VFX durante 8 meses.

La clave del éxito fue Takashi Yamazaki, director de la película y supervisor directo de los efectos instalado en el propio estudio. Con trayectoria en Shirogumi desde 1986 como animador, compositor y supervisor, Yamazaki -apodado "el James Cameron japonés"- daba indicaciones directamente mesa por mesa, eliminando filtros intermedios.

Así descubrió el talento de Tatsuji Nojima, un compositor digital de 23 años recién llegado a Shirogumi que creaba complejas simulaciones de agua en su tiempo libre. Yamazaki reescribió el guion para trasladar escenas clave al mar -incluido el clímax- y aprovechar el talento de Nojima, quien acabó recogiendo el Oscar en 2024. Yamazaki optimizó además el presupuesto construyendo decorados físicos mínimos y falseando las olas con cámara y actores, recreando la ciudad de Ginza de 1940 en CGI 3D para destruirla con mayor facilidad.

Godzilla Minus One ganó el Oscar por mostrar una alternativa a Hollywood basada en el esfuerzo humano. El próximo 6 de noviembre comprobaremos en Godzilla Minus Zero cómo Yamazaki eleva esta propuesta con mayor presupuesto y complejidad técnica. Quizá si más directores emularan su actitud hacia los efectos visuales, el cine volvería a deslumbrarnos como antes.

AriO - Ariadna Ollé
Artista de 3D y VFX para cine y series. Entusiasta de la tecnología y divulgadora sobre los entresijos y la parte más técnica y desconocida del cine en sus ratos libres
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