Aunque aún mucha gente le conoce como Marky Mark (del grupo Marky Mark and the Funky Bunch), lo cierto es que Mark Wahlberg, a sus 55 años, hace tiempo que ha dejado esa vida atrás. En 1995 sacó su último disco con ese nombre y empezó a dedicarse a lo que más le gustaba en realidad: actuar. Recibió alabanzas por Boogie Nights, se hizo famoso con El planeta de los simios, consiguió una nominación al Óscar por Infiltrados... Y ahora, ya con fama internacional, su único trabajo es seguir luciendo tipito.
Marksculos
Desde siempre, los músculos han sido una de las características principales de Mark Wahlberg. E incluso a día de hoy no se ha dejado llevar por la fama, siguiendo una rutina establecida perfecta: "Me levanto a las 3:30 de la mañana. Entreno duro todos los días. Es parte de mi personalidad". Personalmente antes de levantarme a las 3:30 de la mañana preferiría cambiarme de profesión, pero allá cada cual.
Por supuesto, antes de entrenar, y como parte de su rutina diaria, Wahlberg habla con dios: "Lo primero que hago cada mañana es rezar. Me centra y recuerda lo que es importante. Sin mi fe, nada de esto funciona". El actor es católico, va a misa de manera regular y ha declarado en más de una ocasión que sin su rezo diario no puede ponerse a funcionar. Y después, llega la hora de entrenar, literalmente todos los días y con solo un día de descanso (que eso, todo sea dicho, está bastante mal).
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Los lunes, pecho y tríceps. Los martes, espada y bíceps. Los miércoles, piernas y centro. Los jueves, hombros y brazos. Los viernes, entrenamiento funcional total. Los sábados, golf. Los domingos, descanso o recuperación activa. Tal y como él afirma, "Me tomo muy cuerpo seriamente como una herramienta para mi trabajo y mi vida". Y todo ello sin dejar de alimentarse correctamente: "Como mucho. Tengo que comer mucho para mantener el entrenamiento que hago. La prioridad es la proteína". Nadie dijo que fuera fácil ser famoso.