Estamos viendo series y películas por encima de nuestras posibilidades y los creadores han respondido. Detrás están también unos espectadores cada vez más exigentes
Estamos viendo series y películas por encima de nuestras posibilidades y las cifras hablan de una saturación evidente. Según lo recogido en el VisualCOM Scientific Publications, España ha pasado de producir 231 largometrajes en 2013 a 375 en 2023, lo que representa un incremento del 62,3%. El mundo audiovisual está tan saturado que ni los profesionales ni el público quieren contar más historias y prefieren pasarse a la metaficción.
En 2025, había 1.800 millones de suscripciones de streaming a nivel mundial, en comparación con 1.100 millones en 2020. En EE. UU., el 83 % de los hogares tenía al menos una suscripción de streaming, frente al 52 % en 2015. En España, en junio de 2025, seis de cada diez hogares usuarios de plataformas para ver contenido audiovisual contrataron más de una.
Esa saturación hace que el consumidor no solo tenga más historias que nunca, sino que pase más tiempo viéndolas. Algunos estudios estiman que el consumo medio diario de medios digitales ya supera las 7,8 horas al día -un aumento del 6,1% respecto al año pasado-, con buena parte de ese tiempo dedicado a streaming de series y películas.
Lo hemos visto ya todo.
Hablemos de nosotros mismos entonces
El mundo audiovisual está tan saturado que ni los profesionales ni el público quieren contar más historias y prefieren pasarse a la metaficción. Sin ir más lejos, The Studio ha sido una de las grandes triunfadoras de los premios y una de las más valoradas en 2025. Creada por Seth Rogen, la producción de Apple TV+ explora los mecanismos y la audacia que requiere un productor ejecutivo para sacar un proyecto adelante. Y da la casualidad de que esta semana se estrenan dos títulos muy similares.
Por un lado, Wonder Man ha visto la luz en Disney+. Se centra en la historia de un actor llamado Simon Williams (Yahya Abdul Mateen) que lucha por conseguir el papel principal en una franquicia de superhéroes. La gracia está en que él sí tiene poderes en la vida real. La han definido como el The Studio de Marvel y, aunque tienen grandes diferencias, es una muestra clara de que hasta Marvel tiene ganas de cambiar de aires.
Por otro lado, con sabor más español, nos encontramos el estreno de Aída y vuelta. El equipo de la serie de Carmen Machi podría haber regresado como una continuación al uso, pero han tomado el camino difícil y divertido. Ahora nos encontramos al reparto interpretando una versión ficcionada de sí mismos. Una locura salida de la mente de Paco León.
Cuando el volumen de contenido se dispara, la narrativa tradicional —centrada solo en contar historias desde fuera— empieza a sentirse insuficiente. La saturación no solo afecta al espectador, sino a los propios creadores: con miles de ficciones estrenándose cada año, destacar con una trama estándar se vuelve cada vez más difícil. Lejos de ser una simple moda, es una respuesta narrativa directa a un entorno audiovisual autoconsciente.
Y es que el espectador también se ha vuelto más exigente. Nuestra mente audiovisual ha evolucionado drásticamente en los últimos años y estamos abiertos a narraciones que quizás hace unos años habríamos rechazado -no se me ocurre otro ejemplo mejor que Todo a la vez en todas partes-. El público busca innovación y originalidad y da señas de agotamiento del modelo narrativo tradicional.