'Ravalear' se encuentra disponible en HBO Max
Desde el 22 de mayo puedes disfrutar en HBO Max de Ravalear, la nueva serie creada y dirigida por Pol Rodríguez (Segundo Premio) junto a Isaki Lacuesta. Con motivo de ellos, SensaCine ha podido hablar con dos de sus protagonistas como son Enric Auquer y María Rodríguez Soto.
La serie, que hizo historia en la Berlinale, está inspirada en un relato personal de Rodríguez y sigue al restaurante Can Mosques, un restaurante centenario del Raval de Barcelona, querido y respetado por todo el mundo.
Sin embargo, éste se enfrenta al desahucio tras caer en manos de un fondo de inversión. Su objetivo es vaciar el edificio y acelerar la transformación del barrio. La noticia sume a la familia en la desesperación, hasta que deciden plantar cara, con la ayuda del barrio.
Os tengo que preguntar primero sobre el rodaje. Me parece una locura mezclar figurantes y no figurantes en exteriores. ¿Cómo ocurrió?
María Rodríguez Soto: Era un: '¿Dónde está la cámara? Da igual, vamos a hacerlo.' Era muy así también. Eso también da una tranquilidad a la hora de trabajar, a veces, que a mí me sentó estupendamente. La verdad es que una manera de trabajar bastante punky y bastante divertida, que es la manera de Pol. Y esto ha sido muy reconocible y creo que es uno de los sellos de la serie también.
Enric Auquer: A mí me pasó cuando llegamos al Raval, que es el centro de Barcelona, donde María y yo aparte vivimos y lo sentimos, y Pol es de allí. Pues sí que había algo de decir: '¿Cómo vamos a retratar esto?'. Porque me acuerdo que hicimos unas pruebas de cámara, porque cogimos una esquina del Raval, que era Carretas con San Rafael, y estuvimos allí dos meses y medio rodando cada día. Formábamos parte ya del paisaje del barrio, la gente pasaba, ya nos saludaba. Yo me acuerdo haciendo las pruebas que, cuando cortábamos calles, decíamos: 'Joder, tío, esto desaparece el barrio'. Y Pol fue muy listo, y Sandra Tapia y todos, al decir: 'Vamos a abrir plano y a no cortar calles y a proteger la identidad de la gente como si fuera un documental'. Y de repente eso cobra una dimensión documental. Es una decisión casi política. Bueno, creo que es de las mejores decisiones tomadas en este país este año, en general. O sea, increíble.
¿Creéis que justo eso la hace tan auténtica? Que se haya rodado en tantos idiomas, mucho exterior, mucho figurante, pero no figurante...
María: Yo creo que sí. Aparte, a nosotros también nos ha ayudado mucho el hecho de no cortar calles, de estar rodeados de lo que implica el Raval y de sus gentes y de sus calles y de cómo es vivida. A veces estábamos rodando en el restaurante y entraba gente a pedir mesa para comer. Esto era buenísimo también.
Enric: Es que el hecho de retratar una problemática propia, una idiosincrasia de un sitio concreto y hacerlo bien es muy difícil. O sea, es muy difícil conseguirlo. Y yo creo que aquí se ha conseguido. Pocas veces he visto retratar a Barcelona como para decir: 'Esta es mi ciudad y me lo creo'. En esta, el barrio del Raval y Barcelona son Barcelona y es el barrio del Raval, y eso es muy difícil. Y es algo que, yo qué sé, en documental a lo mejor es más fácil, pero no sé. Pol ha tenido un maestro, que era Joaquim Jordà, que hizo muchas películas, una de ellas De Nens, que era un caso de pederastia y toda la reestructuración urbanística del barrio del Raval. También creo que desde allí nos había explicado el Raval, hasta que Pol le ha cogido el testigo a Joaquim Jordà de alguna manera. Estamos allí en el Raval y dices: 'El Raval, el barrio más peligroso de Barcelona'. Y luego estás allí y dices: 'Es el único barrio de Barcelona donde los niños juegan solos por la calle'. El único barrio donde ves niños de diferentes culturas y sitios del mundo que están todos juntos jugando, escuchas niños riendo, pelotas contra paredes, niños no tutelados. Y hay, obviamente, mucha pobreza. Es un barrio con mucha policía, muy policial, con estado policial directamente. Y luego evidentemente hay mucha más pobreza porque hay mucha migración y hay mucha diferencia de clase allí dentro. Y luego es un barrio de un dinamismo y un compañerismo a nivel de red social…
María: Es el barrio con más red social de toda Barcelona y de movimientos vecinales.
Enric: Es que estás en el Raval y alucinas. Dices: 'Este sitio es la cosa más viva y que da más gusto de Barcelona'. Es lo único auténtico que queda en Barcelona. Y luego, claro, si viene un turista con un reloj de 50.000 €, pues dices: 'Loco, no entres en el Raval con un reloj de 50.000 porque te lo van a robar y te lo mereces'.
María: No vayas con un reloj de 50.000 €, tío. Eso para empezar..
Enric: Es como ponerle un plato de comida a alguien que no ha comido en dos semanas en la caray es que te van a pegar y se lo van a comer. Claro. ¿De qué vas?
Ravalear es un proyecto increíble en todos los sentidos. ¿Qué ha significado para vosotros al terminarla? ¿Ha sido duro decir adiós a esos personajes?
María: Es que aún no siento que le haya dicho adiós a los personajes. Ahora es esta última fase final, pero aún tiene que llegar a la plataforma, aún tiene que viajar muchísimo. Entonces eso no ha pasado aún. Pero sí que es verdad que fue un proceso muy intenso, largo, porque una serie es larga de rodar y también muy cómoda, porque yo, por ejemplo, es la primera vez —y tú también creo— que vas andando a trabajar. Dejabas a los niños en el cole y luego te ibas a trabajar, los ibas a buscar… Maravilloso. Sí, es una de esas experiencias de privilegio que difícilmente se van a volver a repetir.
Enric: Yo es de los mejores rodajes de mi vida. Es como al lado de casa.
María: Y todo el equipo. Había algo como… todo el mundo remaba a favor de esta historia, porque es algo tan de cajón que había una gran voluntad conjunta de tirar hacia delante.
Enric: Yo me siento profundamente orgulloso con este proyecto. Siento que es de los mejores papeles que he hecho.
María: Yo también lo pienso.
Enric: Gracias, cariño. Y creo que se ha juntado todo. Como un equipo increíble a nivel artístico, a nivel creativo, un relato político en el cual yo milito activamente en Barcelona. No sé, todo. Creo que hemos hecho algo que trasciende el entretenimiento y es un relato político en modo thriller para todo el mundo, no solo para aquí. Creo que explica todo y creo que es un hito un poco histórico, siento yo. Y siento que tiene que llegar más lejos y que si no llega es que hay una anomalía, que pasa algo, porque creo que tienen que verla en todas las capitales de Europa y en todos los sitios. Creo que hemos dado en el clavo de hacer la serie que tocaba hacer en el momento que tocaba hacerla y no se ha adelantado nadie. Y tenemos que estar muy orgullosos de que haya pasado en España.
Sobre las decisiones morales que tienen los protagonistas, ¿creéis que habrá muchos espectadores a los que les explotará la cabeza? Porque para salvar un restaurante de 100 años español, los okupas es la opción más viable
María: Yo creo que está bien. Aparte, yo creo que el okupar tiene un estigma muy arraigado en este país y yo no estoy tan de acuerdo con este estigma tan negativo, la verdad, y más cuando la ley no te protege. Entonces hay un punto en el que yo no digo que esté bien o que esté mal, simplemente digo que es una opción viable cuando llevas años sintiendo que te están tomando el pelo y que están jugando con un derecho básico y vital. Entonces, bueno, si esto remueve ciertas conciencias, bienvenido sea.
Enric: Es lo guapo de esta serie. Yo creo que uno de los motivos más guay o de los argumentos que más me gustaban de mi personaje es esta contradicción. De que damos por sentado que nosotros tenemos derecho a unas cosas. O incluso la izquierda progresista de este país o la clase trabajadora bienestante de este país considera que tenemos derecho a luchar por lo que creemos que es nuestro. Que es un cierto espacio de privilegio que también es nacionalista. ¿Y hasta qué punto estás dispuesto a luchar por esto, cuando estás luchando contra un Goliat gigante? Y cada uno se tiene que hacer cargo del poder que ejerce contra la otra persona que está por debajo. Y este personaje mío se aprovecha de eso, que luego él justifica millones de cosas y que es heavy. Porque si como premisa dices: '¿Cómo puede ser que un fondo de inversión de otro país venga a nuestros putos barrios y modifique el panorama y la idiosincrasia y la manera en la cual vivimos, y eche y genere dolor real y desigualdad y pobreza para que unos inversores ganen dinero?'. Es que es una marcianada.
De entrada plantea una cosa, que lo bonito de esta serie, es que toda la mierda que pasa allí, todo el dolor que se genera allí, viene de esta idea: que hay una ley que permite que eso pase. Y creo que esto es muy interesante.Y luego la okupación o no… Es como todos los grandes debates sociales: todos vienen de la pobreza. Siempre cuando hablamos de la regularización o la abolición de la prostitución. Es un debate que puede ser infinito. Podríamos sentarnos con una persona que está a favor y otra en contra y podríamos hablar seis años. Pero al final de todo lo que está al fondo es la pobreza y la desigualdad. Que haya 200.000 pisos vacíos en Barcelona que forman parte de La Caixa o de fondos de inversión, los tienen vacíos, y luego toda esa gente que no tiene dónde vivir, con dos hijos o sola o lo que sea, y un Estado que no se hace cargo de eso… Y cada vez va a haber más. Porque pasa algo en este país, que es que ahora mismo la gente trabajadora que trabaja 8, 10, 12 horas al día para ganar un sueldo, se le va la mitad, el 45 % del sueldo, en pagar el alquiler. Y este dinero de la gente trabajadora pasa a ser de los propietarios.
María: Y todo va arriba.
Enric: Y la brecha es más grande cada vez, porque esta gente cada vez puede comprarse menos pisos y esa gente cada cuatro años puede hacer una hipoteca nueva de un piso nuevo. Y al final es un feudalismo extrañísimo de la vivienda. Es más importante tener un piso que tener un buen trabajo. Es que es de locos.
'Ravalear' es, indudablemente, la mejor serie del añoMaría: Claro, es que la mayoría de pisos se pagan sin hipoteca. Huele a chamusquina.
Enric: Bueno, que se tiene que hacer algo ya. O nos organizamos y plantamos cara a eso o esto se va a convertir en algo…
María: Y yo creo que la serie no da respuestas a nada. Simplemente hay una cosa que también pone en juicio lo que realmente puedes llegar a hacer o no llegar a hacer. Y que, bueno, yo creo que los malos aquí son muy malos, pero que los buenos no siempre son tan buenos. Y hay muchas maneras de funcionar y a veces llegas al límite.
Recuerda que desde el 22 de mayo puedes disfrutar de Ravalear en HBO Max.