La comedia creada por Michael Schur tenía muchísimos interrogantes, pero aparentemente ninguno de ellos fue "¿Cómo arreglamos este plano donde se nos ha colado el truco que usamos para que Janet sea omnipotente?".
Creo que pocas veces me he quedado mirando una televisión con la boca más abierta que tras ver el final de la primera temporada de The Good Place, en el que un cliffhanger (así, sin spoilers) lo cambia absolutamente todo. Sin embargo, que funcione tan bien no es casualidad: Michael Schur, director de la comedia, se juntó con Damon Lindelof para comer antes siquiera de presentar el proyecto y le dijo "Vamos a jugar a un juego de '¿Esto es algo?'. Imagino que esto vaya al estilo Perdidos, con cliffhangers e historias a futuro". Y así es como salió una de las sitcoms menos modélicas y más increíbles de la televisión moderna.
¡Bienvenida! Todo va bien
Aunque terminó en 2020 (justo antes de la pandemia) no somos pocos los que recordamos The Good Place como un milagro televisivo capaz de sorprender siempre y que siempre supo llevar a sus personajes por distintos estados hasta perfeccionarlos. Eso sí, no lo hizo sin darse antes algún que otro tropezón por el camino.
Es el caso de esta escena del episodio 6 de la temporada 1 donde, en tan solo 16 segundos, vemos no uno, sino dos gazapos para los que hay que estar muy atento. El primero es obvio: Janet, tras entregar los papeles, echa las manos hacia atrás... y una mano, desde fuera de plano (o lo que debería ser fuera de plano) le da los siguientes que debe utilizar en la empresa. Dado que es una especie de semidiós que puede hacer aparecer y desaparecer cosas al gusto, esas manos no tienen razón de ser.
Para el otro hay que fijarse en la parte de atrás de la escena, en una mesa donde no hay nadie sentado en un plano... y en el siguiente está ocupada por dos amigos. Hay quien puede señalar como error también que Michael tenga un brazalete hecho con clips, pero la realidad es que hay una escena eliminada en la que Eleanor se lo fabricaba y él estaba tan emocionado que lo llevaba después. ¡En el Más Allá no todo es un fallo!