Críticas
0,5
Pésima
Sexo en Nueva York 2

El chic más chabacano

por Virginia Montes

Si la primera entrega cinematográfica sobre las aventuras de Carrie Bradshaw y sus amigas neoyorkinas ya sacaba lo peor de la serie multiplicando todos sus defectos por mil, la segunda parte la hunde directamente en el bochorno más espantoso. El director Michael Patrick King, el impulsor de la serie desde el principio, demuestra que no ha sido capaz de trasladar el formato televisivo a las reglas de la gran pantalla: las situaciones se alargan hasta la extenuación, los personajes repiten los mismos clichés sin que haya un atisbo de evolución en ellos, los chistes son más zafios, las aventuras más exageradas y todo lo que envuelve al diseño de producción resulta más chabacano que chic.

La cosa empieza de forma bastante patética con una boda gay en la que canta y baila Liza Minelli recién salida de las catacumbas, y termina aún peor con uno de los gags más vergonzosos del cine reciente en el que Kim Catrall, después de vestirse con un burka, defiende su feminidad sin venir a cuento frente a unos árabes que la miran boquiabiertos. 'Sexo en Nueva York 2' demuestra de qué forma tan patética se puede llegar a querer rentabilizar un fenómeno, desvirtualizándolo de tal manera que resulta inútil intentar buscar una relación con el original. Esperemos que les haya servido de escarmiento para que no llegue a hacerse una tercera parte.

A favor: Nada.

En contra: Que se pase verdadero apuro y vergüenza ajena viéndola.