Críticas
3,0
Entretenida
Peaky Blinders: El hombre inmortal

Adiós, Thomas Shelby

por Andrea Zamora

Los finales son complicados. Y el grado de dificultad aumenta cuando el canto del cisne es el de uno de los mejores personajes del siglo XXI. A Thomas Shelby, el gánster más grande de Birmingham, había que sacarle por la puerta grande. Lamentablemente, eso es algo que no consigue Peaky Blinders: El hombre inmortal, la película que cierra la era del personaje interpretado por Cillian Murphy.

Leer la crítica completa de Peaky Blinders: El hombre inmortal: Ya he visto 'Peaky Blinders: El hombre inmortal' y no es un final a la altura de Thomas Shelby

Dirigida por Tom Harper y escrita por Steven Knight, creador de la serie Peaky Blinders, la película retoma la historia tras los acontecimientos ocurridos en su sexta temporada. Thomas Shelby continúa liderando la banda desde las sombras, aislado y atormentado por los recuerdos de su pasado y las secuelas de la guerra. El hombre que una vez lo controlaba todo ahora está completamente solo: quienes le rodeaban han muerto, mientras él, irónicamente, sigue con vida pese a desear lo contrario. Su único anhelo es encontrar la paz, aunque para lograrlo deberá volver a luchar.

El inicio del filme destaca por su energía, con un arranque potente y cargado de acción. Ambientada en 1940, en plena Segunda Guerra Mundial, la historia comienza con el bombardeo de una fábrica en Birmingham. En este contexto surge un plan alemán para enriquecerse, ejecutado en Reino Unido por Beckett (Tim Roth), un nazi vinculado a la Unión Británica de Fascistas. Sus acciones terminan involucrando a los Peaky Blinders y provocan el regreso de Shelby, pero antes de que todo esto ocurra, la historia asienta unas ciertas bases importantes

Cuando El hombre inmortal comienza, Thomas Shelby aparece agotado, paranoico y convertido más en una figura de poder distante que en un padre. Su hijo Duke (Barry Keoghan) ha asumido el liderazgo operativo de la banda, mientras el otro combate en la guerra. Ambos viven bajo el peso de la figura de su padre, todavía considerado un héroe, pero ausente en sus vidas.

Cuando Beckett logra implicar a Duke en su plan, llevándolo al borde de la traición, Thomas Shelby se ve obligado a abandonar su retiro y regresar a la acción, tanto física como emocionalmente. Debe recuperar la identidad que dejó atrás, enfrentarse a sus errores y buscar redención. En este camino aparece Kaulo (Rebecca Ferguson), una enigmática mujer que le promete aquello que más desea.

La caída de un rey

A pesar de estos elementos, la película no termina de alcanzar todo su potencial. Es como un intento ambicioso que se queda a medio camino: promete más de lo que finalmente ofrece. Aunque los diálogos mantienen la calidad habitual de Knight, la historia carece de la tensión y los giros característicos de la serie. Falta desarrollo tanto en la trama como en los personajes, dando la sensación de ser un episodio aislado más que un cierre definitivo.

En el apartado técnico, la película conserva la estética distintiva de la serie: cuidada puesta en escena, fotografía y vestuario. Cillian Murphy vuelve a demostrar por qué su interpretación de Thomas Shelby es tan icónica, elevando el material incluso cuando el guion no está a la altura. Los actores veteranos cumplen, mientras que las nuevas incorporaciones ofrecen resultados desiguales: Ferguson aporta un aura casi mística a su personaje, pero Keoghan, aunque correcto, no logra transmitir el magnetismo necesario para heredar el legado de Shelby.

"Casi no cuenta", dice uno de los personajes al final de la película. Ese "casi" también puede aplicarse a El hombre inmortal, un desenlace casi a la altura de Thomas Shelby.