Se necesitaron 20 años para adaptar este musical y salió adelante por una única persona
Alesya Makarov
Alesya Makarov
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Digo muchas palabrotas todo el rato (y hago vídeos también de p**** madre).

Una auténtica épica fantástica de magnitudes gigantes que no dejó indiferente al público, tanto que se ha convertido en la película musical más taquillera de la historia basada en un musical de Broadway

SensaCine

Han tenido que pasar 20 años para que Wicked, el musical de Broadway que ha recaudado más de 1300 millones de dólares en todo el mundo, pudiera ser llevada al cine. Pero lo consiguieron y el 22 de noviembre de 2024 se estrenó la adaptación, que terminaría convirtiéndose en la película musical más taquillera de la historia basada en un musical de Broadway.

Su producción comenzó ya en los 90, pasando por decenas de versiones, directores, casting y retrasos. Pero había un productor que no iba a dejar caer en saco roto el proyecto de ninguna manera: Jon M. Chu, director de Crazy Rich Asians y En un barrio de Nueva York. De no ser por él, quizás Wicked nunca habría llegado a ver la luz.

Aprovechando que el estreno de Wicked Parte 2 está a la vuelta de la esquina, Alesya Makarov repasa cómo Jon M. Chu llevó el querido espectáculo a una escala nunca vista, con escenarios colosales, mezcla de CGI con efectos prácticos y una puesta en escena que combina fantasía, emoción y crítica social, transformando el musical en una auténtica épica cinematográfica. A continuación, una nueva entrega de No es como las demás.

Wicked es una adaptación de una adaptación de una adaptación. La primera entrega se basa en el primer acto del musical de Stephen Schwartz y Winnie Holzman, que, a su vez, se inspira en la novela de 1995 escrita por Gregory Maguire, la cual reimagina la novela de L. Frank Baum El maravilloso mago de Oz -que a su vez tuvo una adaptación cinematográfica que es un clásico-.

Ya en los 90, Universal Pictures se hizo con los derechos de la novela de Gregory Maguire y pensó en actrices como Demi Moore o Whoopi Goldberg, pero no encontraron el tono adecuado y el proyecto se estancó.

Poco después, El productor Marc Platt quiso llevarla al cine e ideó un musical para representar sobre los escenarios. Si tenía éxito, lo llevarían a la gran pantalla. Cambiaron algunas cosas de la novela, como evitar centrarse en Elphaba como víctima trágica y, en su lugar, mostrar a Elphaba y Glinda, dos mujeres enfrentadas por el poder y la moral. Como ya sabes, Idina Menzel y Kristin Chenoweth fueron elegidas como protagonistas y el espectáculo fue un éxito.

De los escenarios a la gran pantalla: la llegada de Jon M. Chu

Durante años el proyecto se atascó. Se bajaron directores sin parar, entre ellos J.J. Abrams, James Mangold, Rob Marshall e incluso Ryan Murphy. Pero Marc Platt fue paciente: sabía que Wicked necesitaba el momento y el equipo adecuados. En 2016 por fin parecía que había un director: Stephen Daldry, el director de Billy Elliot. Pero Universal estaba a la vez con Cats entre manos. Estaban decidiendo cuál se estrenaría primero, y si la primera tenía éxito, tendrían el “camino asegurado” para Wicked. Decidieron que se estrenara primero Cats, y ya sabemos todos lo que pasó con Cats, y luego vino la pandemia, así que Wicked se retrasó por doble partida, y el director al final se fue del proyecto porque no encajaba en horarios con sus otros proyectos.

Parecía que no iba a salir adelante, pero apareció Jon M. Chu, un director que había demostrado ser capaz de manejar grandes producciones con impresionantes números musicales y que, además, adoraba la obra de teatro desde que la vio en San Francisco cuando era adolescente. Era su sueño.

Universal Pictures

Desde el principio, Jon M. Chu quiso evitar que Oz se sintiera como un decorado de cartón o una simulación digital. Quería que los actores pudieran tocar, oler y moverse dentro del mundo que estaban creando. Para eso, el equipo de diseño construyó tres enormes sets principales: la Universidad de Shiz, la Ciudad Esmeralda y el Bosque de Gillikin. Todo se levantó a escala real, con más de mil técnicos, artesanos y decoradores trabajando durante meses. Con detalles tan obsesivos como plantar más de 9.000 tulipanes reales para una sola secuencia del inicio.

La música también se trató con el mismo respeto. A diferencia de la mayoría de los musicales modernos, todas las canciones fueron cantadas en directo en el set. Nada de playback. Ariana Grande y Cynthia Erivo pidieron hacerlo así porque querían sentir las emociones del momento, respirarlas, vivirlas con el personaje, sentir a la vez que las cantaban. Eso significó tener que adaptar todo el sistema de grabación: micrófonos ocultos en los trajes, en los sombreros, cámaras insonorizadas y un equipo de sonido que trabajaba en tiempo real.

Wicked es lo que es gracias a sus dos grandes protagonistas. Las dos encarnan ideas completamente opuestas, cosa que hace su relación mucho más interesante. Elphaba por una parte no solo destaca por su piel verde, sino por todo lo que la rodea y lo que significa. Su vestuario es negro, en símbolo de que sigue en luto por la muerte de su madre, y también en varios de sus vestuarios podemos ver elementos de la naturaleza. Glinda, por el contrario, encarna la superficialidad y el sistema que perpetúa las jerarquías sociales. Su posición de privilegio y belleza no solo le beneficia, sino que la hace partícipe activa de un orden donde la apariencia y la percepción importan más que el talento real.

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