En el año 1740, la novelista francesa Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve escribió La bella y la bestia, un pequeño cuento de hadas, de manera anónima, en el recopilatorio El Joven Americano y Cuentos Marinos. Pronto se convirtió en tal éxito que cada país tuvo su propia versión. Por ejemplo, en España se escribió El hijo del rey, desencantado, en el que una niña es secuestrada por un lobo al que termina matando, y de cuyo interior sale un huevo en el que se esconde el verdadero hijo del rey, con el que se casa. ¡Oh!
Bella y Pedro González son
Lo que no es tan sabido es que Madame de Villeneuve se basó en una historia real con un hombre español como protagonista, un canario llamado Pedro González y que muchos conocieron como "el salvaje gentilhombre". No en vano su cuerpo estaba cubierto de pelo rubio, lo que le valió el rechazo de todos sus congéneres cuando en realidad era una simple enfermedad: la hipertricosis lanuginosa congénita.
González acabó siendo secuestrado por los marinos que llegaron a Tenerife y se lo entregaron al rey de Francia, Enrique II, como regalo. Era la era del Renacimiento, y por supuesto que toda la corte se emocionó con la llegada de este ser, medio monstruo, medio persona. El rey en persona decidió convertirle en un noble más, y le educó, dándole nombre en latín (Petrus Gonsalvus) y haciéndole parte de la aristocracia.
De hecho, Gonsalvus llegó a casarse con una dama de compañía de la reina Catalina de Medicis: tuvieron siete hijos, y algunos de ellos adoptaron la enfermedad de su padre. Por cierto, aunque Disney no diga nada, lo cierto es que se sabe ahora muchísimo más sobre la enfermedad y es tratable, aunque extraña: a día de hoy, Pedro González habría tenido una vida totalmente normal. ¡Cosas de nacer 500 años antes de lo debido!