James Hunt era impetuoso y seguro de sí mismo. Niki Lauda, sin embargo, era un genio técnico y calculador que siempre perseguía la precisión. Los dos fueron dos de los pilotos más conocidos de los años 70 y su rivalidad traspasó el mundo deportivo. "Todo el mundo hablaba de ello, incluso aquellos que no estaban particularmente interesados en el deporte. Todos los periodistas escribían artículos sobre ellos", declaró Ron Howard, quien dirigió Rush en 2013, movido por la curiosidad de tratar el impacto que tuvieron Hunt y Lauda en la Fórmula 1.
La película fue ampliamente valorada por la crítica y actualmente tiene un 88% de puntuación en Rotten Tomatoes. Protagonizada por Chris Hemsworth y Daniel Brühl, Rush es un 'biopic' poco convencional y un drama deportivo muy bien elaborado. Si te apetece verla, está disponible para ver de manera gratuita en Rakuten TV.
A través de este 'biopic', Howard se adentra en las entrañas de la competición deportiva desde todos los ángulos posibles, pero también desde una parte íntima y personal a través de la cual llegamos a conocer mejor a James Hunt y Niki Lauda.
Por eso el director no quería filmar las carreras de una manera convencional. Quería evitar que se parecieran demasiado a las retransmisiones televisivas de la Fórmula 1, por lo que recurrieron a más de 30 cámaras simultáneas que enfocaban partes específicas de los coches, así como los cascos de los pilotos. Con esto lograron un estilo único que ha sido aplaudido universalmente.
Howard al pie del cañón
"Para quien siga con profusión el circuito de la F1, disfrutará más que nunca con el montaje de vértigo que ofrece Rush: primerísimos planos de los neumáticos circulando a toda máquina, otros tantos de los rostros agresivos de sus protagonistas", escribe Paula Arantzazu Ruiz para su crítica en SensaCine. "A diferencia de la visión teledirigida de las retransmisiones habituales televisivas, que basculan entre la mirada aérea y la visión a pie de coche y subjetiva, Howard se acerca a la calzada para pegarse a los coches y realizar un fresco fragmentado, nervioso y sobrecogedor. Si el objetivo era transmitir la idea de límite, cabe señalar que Howard lo logra".
"Rush abandona su tono de western de asfalto y se convierte en un meloso retrato sobre la amistad masculina. No añaderé mucho al respecto de ese final, pero para servidora supuso toda una desaceleración cinematográfica", continúa.