Todos nos hemos hecho esta pregunta al menos una vez: ¿Por qué las butacas del cine son rojas?
Andrea Zamora
Andrea Zamora
-Redactora
Fan de la fantasía, el 'thriller' y la ciencia ficción. Vive entre mundos distópicos, misterios por resolver y universos inventados.

Hay un elemento histórico muy importante que explica el uso de este color, pero también otros de carácter práctico

Vamos a pedirte que uses un poco la imaginación, pero prometemos que el ejercicio es fácil. Veamos: Has comprado una entrada de cine para ver Wicked: Parte 2 o Avatar: Fuego y ceniza, son unos minutos antes de que empiece la proyección, así que pasas a la sala, buscas tu asiento y te pones cómoda. ¿De qué color es la butaca?

Seguro que tu respuesta ha sido "roja". Hay excepciones, claro, pero, normalmente, ese color es el elegido para revestir los asientos de las salas. Pero, ¿qué razón hay detrás de esta tradición? Todos nos hemos hecho esta pregunta, al menos, una vez: ¿Por qué las butacas del cine son rojas?

El lujo del color rojo

El origen se remonta al siglo XIX, cuando la ópera experimentó un nuevo esplendor. Los teatros estaban decorados en colores muy ricos: rojo y dorado. El rojo, en concreto, se ha asociado en el pasado con riqueza, poder y prestigio y la ópera era un evento social para las clases altas -luego también llegó, con espectáculos menos grandes, a la gente común-. Es decir, que los teatros querían reflejar el lujo y la grandeza.

Esta tradición de los teatros se trasladó a las salas de cine que empezaron a construirse en el siglo XX. Es más, hubo casos en los que los teatros que habían albergado óperas y otras representaciones se convirtieron en salas de proyección, con sus butacas rojas ya instaladas.

La practicidad del color rojo

Sin embargo, también hay otra razón más práctica. El color rojo es el primero que desaparece de la visión humana cuando las luces se apagan. Es lo que se conoce como Efecto Purkinje, que señala que otros colores como el verde y el azul son menos oscuros en la oscuridad. Puedes ver un ejemplo a continuación:

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Hay más razones a nivel práctico. El color rojo es una buena opción para disimular manchas e imperfecciones, por lo que no da sensación de desgaste.

Es cierto que las salas de cine han ido cambiando un poco esta tendencia. El azul oscuro, el blanco o incluso el negro han pasado a revestir las butacas. Sin embargo, si pensamos en una sala de proyección, seguro que sigues imaginando los asientos de color rojo.

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