Todo el mundo reconoce el logotipo de Batman a la primera: un murciélago negro en medio de un óvalo amarillo, no puede ser otro héroe. Aunque el que conocemos ahora como más icónico fue creado por Neal Adams, el original ya aparecía en los primeros números del Cruzado Enmascarado, allá por 1939. Y, por supuesto, al llevarlo al cine, el famoso símbolo tenía que aparecer sí o sí. Lo que muy pocos imaginaban es que Christopher Nolan iba a usarlo para spoilear sus películas.
El símbolo oscuro
Nolan tenía muy claro desde el principio lo que quería hacer cuando le eligieron como director (por encima de Joss Whedon, que acababa de presentar su idea a Warner): hacer la película que hubiera querido ver a los once años, y contar los viajes de Bruce Wayne a través del mundo, ofreciendo una película de orígenes que, realmente, nunca se había contado así. ¿Y cómo hizo que todo el mundo entendiera que esta iba a ser una película de Batman distinta? Pues utilizando su logo inicial.
Al principio de Batman Begins, el logo emerge de una colonia de murciélagos, y no es casualidad: Wayne acaba utilizando su miedo a los mismos para convertir la debilidad en triunfo y crear así a su alter ego. Nolan continuó con las referencias en su siguiente entrega: en El caballero oscuro, el logotipo acababa engullido por las llamas porque "algunos hombres solo quieren ver el mundo arder", como el Joker. Finalmente, en El caballero oscuro: La leyenda renace vemos cómo el símbolo está rodeado de hielo que se rompe... al igual que lo hace la espalda de Batman a manos de Bane.
Para Nolan era muy importante que no hubiera distracciones para el espectador: por eso no había otros personajes de DC en este universo. De lo contrario, la decisión de convertirse en un superhéroe habría sido muy distinta. Genio, figura y masterclass de cine, todo en uno.