Tom Cruise participó en su primer rodaje al poco de haber cumplido la mayoría de edad (en la película Amor sin fin), y pronto empezó a labrarse una carrera más que interesante. Sin embargo, nadie parece acordarse de La clave del éxito, un drama estudiantil tan deportivo como romántico donde compartió escenas con una muy joven Lea Thompson. De hecho, ella estuvo a punto de no aceptar el papel porque exigía un desnudo íntegro, y Cruise, para no perderla, se ofreció a desnudarse también en la misma escena. Acabó aceptando, y a día de hoy aún le agradece al actor que diera ese paso hacia delante.
Una infiltración sin éxito
Para que la película saliera bien, su director, Michael Chapman (que había sido operador de cámara en Tiburón o El Padrino), insistió en que ambos actores debían poder pasar por estudiantes de instituto. Ambos pasaban ya de los 20 años, pero no tuvieron problema en tratar de infiltrarse en uno: mandaron a cada uno a un instituto distinto y, durante una semana, debían pasar desapercibidos. No salió bien del todo.
En el caso de Thompson, el experimento fue un éxito: en esos cuatro días que estuvo en el instituto se convirtió en una de las chicas populares, varios chicos le pidieron una cita e incluso la pillaron fumando en el baño. La experiencia estudiantil de los 80 absoluta, vaya. Sin embargo, Cruise apenas puso un pie en la puerta antes de que un chaval le reconociera de inmediato: solo había estrenado tres películas, y aunque dos de ellas fueron tan desconocidas como Amor sin fin o Ir a perderlo... y perderse, su presencia en Taps fue demasiado icónica, ¡como para olvidarse de su cara!
Por cierto, aunque a día de hoy no la recordemos, La clave del éxito triunfó en taquilla (ganó 15 millones frente a los 5 de su presupuesto), pero quedó opacada en 1983 por otros dos éxitos de Cruise que, esta vez sí, marcaron el resto de su carrera: Rebeldes y Risky Business. Y después ni siquiera volvió a intentar pasar desapercibido