Ya lo dijo Roger Ebert cuando Mystic Pizza se estrenó en 1988: "Tengo la sensación de que algún día puede que sea conocida por ser las estrellas de la película que aparecían antes de ser estrellas". Sin embargo, entre Julia Roberts y Vincent D'Onofrio se coló un chaval de 18 años que se estrenaba en el cine después de aparecer en varias obras universitarias de Harvard: un tal Matthew Paige Damon, al que el tiempo conocería como Matt Damon.
No tenemos tiempo para ti
Damon no lo sabía entonces, pero este sería el primer paso para dejar la universidad (a solo un semestre de acabar su carrera) y dedicarse a la actuación... sin excesivo éxito. De hecho, la primera vez que llamó la atención de la prensa fue gracias a un papel secundario en En honor a la verdad, y creía que jamás iba a salir de ahí. Una década dedicada a patearse castings y castings no había valido para nada, y lo único que tenía a mano era un trabajo universitario en el que había trabajado con su colega Ben Affleck.
Sabéis qué película es, ¿verdad? Affleck y Damon consiguieron hacer en 1997 El indomable Will Hunting, y, para su propia sorpresa, fue el bombazo que necesitaba su carrera: ganaron un Óscar al mejor guion, Damon fue nominado a mejor actor y desde entonces su carrera no ha parado, hasta el punto de hacer el famoso I'm fucking Matt Damon con Sarah Silverman y ser el Jason Bourne perfecto.
Este año, de hecho, le veremos en La Odisea, y, como Ebert pronosticó, Mystic Pizza se convirtió en la película conocida por las estrellas del futuro que aparecen en ella. A Damon le costó, pero vaya que si ha llegado lejos.