Este clásico absoluto del cine iba a ser censurada pero dio la vuelta a la tostada y cambió la industria
Pedro Gallego
Pedro Gallego
-Redactor de cine y series
Periodista cultural con varios años de experiencia con especial interés en el cine y las series. Busca las mejores recomendaciones para ver en las diferentes plataformas de streaming.

Una encrucijada legal por reflejar la verdad que marcó el inicio de un final

Durante muchos años el cine de Hollywood estuvo marcado por una persecución de disidencia y la regulación de su contenido. Aunque en las últimas décadas hayan habido casos de censura, los años de la caza de brujas y la producción bajo el Código Hays impidieron que el cine americano entrase en determinadas materias y se dijesen cosas que el conservadurismo consideraba inmorales.

Tuvo que pasar bastante tiempo para poder empezar a flexibilizar estas rígidas normas morales de contenido y, posteriormente, pasar a desecharlas por completo. Los cambios de regímenes y el éxito de algunas propuestas que intentaban ser más explícitas fue contribuyendo a esta derogación, aunque algunas producciones tuvieron que hacer una pelea más directa.

Un juicio por un juicio

Anatomía de un asesinato es uno de los clásicos absolutos del cine, un trabajo ejemplar del cine de juicios que se inspiró en un caso real y fue elaborado con asesoramiento de jueces que ayudaron a que el procedimiento y el lenguaje fuese riguroso. Para hacerlo así, el director y productor Otto Preminger peleó por los diálogos de la película para que reflejasen la realidad del juicio, algo que le llevó a problemas legales con la familia del asesinado pero también con los censores, que veían ofensivo el uso de términos como “esperma” o “penetración”. El cineasta accedió a cambiar esos términos por otros menos estridentes pero también empleados en estos procedimientos.

Se negó, eso sí, a eliminar menciones a “violación”, “clímax sexual” o a la ropa interior femenina, ya que eran términos importantes para describir el crimen que se estaba juzgando. Preminger se salió con la suya rodando esos diálogos, pero eso no iba a dejarle puertas abiertas en muchos lugares. Un grupo católico llamado La Legión de la Decencia protestó enérgicamente contra la descripción de los actos sexuales y reclamó restricciones adicionales para su estreno. En Texas un cine subió el precio de las entradas a menores para disuadirles de verla. Chicago fue aún más lejos, con la junta policial censora prohibiendo su estreno por obscenidad.

Es una de las mejores películas infantiles de la historia, pero estuvo prohibida durante un año a causa de motivos religiosos

Preminger no estaba dispuesto a tolerar semejante atropello y llevó el caso a los tribunales, que le dieron la razón en que el uso de términos como “violación” o “anticonceptivos” no eran obscenos ni incitaban a la excitación sexual, sino que estaban haciendo descripciones clínicas. Se levantó la prohibición y Anatomía de un asesinato pasó por cines, despertando aún más la curiosidad del público. El tribunal no quitó a la policía censora su capacidad para vetar películas que considerase inmorales u obscenas, simplemente estableció que esta película no lo era, pero fue un avance notorio a la hora de empezar a demoler la censura imperante.

Si quieres recibir nuestras propuestas y los estrenos en tu mail suscríbete a nuestra Newsletter

FBwhatsapp facebook Tweet
Links relacionados