Sam Raimi es una de las grandes figuras del cine de terror. Conocido por ser el responsable de la icónica trilogía Evil Dead -Posesión infernal en español- ha pasado los últimos años metido en un cine más comercial, como la trilogía de Spider-Man -que no decimos que no sea maravillosa-, Oz o Doctor Strange en el Multiverso de la Locura. A sus 66 años, el cineasta deja atrás sus recientes incursiones en el universo Marvel para recuperar el tono de "terror con comedia bruta" que ya exploró en su aclamada Arrástrame al infierno.
Es un regreso a un modelo de de comedia salvaje gore sangrienta que también se echan falta. No existen tantas comedias así. Alejandro G. Calvo ya ha visto este nuevo estreno -está en las salas de cine desde el 30 de enero- y la recomienda al 100%.
Send Help nos presenta a Rachel McAdams -siempre increíble ella- interpretando a una chica que sufre 'bullying' por parte de sus compañeros. El nuevo CEO de la empresa -al que da vida Dylan O'Brien- es un pijo prepotente que se burla de ella abiertamente junto a otros ejecutivos. Por otro lado, ella es una gran trabajadora, aunque peculiar, que consigue sobresalir en un grupo de jóvenes llenos de MBAs. Los dos toman un avión para ir a Bangkok y sufren un accidente que les deja varados en una isla desierta.
Es aquí donde la dinámica entre ambos evoluciona hacia una mezcla entre Náufrago, Misery y El triángulo de la tristeza. Lejos de ofrecer una lección moral o un aprendizaje, la película muestra cómo la protagonista saca un lado cruel ante la situación, llevando a los personajes a un nivel de "violencia bruta" sin redención.
Un ritmo agradable y cine sin complejos
Los guionistas son Damian Shannon y Mark Swift, dos personas que aman el género y aman también las cosas brutas y la comedia estúpida. Esto es solo una excusa para que Sam Raimi desate todo eso que se le da tan bien: hacernos reír a través de cosas que igual no deberían hacernos reír.
La película tiene un ritmo muy majo; no es desenfrenada, pero siempre están pasando cosas y disfrutas mucho de esa barbarie que se muestra. De alguna forma, es un regreso a un modelo de comedia salvaje y gore que se echa en falta. Sigue la estela de Sam Raimi, del cómic y del cine de explotación: un cine sin complejos a la hora de mostrar actos extremos.
Aunque la historia no busca ser una obra maestra literaria, Sam Raimi tiene muy buena mano y es algo que no ha perdido con los años. Send Help es una de las grandes recomendaciones para ver en salas, ya que garantinza esa diversión que da el cine de explotación y que Raimi domina como nadie.