En 2021, Jacob Elordi era una estrella de Netflix que estaba protagonizando subproductos como Mi primer beso 3 y que tenía cierta vertiente artística gracias a su papel como Nate en Euphoria. En tan solo cinco años, el actor ha sabido dar la vuelta a su carrera de tal manera que no solo está nominado al Óscar por Frankenstein, sino que es el protagonista de uno de los mayores éxitos de lo que llevamos de año: la tan odiada como amada Cumbres Borrascosas. Y no, no es fácil salir del bucle con la aparente facilidad con la que lo ha conseguido a sus 28 años.
Cumbres altísimas
Cumbres Borrascosas lleva siendo un proyecto repleto de drama desde el mismo momento en el que se anunció su casting, porque, como todos los que se han leído la novela saben, Heathcliff no es blanco. De hecho, es importante que sea gitano, un punto clave de la novela que Fennell se ha saltado por las buenas: Elordi es australiano, aunque con abuelos vascos. En todo caso, parece que lo que más le importaba era, bueno, que fuera guapo y buen actor. ¿Quién puede culparla?
Por supuesto, la película está pensada en torno a los dos protagonistas, Cathy y Heathcliff. En particular, el segundo fue la decisión principal por la que los techos y las ventanas de Cumbres Borrascosas (la casa) son mucho más pequeños que los de la Granja de los Tordos: de esta manera, Elordi, que mide 1,96 metros de altura, parece fuera de lugar constantemente, igual que el padre de familia no acaba nunca de aceptarle.
Warner Bros
El equipo de arte de Cumbres Borrascosas, desde luego, lo dio todo para crear la versión más extrema posible del libro, con momentos como el de la habitación de Cathy recubierta con el color de la piel de Margot Robbie. De hecho, incluso pensaron en poner su ombligo encima de la chimenea antes de darse cuenta de que, más que malrollero, quedaba directamente mal. ¡Prueba y error!