En 1991, el director Kevin Reynolds nos ofreció una joya del cine de aventuras que desde entonces se ha convertido en un clásico del género: Robin Hood: Príncipe de los ladrones. Con un Kevin Costner imperial, la película nos transporta al año 1193. Inglaterra contiene el aliento: el rey Ricardo Corazón de León languidece en las mazmorras austríacas y el reino se tambalea.
Tras una cruzada tan gloriosa como sangrienta, Robin de Locksley escapa del infierno de una prisión en Jerusalén y regresa por fin a la tierra de sus antepasados. A su lado camina Azeem, al que liberó de sus cadenas: compañeros de armas, hermano de honor, testigo de un juramento sellado en polvo y sangre. Pero el regreso no tiene nada triunfal.
La Inglaterra que encuentra es irreconocible: aldeas incendiadas, campesinos hambrientos, justicia pisoteada. Sobre las ruinas de la esperanza se impone el puño de hierro del sheriff de Notthingham, un déspota sin escrúpulos que aplasta al pueblo con impuestos y miedo, soñando ya con apoderarse del trono vacante.
Despojado de su título, perseguido como un criminal, Robin solo tiene un refugio: el bosque de Sherwood. Donde luchará entre las sombras mientras usa su arco para luchar contra la injusticia que se está viviendo.
Hace 35 años, este relato épico mantuvo en vilo a millones de personas, y ya es hora de perpetuar la tradición en Netflix, transmitiendo la pasión por esta obra inolvidable. Si Kevin Costner está absolutamente formidable, se ve un poco eclipsado por uno de los mayores villanos del cine: el sheriff de Nottingham, interpretado por Alan Rickman.
El mejor estreno cinematográfico de Prime Video hasta la fecha: ¿Tendrá secuela la exitosa película de ciencia ficción protagonizada por Ryan Gosling?Morgan Freeman también brilla en el papel del emblemático Azeem. El resto del reparto está igualmente a la altura con Mary Elizabeth Mastrantonio, Christian Slater y Michael Wincott. Recuerda que puedes disfrutar de Robin Hood: Príncipe de los ladrones en Netflix.