A mediados de los años 80, Tom Cruise estaba en una situación clave para el resto de su carrera: acababa de tocar el éxito gracias a Risky Business y tenía que plantearse si su carrera iría por ahí o, por el contrario, trataría de forrarse con películas para adolescentes como La clave del éxito. El resultado le llegó como caído del cielo cuando Ridley Scott no pudo fichar a Johnny Depp en su nueva película, Legend, y le sustituyó por Cruise. ¿Qué podía salir mal?
La leyenda de la película maldita
Respuesta corta: todo. Legend sufrió el incendio del set de rodaje en Pinewood Studios cuando solo quedaban diez días para terminar, tuvo que improvisarse de manera obvia y la producción, con la que Cruise trató de expiar la muerte de su padre, que murió durante el rodaje, fue un desastre. Sin embargo, el actor necesitaba, tal y como dijo en las entrevistas, la pureza de una película así.
Cruise estaba solo en Londres, con su familia rota, y tenía que interpretar a un personaje inocente (y, por cierto, con pelazo que el actor se negó a cortarse). No le quedó otra que aprender a ser paciente y ganar esperanza con el paso de los días, cuando fue haciéndose a la idea de que su padre había fallecido y nadie estaba allí para consolarle. Pese a todo, no se puede decir que el estreno de la película fuera catártico para él.
En 1986, solo un año después del estreno, Cruise le dijo a Rolling Stone que Legend fue un error: "No quiero volver a hacer una película como esa nunca más". De hecho, se calificó a sí mismo como "otro color en un cuadro de Ridley Scott". La película fue un sonoro fracaso en taquilla, y Cruise, levantándose a toda velocidad, se embarcó rápidamente en Top Gun y El color del dinero. Y de Legend, aunque fue ganando estatus de culto con el paso de los años, nadie volvió a acordarse.