Imagina cómo habría cambiado todo si, en vez de Paul Walker, el papel co-protagonista de The Fast and the Furious (A todo gas en España) hubiera ido a manos de la primera persona a la que se lo pidieron, Eminem. Por suerte, el rapero prefirió darla de lado para centrarse en 8 millas, y Walker se quedó con el papel, aunque los productores advirtieron que la película se rodaría solo si un actor en particular se hacía con el personaje de Dominic Toretto. Exacto, Timothy Olyphant, que creyó que la película iba a ser una estupidez y la dejó de lado. Por suerte para todos.
Las cicatrices de las carreras
En aquel primer rodaje se encontraron con problemas de todo tipo, desde intérpretes que no tenían su carnet de conducir (perfecto para una película basada en... conducir) hasta 78 coches destrozados en total a lo largo de las escenas. Y, pese a todo, lo importante seguía siendo la familia, dispuesta a hacer lo que fuera por sus compañeros: la prueba perfecta está en Vince (Matt Schulze), cuyo brazo acababa hecho picadillo después de la escena final de la película.
Su siguiente aparición fue, diez años después, en Fast & Furious 5, donde Vince tenía el brazo completamente magullado y lleno de cicatrices por culpa de lo que vimos en la primera parte. No tiene pinta, eso sí, de que vuelva para la película final, y sabrás por qué si has visto esta quinta entrega. Eso si hay película final: hasta que no vea en las carteleras Fast Forever el 17 de marzo de 2028, no me lo creeré del todo.
Universal
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En total habrán sido 27 años de aventuras, que probablemente continuarán de alguna forma a base de spin-offs de todo tipo. Nunca se deja abandonada a la familia, después de todo.