Guillermo del Toro lleva 13 películas como director y cinco series como creador a sus espaldas, más otros tantos proyectos como productor o guionista. Todo eso en 34 años de carrera y con un sello muy personal, algo que no pueden decir todos los realizadores. El mexicano ha logrado un estilo muy identificativo lleno de monstruos y ambientes oscuros.
Aunque por sus éxitos pudiera parecer que Del Toro no tiene problemas en sacar sus ideas adelante, lo cierto es que tiene una larga lista de largometrajes sin realizar. Empezando por su primera producción en esta industria, que acabó de la peor de las maneras. A comienzos de los 90, Del Toro se pasó tres años creando Omnívoro, una cinta de ciencia ficción realizada con figuras de plastilina. Junto a su hermano y la novia que tenía por aquel entonces, fabricaron 120 marionetas de plastilina y decorados, pero fueron vandalizados. "Habían destrozado todos los títeres, habían defecado y orinado en el suelo. Y me di la vuelta y dije: 'Voy a hacer Cronos", comentó el mexicano.
Pero no es la única vez que ha dejado algo a medias.
Uno de sus grandes obras sin realizar
A mediados de 1994 empezó a escribir junto a L.M. Kit Carson una adaptación de El conde de Montecristo, la obra de Alexandre Dumas, en un proceso que les tomó unos dos años. En palabras de Del Toro, era un western gótico y steampunk que traslada la trama del clásico de la literatura al México de la década de 1870. A pesar de estar "llena de magia", Del Toro afirma que es su única película sin ningún tipo de criaturas.
La película es muy personal. En 1997 el padre de Guillermo fue secuestrado durante 72 días. El director, tras decidir no tomar represalias contra los captores, canalizó toda su rabia y dolor en el personaje del Conde. Por tanto, su guion explora la venganza como un "acto vacío" que finalmente te ensucia y destruye.
Toda la rabia que sentía por el secuestro se volcó en el personaje de Montecristo. Hay mucho dolor personal en él, y creo que es el mejor guion que he escrito
En 1998 contaban con un presupuesto de 30 millones de dólares y la productora de Francis Ford Coppola, American Zoetrope, estaba dispuesta a financiar la producción. Llegaron a existir conversaciones con Nicolas Cage para que fuera el protagonista, como el mismo director desveló en Twitter en 2021: "Siempre me ha encantado Nic Cage, siempre. Casi hice Montecristo con él hace mucho tiempo. Creo que no solo es el Paganini de los actores expresionistas, sino un genio irrepetible".
Al final el desarrollo se fue retrasando porque Del Toro estuvo ocupado con otras películas como El espinazo del diablo y Blade II. Además, en 2002 se estrenó La venganza del conde de Montecristo, dirigida por Kevin Reynolds, así que no tenía mucho sentido estrenar otra igual tan seguida. A pesar de estos inconvenientes, Del Toro se niega a ceder el proyecto. Se siente sumamente orgulloso de lo que escribió y está dispuesto a sacarlo adelante.
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