Con un patrimonio estimado en más de 400 millones de dólares, Sylvester Stallone es uno de los actores más ricos del mundo. El intérprete, productor, guionista y director cuenta en su filmografía con grandes producciones y sagas que han amasado enormes éxitos y en consecuencia también recaudaciones, como Rocky, Rambo o Los Mercenarios, y además sigue en activo liderando proyectos que tampoco funcionan nada mal, como la serie de Taylor Sheridan, Tulsa King, para la pletaforma de 'streaming' de Paramount.
Sin embargo, antes de convertirse en uno de los grandes héroes de acción de la historia, Stallone tuvo que lidiar con dificultades económicas para salir adelante. Tras una infancia que no fue fácil en la que sufrió acoso escolar, Stallone decidió muy pronto que lo que a él le gustaba era actuar. A finales de los años 60 comenzó a obtener sus primeros pequeños papeles, pero no ganaba lo suficiente como para mantenerse y al mismo tiempo perseguir su sueño, por lo que acabó aceptando participar en películas para adultos para evitar dormir en la calle. A principios de la década de 1970, recién salido de la escuela de arte dramático, aceptó un papel en una película erótica de bajo presupuesto llamada The Party at Kitty and Stud’s, por la que le pagaron 200 dólares por dos días de trabajo.
Una vez que Stallone ya era una estrella, la existencia de la película volvió a salir a la luz, por lo que el actor acabaría dando algunas explicaciones. De hecho, en una entrevista con Playboy admitió que, tras el éxito de Rocky, habían intentado negociar con él para que comprase la película si quería evitar que saliese a la luz.
"Era una película de explotación sexual llamada Party at Kitty and Studs. Yo interpretaba a Studs, que pone un cartel en un tablón de anuncios invitando a la gente a una fiesta. Aparecen unas diez personas y se besan y se acarician mucho, y eso es todo. Para los estándares actuales, la película casi podría ser apta para todos los públicos", contaba sobre ella en 1978. "Sí, salía desnudo. Además, me moría de hambre cuando la hice. Me habían echado de mi apartamento y había pasado cuatro noches seguidas en la terminal de autobuses de la Autoridad Portuaria, intentando evitar a la policía, intentando dormir un poco y guardando mis bolígrafos y libros en una taquilla de 25 centavos. O sea, estaba desesperado. Por eso me pareció extraordinario leer en una revista especializada que podía ganar 100 dólares al día. Y el hecho de tener que desnudarme para hacerlo no me importaba. No había nada explícito en la película, así que ¿qué me importaba?".
"Creo que pedían 100.000 dólares, pero no la compré ni por dos, y mi abogado les dijo que se largaran", contaba sobre el chantaje. "Cuando tienes hambre, haces muchas cosas que normalmente no harías, y es curioso cómo puedes reajustar tu moralidad por instinto de supervivencia".
En cierto modo, era o hacer esa película o robar a alguien, porque estaba al límite, completamente desesperado
"En lugar de hacer algo desesperado, trabajé dos días por 200 dólares y logré salir de la estación de autobuses", explicó el actor.
De hecho, Stallone nunca ha intentado borrar este periodo de su carrera: fue una cuestión de supervivencia y aquello le ayudó a superar un bache. De hecho, no fue la única decisión desesperada que tomaría en su vida, ya que en los 70 también tuvo que tomar la dura decisión de vender a su perro Butkus. "Tuve que venderlo por 40 dólares delante de un 7-Eleven, porque no podía permitirme comprar comida", contó.
Sin embargo, su suerte cambió para siempre cuando vendió el guion de Rocky a United Artists y lo primero que hizo fue recuperar a su perro. Aunque inicialmente ganó poco dinero por la primera película, negoció un 10% de las ganancias netas, lo que resultó en millones de dólares. Con el tiempo, Stallone se consolidó como una de las figuras principales del cine de acción estadounidense y ha dejado huella en varias generaciones a través de franquicias icónicas.