En los años 60, Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes, más conocido como Cantinflas, ya era una leyenda viva del cine mexicano. 1956 supuso su salto a Hollywood después de protagonizar La vuelta al mundo en 80 días, una superproducción estadounidense de Michael Anderson por la que ganó el Globo de Oro. En 1960, consolidó este estatus internacional al protagonizar Pepe, donde compartió pantalla con Frank Sinatra, Judy Garland y Shirley Jones, logrando otra nominación al Globo de Oro. El mismísimo Charlie Chaplin llegó a decir de él en su momento que era "el mejor comediante vivo". En otras palabras: su sola presencia ya era motivo de revuelo.
Por eso cuando Cantinflas viajó a San Miguel Allende fue todo un acontecimiento en la población de Guanajuato. Mario Moreno vivió en la ciudad -de hecho dos de sus propiedades se pueden visitar- y rodó El Padrecito a comienzos de los 60, convirtiéndose en una de sus películas más recordadas.
El Padrecito se centra en el Padre Sebastián, quien es enviado a ayudar al Padre Damián, ya anciano, en sus funciones eclesiásticas. La gente del pueblo no le recibe con los brazos abiertos, especialmente la hermana del Padre Damián, que trata de hacerle la vida imposible.
El corazón de San Miguel Allende, pero sin turistas
Las calles escogidas para filmar la película están en pleno corazón de la ciudad. Entre ellas se encuentran la Calzada de la Aurora, la calle Canal, los alrededores de la Parroquia de San Miguel Arcángel, la zona de Umarán y Relox, además de la iglesia de San Francisco. En El padrecito aparecen sin el brillo turístico que caracteriza la zona hoy en día. Eso sí, los edificios que usaron entonces son los mismos que están en pie hoy en día.
La iglesia de San Francisco es una de las locaciones más reconocibles. Si viajas hoy a San Miguel de Allende verás que tiene una apariencia muy cercana a lo que vio Cantinflas en su día.
Sensacine México
San Miguel de Allende ya tenía historia antes de que el equipo técnico de El padrecito pasara por ahí. La ciudad fue fundada en el siglo XVI y vivió una época de gran desarrollo en el siglo XVIII, cuando se construyeron varios edificios civiles y religiosos de estilo barroco mexicano.
Todos sabemos que antes no se construía con esa mentalidad de 'rápido y fácil' que llevamos ahora. Antes lo importante eran unos buenos encofrados y dejar paredes macizas para que los edificios aguantaran el paso del tiempo. Por eso estas casitas encantadoras que aparecen en la película dirigida por Miguel M. Delgado siguen en pie más de 60 años después de que se rodara la cinta.
Las casas de Cantinflas en Guanajuato
Cantinflas llegó a tener dos propiedades en esta localidad. Una de ellas, construida por él, se conoce hoy como Posada La Ermita- Durante años funcionó como una de sus residencias, pero ahora es un hotel que rinde homenaje a la figura del cómico. También fue dueño de una mansión en las afueras que ahora se conoce como La Quinta Cantinflas.