Yo ya estoy contento porque he visto la nueva película de James Gray, ahora que soy un señor de 47 años, me ha dado por echar la vista atrás y acordarme de mis primeros festivales de cine acreditado como prensa. Llegué aquí por primera vez en 2008, temblando, sin saber cómo funcionaba nada (ahora sigo igual, temblando y sin saber cómo funciona nada). Aquella primera vez vi Vals con Bashir de Ari Folman, una obra maestra total, un aterrizaje increíble en el festival. Ya son 18 años viniendo a la Croisette.
Pero si os hablo de 2008 no es solo por Vals con Bashir. Es porque uno de mis recuerdos más fuertes en Cannes, de esos momentos míticos para mí, fue salir de la proyección de Two Lovers de James Gray. Salí en éxtasis de aquella última sesión del día, convencido de que había visto la mejor película de la historia del cine. Por aquel entonces, me daba un miedo atroz hablar con mis amigos críticos y que me dijeran que era mala. Ahora me la pela todo, pero entonces me preocupaba. Me encontré con mi colega Manu Yáñez, me agarró de los hombros y le dije: "¿Qué?". Él me contestó: "Obra maestra total". Nos abrazamos e hicimos una melé todos los críticos colegas, uno encima del otro, de lo felices que estábamos de haber visto Two Lovers. Nos parecía una obra maestra absoluta.
Por eso estoy contento hoy. ¿Cómo no voy a estarlo? He visto la nueva película de James Gray. Gray es, sin duda, uno de los mejores directores del siglo XXI. Y no solo por Two Lovers o maravillas como Ad Astra y Z, la ciudad perdida, sino por sus policíacos increíbles. Hablo de The Yards (La otra cara del crimen) o La noche es nuestra, que fácilmente está en el top cinco de policíacos de este siglo. Siempre es de una belleza tremenda acercarse a su cine. Su nueva propuesta, Paper Tiger, es exactamente eso: un regreso espectacular a su barrio.
Paper Tiger es puro cine de barrio. Volvemos a esa parte de Nueva York de las familias de clase obrera, de los inmigrantes rusos en los años 70. Aunque, siendo sinceros, parecen más los años 80 porque no te lo fechan exactamente, pero Gray siempre ha parecido un director de los 70 por su estilo y por cómo rueda. A él le encanta anclar estos relatos a medio camino entre el cine de mafias y el drama familiar, dándole a la parte melodramática una base superpotente, como ya vimos en Little Odessa, The Yards o La noche es nuestra. En esta nueva película volvemos a esa estructura: la familia (padre, madre y dos hermanos) y cómo se les complica la vida al relacionarse con la mafia.
En sus primeras películas, el peso del policíaco era mucho más fuerte, pero en las últimas, como Armageddon Time, gana el peso dramático de la familia. Paper Tiger sigue esta línea. Aquí el drama familiar tiene mucho más peso que el policíaco, aunque ambas cosas están perfectamente mezcladas. No busca tanto el thriller mafioso puro, sino explorar cómo se vive esto dentro de las relaciones interfamiliares. ¿De qué va la historia? Tenemos a Miles Teller y Scarlett Johansson formando una familia con dos chavales, y el hermano del personaje de Teller es Adam Driver. Teller es un expolicía de clase obrera al que le ha ido muy bien; sabe manejarse en los ambientes más turbios y sacar tajada. El problema arranca cuando lía a su hermano para meterse en un proyecto con los rusos que trabajan en el río, que básicamente son la mafia. Precisamente por ir a conocer a estos rusos, la vida se les va a complicar muchísimo, trenzando una casuística dramática muy potente.
Una película pequeñita pero basada en una relación entre hermanos apabullante
A mí la película me ha encantado. Es una cinta más pequeñita, más en la línea de Armageddon Time, pero donde la relación entre los hermanos (Miles Teller y Adam Driver) es la base que mejor funciona y sigue siendo superimportante. Y ojo, dejando claro que Paper Tiger está dirigida a "nivel Dios" porque James Gray es un director asombroso, la relación de los hermanos es apabullante.
Pero lo de Adam Driver es de otro planeta. Driver, que ya sabemos que es uno de los mejores actores de los últimos años, está increíble y parece en concreto un Robert De Niro de los años 70. Ha alcanzado el nivel más alto de interpretación, a lo De Niro o Marlon Brando. Maneja un personaje complejo, extraño, empático y antipático a la vez, que es de todo menos sencillo. Es una creación grandísima de Gray que puede conectar con el Joaquin Phoenix de La noche es nuestra, pero a este lo veo aún más complejo y potente.
Eso sí, no todo es perfecto. Gustándome más La noche es nuestra por las movidas que pasan, aquí tengo que poner un "pero" a esta película más pequeñita. El personaje de Scarlett Johansson y el arco dramático propio que le dan a mí no me funciona mucho. Creo que está súper exagerada, muy poco creíble. Sé que James Gray la ha cuidado intentando que sea su Gena Rowlands, y aunque Scarlett es una actriz maravillosa (desde Match Point hasta Vengadores), no es Gena Rowlands; tiene otras aptitudes que la hacen funcionar muy bien en otras cintas. He visto entrevistas donde Gray habla maravillas de ella y de lo grande que ha sido contar con una estrella de su talento, pero para mí, sencillamente, no funciona. Y esto lo digo gustándome muchísimo la película. Imagínate si llega a funcionar su parte.