Ester Expósito se dio cuenta de que su vida había cambiado desde el momento en que Élite se estrenó en Netflix. Entonces corría el año 2018 y, en plena resaca del éxito internacional de La casa de papel tras su llegada a la plataforma, se estrenaba esta serie juvenil con varios de los actores que conformaban el reparto de la de atracos. La lluvia de seguidores fue inmediata, recuerda la joven actriz, que entonces tenía 18 años y afrontaba uno de sus primeros trabajos, en su visita al programa Al cielo con ella presentado por Henar Álvarez. Ahora, a sus 26 años, esa experiencia ha quedado atrás y es una de las estrellas españolas más prometedoras de su generación.
Sin ir más lejos, este mes de junio ha recibido el premio a la Mejor Promesa Internacional en el Festival de Televisión de Montecarlo de manos del príncipe Alberto de Mónaco. "Fue muy emocionante", aseguró la actriz tras comentar el momento viral que protagonizó.
Desde que es conocida, reconoce, su vida ha cambiado mucho, pero se ha acostumbrado a ser conocida, a estar bajo los focos y pensar que en cualquier momento le pueden hacer una foto. También le resta importancia a las polémicas, aunque no se ha cortado en pronunciarse sobre la reciente polémica de "La casita" de Bad Bunny. Por dar un poco de contexto: la actriz fue una de las invitadas a la famosa parte del escenario durante uno de los conciertos del cantante puertorriqueño en Madrid, dando lugar a críticas y debate sobre el perfil de los fans que tienen acceso a esa zona.
Ester Expósito: "¿Todo el puritanismo este rancio qué es?"
"A mí que se pida diversidad y cuerpos distintos de mujeres, ver cuerpos distintos de mujeres, a mí se me parece maravilloso. Lo voy a apoyar siempre y estoy totalmente de acuerdo. Queremos ver la realidad. Mujeres distintas, cuerpos distintos, por supuesto", empezó diciendo Expósito. "Pero luego todo el puritanismo este rancio, ¿qué es? O sea, de verdad, ¿qué es esto?".
Por supuesto que se puede ser feminista y disfrutar del reguetón y perrear hasta el suelo si te da la gana. Solo faltaba
"Pero es que este es un debate muy antiguo que yo pensaba que habíamos superado ya", continúa. "Yo no soy perfecta y puedes estar de acuerdo conmigo o no, pero lecciones de feminismo del señor, bueno, del señor o de quien sea, que se pasa el año negando la violencia de género y llamándonos feminazis, las justas".
"Porque lo que sí me parece el colmo de la hipocresía es que se apropien de nuestro discurso, de nuestras palabras, pero para quitarnos libertad, para decirnos cómo ser buenas mujeres, para decirnos lo que nos tiene que gustar, la música que nos tiene que gustar y cómo la tenemos que bailar. No, lo siento", sentenció entre aplausos. "Pero es que y esto lo dice muy bien Alejandra Martínez Velasco, la tengo que citar. Lo que molesta es que las mujeres habitemos espacios de contradicción y que seamos feministas, combativas y críticas, pero que también tengamos derecho a perrear, a gozar y a gestionar nuestro placer como nos dé la gana. Eso es lo que molesta y no la cosificación".