Midori Francis estaba grabando sus escenas como la doctora Mika Yasuda de Anatomía de Grey en un plató de Los Ángeles cuando fue elegida para protagonizar la película de terror Insaciable -que llega a los cines el viernes 24 de julio-. Se despidió del equipo del Seattle Grace y, dos días después, se metió en un avión hacia Melbourne para interpretar a Hannah, una estudiante de medicina que decide tomar un medicamento que le hace adelgazar rápidamente, pero tiene consecuencias terroríficas.
“Fue muy intenso porque pasé de tres temporadas, casi 40 episodios, muchas horas con estas personas con las que me hice muy amiga, despedirme de ese capítulo y, unos días después, subirme a un avión rumbo a Australia para filmar esta película, que, como ya has visto, es muy intensa”, cuenta Francis en una entrevista con SensaCine.
En Insaciable, como decimos, Hannah es una joven con sobrepeso que idealiza a su monitora del gimnasio. Un día le recomiendan probar unas píldoras que le ayudarán a adelgazar rápidamente. Y cumplen con lo prometido, pero también le hacen ver seres sobrenaturales que le acechan siempre que le baja la glucosa. Hannah está condenada a comer con ansia si no quiere ser víctima de entes de otro mundo.
La directora Natalie Erika James utiliza el género de terror para hablar de los desórdenes alimenticios y de la obsesión de la sociedad por tener un tipo de cuerpo que encaje en los estándares, aunque eso ponga en peligro su propia salud. “Cuando se trata de un trastorno mental, una enfermedad mental o una compulsión, a menudo es algo muy privado”, explica Francis, “Ocultamos estas batallas a todos los que nos rodean, y puede ser muy ruidoso en nuestra cabeza, pero tenemos que escondernos como si fuera normal, y nadie sabe realmente lo que pasa por la mente de otra persona”.
Pensé: qué fascinante es tomar esta lucha, que a menudo es muy privada y secreta, y extraer su intensidad, su dramatismo, su horror, de una manera tan audaz. Hay algo horrible en ello, pero al plasmarlo en este género, se pueden extraer, intensificar, analizar y sentir todos esos aspectos. Es como sacarlos del armario.
Diamond Films
El guion, escrito por la propia Natalie Erika James, está influenciado por su propia experiencia personal al crecer con padres que estaban en extremos opuestos en cuanto a su relación con la comida. Cuando Francis llegó al proyecto quiso entender bien lo que estaban contando para hacer justicia a este tipo de trastornos: la gordofobia "fue una de las primeras cosas de las que hablamos. Especialmente al involucrarme en esta película y sentirme muy conectada con el tema, y querer ser responsables en la forma en que lo contábamos".
"Muchas de las cosas de las que hablamos fue para asegurarnos de que la vida de Hannah no mejorara a medida que perdía peso, que Hannah no se viera mejor a medida que perdía peso. Tuve muchas conversaciones con el departamento de maquillaje para asegurarme de que la Hannah de la etapa final, con esa palidez, esa grotesca faceta suya, fuera evidente", continúa.
El mensaje de la cinta está rotundamente en contra de medicamentos como el Ozempic, por eso no querían que fuera una historia sobre "una persona de peso promedio que pierde kilos y de repente se vuelve hermosa y consigue a la chica. Quería asegurarme de que el mensaje fuera que esta no es la solución de ninguna manera".
Grace, el cadáver que Hannah estudia en sus clases de medicina y que le proporciona el material que necesita para sus píldoras, "representa la gordofobia que ocurre en la cabeza de Hannah", como explica Francis. La actriz entiende que esta imagen puede ofender a algunas personas, pero su intención era utilizarlo para presentar a la protagonista como una persona gordofóbica. "Hannah es gordofóbica. Nuestra sociedad tiene fobia a la gordura. Y esta era la representación del mayor miedo de Hannah. Esa representación puede ser muy perturbadora, incómoda e incluso hiriente para algunas personas. Lo respeto completamente y todos tienen derecho a sentirse así".
Este viernes 24 de julio llega a los cines una nueva película de terror que nadie debe perder de vista, Insaciable.