En 1984, Stephen King, bajo el pseudónimo de Richard Bachman, escribió Thinner, una novela sobre un hombre que, tras recibir una maldición, no puede dejar de adelgazar. Curiosamente, aunque Insaciable comparte con este libro el punto de partida, después da un buen montón de giros hasta acabar en un lugar tan diferente como similar. Al fin y al cabo, Natalie Erika James le da una perspectiva distinta y un trasfondo mucho más macabro. ¿Quién no ha pensado en el Ozempic a veces al mirarse al espejo, al fin y al cabo?
Ojo: Aunque tengas hambre de saber el final de Insaciable, tienes que tener claro que hay spoilers por un tubo a partir de aquí
Buen menú, señora
Si has visto Insaciable (y espero que sí, si estás leyendo esto) sabrás que, al final, Hana parece haber eliminado por completo el espíritu de Bertha después de operarse a sí misma para quitarse un pequeño tumor. Sin embargo, justo al final, cuando va a hacer las paces con su entrenador y amante, acaba perdiendo el control y comiéndosela en un giro casi vampírico que queda abierto, sin dar mucho lugar a la redención de nuestra protagonista.
Lo más lógico es pensar que Bertha no ha abandonado nunca el cuerpo de Hana, o que se ha convertido en ella, y tras meses de comer todo lo que pasa por delante de ella ha perdido el control y ha decidido empezar a comer personas. Pero, realmente, esconde algo más: desde el principio de la película vemos cierta obsesión por ser como ella, tener su cuerpo y estar delgada... y la única manera de conseguirlo puede ser, directamente, "poseyéndola" del todo.
James dejó el final de la película abierto, advirtiendo que, desde el principio, el verdadero monstruo no era esa Bertha que solo se ve en las superficies cóncavas, sino Hana, deseando adelgazar a toda velocidad tomando la vía rápida, obsesionándose con su propio cuerpo y con cada caloría ingerida. El resultado final, este: una última merienda inesperada.