En 2002, Transporter se había convertido en un pequeño éxito inesperado que lanzó la carrera de Jason Statham. Sin embargo, no barrió la taquilla de manera tan espectacular: ante 20 millones de presupuesto, recaudó casi 44, dejando la duda sobre si el personaje funcionaría en secuelas posteriores. Antes de probar suerte con la primera, Transporter 2, decidieron que, por qué no, era el momento de dejar que el protagonista, Frank Martin, fuese apareciendo aquí y allá. O eso dicen.
Un cameo colateral
Así fue como, en 2004, Statham hizo una aparición sin acreditar al inicio de Collateral, tal y como pensó Louis Leterrier, co-director de la primera y segunda entregas de Transporter: "Si Transporter 2 no es exitosa, o medianamente exitosa, quizá hagamos una serie de televisión. Sería buena idea. El transportista, cada semana, tiene un nuevo paquete o algo. Si es un fallo, adiós. Adiós, Transportero. Será un cameo en las películas de otras personas: en las de Michael Mann".
Esta idea parece peregrina, pero no es tan loca: el guionista de Collateral, Stuart Beattie, dijo exactamente lo mismo: "Es Frank Martin. Le pregunté a Jason Statham y sí, absolutamente. Es canon, el mismo mundo. El estudio jamás lo admitirá, pero en mi cabeza es él absolutamente". Sin embargo, hace falta echarle imaginación, porque al final de Transporter, Frank deja Francia y se va a vivir a Miami, convirtiéndose en chófer y dejando su pasado atrás.
Entonces, ¿qué pintaría dando un paquete en Los Angeles, fuera de un coche? Tan solo puede tener sentido si pensamos en su aparición como previa a la propia primera parte, cuando quizá trabajaba para otra empresa y repartía paquetes de cualquier otra manera. De lo contrario, se quedaría en un medio self-service.