Es posible que sea de las personas que no puede pasar un año sin volver a ver una de las trilogías imprescindibles del cine de fantasía. La saga original El señor de los anillos sigue siendo un acontecimiento para muchos espectadores y casi resulta inconcebible a estas alturas haberla dejado escapar, mucho menos empezarla y no terminarla.
En 2004, Elijah Wood se sentía en una nube gracias al éxito de la trilogía. El retorno del rey estaba arrasando en los cines y parecía claro que iba a ganar todos los Oscars para reconocer el fenómeno que había sido la saga. Este inminente triunfo le permitía además acercarse a varios de sus ídolos.
La historia interminable
Wood recordó en varias ocasiones la noche de los Globos de Oro de 2004, donde logró situarse junto a Dustin Hoffman y Jack Nicholson, dos leyendas de la actuación. Se empezó incluso a emocionar cuando este último quería hablar de la película. No obstante, su gozo acabó en un pozo cuando Nicholson le preguntó qué pasaba con Frodo al final.
”A qué te refieres con qué pasa” dijo Wood, a lo que Nicholson respondió: “Dime cuál es el final”. El protagonista le cuenta como los Hobbits se despiden entre ellos y luego Frodo se sube al barco que le lleva a la tierra inmortal. Jack terminó admitiendo “no llegué a verlo, me fui antes de que terminase”.
La adaptación de 'El Señor de los Anillos' que entusiasma a los expertos de Tolkien: dura 13 horas y se considera mucho más fielNicholson no paraba de quejarse de que la película tenía “demasiados finales” y que terminó cansado y marchándose a esperar a sus hijos en el coche, algo que hizo a Hoffman partirse de risa. Siendo justos, muchos han tenido la queja de que El retorno del Rey tenía demasiados finales. Hasta Billy Crystal en la gala de los Oscars de aquel año gastó una broma al respecto: “11 nominaciones, una por cada final”.