John Goodman está irreconocible tras haber perdido 90 kilos a los 74 años. La clave ha sido romper una dinámica de toda la vida
por Alicia P. Ferreirós
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Un claro ejemplo de que una alimentación equilibrada y actividad física regular es todo lo que necesita el cuerpo para estar en su mejor versión.

Aunque siempre asociamos el nombre de John Goodman a una apariencia física caracterizada por el sobrepeso, la realidad es que hace años que el actor de Los Picapiedra, Roseanne, El gran Lebowski y, recientemente, también Digger, ha experimentado un notable cambio físico. La transformación física del actor ha vuelto a ser noticia con motivo de la presentación en Los Ángeles de la nueva película de Alejandro González Iñárritu protagonizada por Tom Cruise, en la que Goodman interpreta al Presidente Compson. En las imágenes del estreno que han salido a la luz, vemos al actor considerablemente delgado, muy lejos de la imagen que le acompañó a lo largo de décadas de carrera.

Aunque la bajada de peso ha sido gradual, actualmente el actor de 74 años ha perdido unos 90 kilos en total. John Goodman había perdido peso con anterioridad, pero mantenía una dinámica equivocada y no fue hace aproximadamente una década cuando los resultados comenzaron a ser permanentes.

Según publica Men's Journal, la clave para la impresionante pérdida de peso de John Goodman no ha sido hacer una dieta drástica como en otras ocasiones, sino acabar con la mala dinámica de perder peso intensamente durante un tiempo y luego volver a ganarlo rápidamente. Él mismo lo contó así en una entrevista con ABC News en 2016:

Me tomaba tres meses libres, perdía 60 o 70 libras (25-30 kilos) y luego me premiaba con un paquete de seis cervezas Bud o lo que fuera, para simplemente volver a mis viejos hábitos

"Esta vez quería hacerlo despacio: moverme, hacer ejercicio. Estoy llegando a una edad en la que ya no puedo permitirme quedarme quieto. Además, me da energía para trabajar, porque el trabajo es muy agotador", contaba.

Este cambio de dinámica ha sido la clave de su transformación. De hecho, su entrenador Mackie Shilstone, quien le ayudó a adaptar su alimentación a un plan basado en pescado, aceite de oliva, verduras y frutas, ha descrito el progreso de Goodman como un "proceso continuo". Del mismo modo, el actor empezó a huir de las grandes porciones y se acostumbró a controlar más las cantidades.

Por otro lado, Goodman también empezó a hacer ejercicio regularmente, aunque también desde la absoluta sencillez: largos paseos con una meta alcanzable de 10.000 a 12.000 pasos diarios y una actividad deportiva que le motivase, en su caso el boxeo.

En definitiva, un claro ejemplo de que una alimentación equilibrada y actividad física regular es todo lo que necesita el cuerpo para estar en su mejor versión.

Alicia P. Ferreirós
Amante de las series y gran aficionada al terror, la ciencia ficción, la crónica negra y el ‘true crime’.
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