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    Entrevista a Jaime Rosales
    30 sept. 2008 a las 12:11

    El director de 'Tiro en la cabeza' -premio FIPRESCI en el pasado Festival de Cine de San Sebastián- nos cuenta su proceder como artista y la radicalidad de su cine.

    Con tan sólo tres películas el realizador catalán Jaime Rosales ha conseguido erigirse como el cineasta "de qualité" de la cinematografía española. Situación privilegiada a la que accedió tras obtener, en la pasada gala de los Goya, los galardones como Mejor Director y Mejor Película por 'La Soledad'. Tal es su privilegiada situación que su nueva película, 'Tiro en la Cabeza', era una de las más esperadas en el ya finalizado último Festival de San Sebastián. Por dos razones: (1) La temática abordada: la barbarie terrorista y (2) La forma empleada: una película sin diálogos audibles y que retrata la cotidianidad inactiva de un personaje, a priori, anónimo.

    P - Utilizaste un tipo de lentes distinto para rodar 'Tiro en la cabeza'.

    R- Usamos lentes focales extremadamente largas, nada habituales dentro del cine, eso crea un determinado sentido de irrealidad. Oímos andar a una persona, pero no la vemos en el encuadre. Dichas lentes acercan los objetos que están lejos de la cámara, pero también alejan aquellos que están cerca. El hecho de que algo se vea no implica proximidad, los sonidos que escuchas pueden no corresponderse con lo que estás viendo. La percepción puede llegar a ser equívoca, como cuando se oyen los pasos de alguien que pasa por detrás de la cámara.

    P- Entendiendo la rigurosidad formal de la película, pero no alcanzo a entender su trasfondo teórico.

    R- Un artista se ve abocado a tomar elecciones, pero éstas deben tener un sentido. ¿Por qué esta historia y no otra? Hay que entender que su motivo es más absurdo que el usado en otras películas que abordan la temática del terrorismo, pues en esta la acción se desencadena de forma anecdótica. ¿Por qué esta forma y no otra? Podía haberlo hecho de una forma más convencional, pero el contenido que yo transporto es nuevo, así que la forma también tenía que ser nueva. Opté por una forma radical para un contenido radical. Dicho de otra manera: nuevos contenidos requieren nuevas formas de expresión.

    P - Da la sensación de que te preocupa más el "cómo" contar una película que el "qué" vas a contar en ella.

    R- Esta película la he hecho desde una óptica ciudadana, quiero insuflar una serie de ideas, y de una óptica como artista, haciendo avanzar el lenguaje cinematográfico. La película no habla sólo del terrorismo, hay más cosas, por ejemplo hablo de la violencia en el ser humano -algo que ya tocaba en 'Las Horas del dia'-. Entiendo mi trabajo como una búsqueda de nuevas formas, yo soy un artista y mi deber es investigar nuevos territorios narrativos. Creo que mi película tiene, en términos cinematográficos, aspectos muy modernos y otros más clásicos, también creo que tiene parte de vídeo instalación... por eso esta película se estrenará a la vez en un museo (el Reina Sofía) y en las salas de exhibición.

    No poseo un mensaje único e unívoco, yo produzco un artefacto (una película), que está plagado de estímulos, ideas y emociones. Mucho de todo ello está llegando al espectador. ¿Se entenderá lo que quiero? No me interesa transmitir algo concreto, pretendo desactivar caminos estériles y activar (o sembrar) elementos que nos lleven hacia un nuevo camino o proceso. Seguir avanzando en el proceso de elaboración de películas. Tengo la sensación de que lo estoy logrando. La película es concreta y abstracta a la vez, pero creo que el espectador inteligente será receptivo con ella, aunque sé que no es fácil.

    P- ¿Algún comentario sobre la polémica que se ha generalizado alrededor del crítico de El País Carlos Boyero? Tengo entendido que rechazó firmar la misiva...

    R- No me pareció apropiado sumarme a la protesta. No creo que sea esa una parte esencial de mi trabajo. Respeto a todos los que han escrito y firmado la carta, pero creo que Carlos Boyero ataca y defiende películas como algo que forma parte de su profesión. No creo que sea bueno que el cine que a uno le gusta se le tenga que imponer a nadie a presión. Yo creo en la libertad, aunque tenga sus inconvenientes, de la misma forma que creo que en la tolerancia.

    Alejandro G.Calvo
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