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    'Saw': ¿Qué torturas de la saga podrían ocurrir en la vida real?
    Por Sara Heredia — 29 jun. 2016 a las 12:03
    Actualizada el 23 may. 2021 a las 13:48

    ¿Alguna vez te preguntaste si lo que veías en pantalla podría suceder realmente?

    La saga Saw sigue viva en la gran pantalla. Spiral: Saw, la novena entrega de la franquicia de terror y gore, ha llegado ya a las salas de cine españolas. Dirige Darren Lynn Bousman y Chris Rock se mete en la piel de un detective que investiga una serie de crímenes atroces. El regreso de Saw solo puede significar una cosa: más torturas retorcidas, locas y macabras para sus personajes. Pero, ¿podrías sufrir algunas de ellas en la vida real? ¿Sería posible sobrevivir a ellas? 

    La franquicia iniciada por James Wan en 2005 provocó pesadillas entre los espectadores al mostrar cómo cualquiera podía ser torturado hasta morir por los actos cometidos en su vida. Cada nueva entrega incluía pruebas más y más enrevesadas y el usuario de MoviePilot Jenika Enoch ha analizado cuatro de ellas, las más míticas del comienzo de la saga, para saber si podrían ocurrir fuera del cine. ¿Estás preparado?

    La cirugía del tumor cerebral
    Walt Disney Studios Motion Picture Spain

    Gracias al esfuerzo realizado por el cocreador y guionista Leigh Whannell y el actor Tobin Bell, la escena de Saw III en la que Lynn opera a John Kramer de un tumor cerebral tiene muchos elementos reales. El equipo de la película acudió al UCLA Medical Center para hablar con cirujanos y oncólogos y poder escribir un guion lo más realista posible. De hecho, la técnica que usa Lynn se llama craniectomía, un procedimiento que consiste en extraer parte del cráneo para aliviar la presión en el cerebro. Al mismo tiempo, Bell quiso conocer los efectos del cáncer cerebral terminal para hacer un buen trabajo en su actuación.

    La supervivencia de Adam y del Doctor Gordon
    DeaPlaneta

    Los pobres de Adam (Leigh Whannell) y el doctor Gordon (Cary Elwes) despiertan en un siniestro baño con el pie encadenado a una tubería y permanecen ahí hasta que trazan un plan para pedir ayuda. ¿Esto podría pasar en la vida real? Según el artículo de Jenika Enoch, una persona puede aguantar sin comer hasta tres semanas, pero sin agua moriría a los tres días. Aunque fuese agua sucia, Adam -quien queda atrapado en el baño- podía beber durante su encierro, por lo que cuenta con varias semanas para pensar en un plan.

    En cuanto al asunto del pie que se corta el doctor Gordon, este hubiese muerto desangrado en apenas una hora, aunque se hiciese el mejor de los torniquetes. De todos modos, esto no significa que no pudiese sobrevivir -¿Recuerdas 127 horas?- y, además, ya que es doctor, sabrá cuál es su estado de salud en todo momento. Si seguiste viendo la saga, sabrás que Gordon consiguió salir con vida.

    La trampa de osos invertida
    DeaPlaneta

    Nunca una trampa para osos dio tanto miedo. La víctima elegida para llevar este invento es Amanda (Shawnee Smith) y, si no consigue desactivarlo en 60 segundos, morirá de una manera terrible. Ella consiguió escapar al sacar la llave del interior del cuerpo de su compañero. Según el artículo de Jenika Enoch, la trampa de la mandíbula es algo completamente plausible, pero, ¿qué ocurre con la droga inyectada en la otra víctima? ¿Existe algo parecido en la vida real? Al igual que hizo con la cirugía de John Kramer, Leigh Whannell preguntó a varios doctores qué droga podría inmovilizar a alguien y hacerle perder el habla y descubrió que una sobredosis de opiáceos podría tener este efecto.

    La casa envenenada

    DeaPlaneta

    En Saw II, la segunda entrega de la saga, las víctimas no tienen que enfrentarse a una única tortura, ya que la casa en la que se encuentran está invadida por un gas venenoso y sólo saldrán con vida si consiguen superar las diferentes pruebas para conseguir el antídoto. En la película no mencionan el nombre del gas, pero MoviePilot asegura que podría ser cloro, cianuro de hidrógeno, gas mostaza o fosgeno. Varios de ellos han sido utilizados como armas químicas en las guerras mundiales. En cuanto al antídoto, podría ser la atropina o pralidoxima.

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