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    María Rodríguez Soto ('Los días que vendrán'): "La ficción nos ayudó a alcanzar una verdad a la que solos no hubiéramos llegado"
    Por Paula Arantzazu Ruiz — 28 jun. 2019 a las 9:39

    La actriz catalana protagoniza junto a su compañero David Verdaguer la nueva película de Carlos Marques-Marcet, sobre una pareja que se queda embarazada.

    La pareja de actores Maria Rodríguez Soto y David Verdaguer vivieron su embarazo de manera doble, en la vida real pero también en la ficción a través de la película Los días que vendrán, tercer largometraje de Carlos Marques-Marcet sobre el proceso de embarazo de una pareja que, además, finaliza, tras 10.000 km y Tierra firme, una supuesta trilogía sobre los retos de la generación de treintañeros actuales en su camino hacia la madurez.

    En Los días que vendrán se narra, así pues, los vaivenes de Vir y Lluís, interpretados por María Rodríguez Soto y David Verdaguer, cuando se quedan 'embarazados' en apenas un año de relación. Sus miedos, deseos, reproches y esperanzas se muestran en pantalla gracias al estupendo trabajo interpretativo de sus protagonistas y también gracias al trabajo minucioso del equipo dirigido por Marques-Marcet. Rodríguez Soto, no en vano, fue galardonada con la Biznaga de Plata en el Festival de Málaga por su conmovedora actuación y todo apunta a que la veremos en la temporada de premios patria que arrancará el próximo diciembre. 

    Avalon

    Sobre los retos de encarnar a una pareja embarazada cuando se está también encinta, sobre las imposiciones sociales de los roles de género durante el proceso del embarazo y otras cuestiones en torno al trabajo con Carlos Marques-Marcet pudimos conversar con Rodríguez Soto y Verdaguer, de cara al estreno este viernes 28 de junio de Los días que vendrán.

    Cuando Carlos Marques-Marcet se enteró que estabais embarazados y os comentó que quería filmaros, ¿cuál fue vuestra primera reacción? ¿Dijistéis enseguida que sí o hubo algún tipo de resistencia?

    María Rodríguez Soto- Yo no tuve ninguna duda pero David, sí. Yo me tiré a la piscina de cabeza.

    David Verdaguer- Aún estaba ensayando para comenzar a rodar Tierra firme, y, la idea de otra película sin haber comenzado la anterior… Además, esta película iba a ser una peli de mi vida pero que no es mi vida. Primer embarazo, primer niño que viene..., estaba un poco agobiado. Tenía muy claro que tenía que decidirlo María y, de hecho, esperaba que dijera que iba a pensárselo. Pero no fue así, dijo enseguida ¡claro que sí! [Risas].

    ¿Cómo fue el proceso de encajar vuestro embarazo en la vida real con el embarazo que viven los protagonistas de 'Los días que vendrán'?

    María Rodríguez Soto- Todos estábamos de acuerdo en que la película tenía que ser una ficción y que, por tanto, no iba a tener para nada el tono de un reality. A partir de ahí, con esas bases, empezamos a ensayar, creando juntos a esta pareja y esta nueva relación, buscando un punto de partida diferente al nuestro para poder alejarnos bien de nosotros mismos y poner en marcha la herramienta que es la interpretación, que es a lo que nos dedicamos. El embarazo no deja de ser otra situación en mi vida: yo me encontraba perfecta y quería seguir trabajando, porque además me habían echado de un trabajo por estar embarazada... Pero bueno, nos vimos inmersos en esto de la película un poco sin saber adonde íbamos.

    David Verdaguer– Creamos a los personajes, empezamos a hacer improvisaciones y a rodar casi a contrarreloj… Luego el tiempo puso las cosas en su sitio y, por ejemplo, el parto se rodó cuando ya la Lupe, nuestra hija, ya tenía un año. Otra escena que rodamos a posteriori fue la del predictor, porque la primera que se filmó fue con María con una tripa de cuatro meses. Al final, estuvimos año y medio rodando.

    En 'Los días que vendrán' vuestro embarazo pasa como un suspiro y, por lo que contáis, fue un rodaje largo. 

    David Verdaguer- Rodamos a lo largo de un año y medio, pero en total fueron 50 días. 

    María Rodríguez Soto- Empezamos a grabar en octubre de 2016, aunque tampoco fue un rodaje muy cansado. Rodábamos cada mes unos 4 o 5 días para ver la evolución de la panza, porque al final también era lo que interesaba tener.

    David Verdaguer- Y luego, poco a poco, creamos la historia de los vínculos de los personajes, fundiéndolo todo. Ahí es cuando entró en algún momento una barriga falsa, etc.

    Vuestros personajes, Vir y Lluís, no solo son muy diferentes entre sí –ella es muy extrovertida y él es más paradín–, sino que tampoco tienen que ver con vosotros, obviamente. ¿Cómo os ayudó esa distancia a la hora de vivir este doble embarazo por el que habéis pasado?

    David Verdaguer– Paradín es una manera muy elegante de definir a mi personaje. Te lo agradezco, porque me han dicho cosas mucho peores. De hecho, me han llegado a decir que cae muy mal. ¡Aunque también se lo han dicho a María del personaje de Vir! [Risas]

    María Rodríguez Soto- Sin lugar a dudas la ficción nos ha ayudado a alcanzar una verdad a la que solos no hubiéramos llegado.

    David Verdaguer– Con la máscara del personaje llegas mucho mas lejos y el pudor desaparece. Puedes discutir a gritos, puedes practicar un cunnilingus, puedes dar la teta… Es otra cosa. Te da distancia y puedes llegar más de verdad. Y aunque la película tenga este tono documental y naturalista, da igual, es una ficción. Es una ficción muy real, pero es una ficción. Si no hubiéramos hecho una ficción, la historia no nos parecería tan real. Tendría menos interés, creo.

    María Rodríguez Soto- Bueno, nuestro embarazo tuvo mucho menos interés que el de Vir y Lluís… [Risas] Al menos en materia de conflicto.

    Con la máscara del personaje llegas mucho mas lejos y el pudor desaparece. Puedes discutir a gritos, puedes practicar un cunnilingus, puedes dar la teta… [...] Si no hubiéramos hecho una ficción, la historia no nos parecería tan real.

    Es emocionante lo bien que están incluidos elementos de la realidad en 'Los días que vendrán' y me refiero sobre todo a la escena en que estás viendo un video sobre el momento en que tu madre te da a luz. ¿Cómo planteasteis esa secuencia?

    María Rodríguez Soto- Pues me dejé llevar completamente en ese momento. Carlos rodó una toma de ¡una hora! filmandome viendo el video entero. Me dijo que iban a ser solo 20 minutos pero ya le conozco y me imaginé que iba a rodar hasta el final. Así que pensé, ¡déjate llevar! Obviamente, desde la posición de Vir, que es una chica embarazada que aún no ha dado a luz, y que está viendo a su madre parirle. El punto en el que está Vir es muy diferente al que yo me encontraba cuando estábamos filmando, porque ya había sido madre y porque llevo viendo esa cinta desde que tengo 5 años. Casi me la sé de memoria. En fin, simplemente me tenía que dejar llevar y, aparte, fue inevitable. Porque cuando pares, de repente, la conexión con tu madre es muy jevi: es como si se volviera a unir el cordón, porque piensas que todo lo que estas viviendo tu madre ya lo ha vivido contigo y se abre un mundo. Te colocas en otro sitio. Verlo desde esa perspectiva sí era una experiencia nueva y la aproveché para ese momento de Vir. Obviamente confiaba en mi interpretación pero también hay mucho del trabajo de Carlos en el rodaje y en el montaje, Porque una película se construye en la sala de edición, y es Carlos quien decide qué quiere contar.

    David Verdaguer– Ha habido muchos montajes. Había mucho material, muchas escenas y personajes se han quedado en el montaje. Mi familia no sale en ningún momento, por ejemplo. Sus amigas tampoco aparecen. Y sí que estaban en el guion y se rodaron escenas con esos personajes. Obviamente, el objetivo era equilibrar a los dos protagonistas, aunque el peso de la película lo lleve, de manera literal, el personaje de María. Pero, como decía, se trataba de buscar un equilibrio entre ellos para que el espectador comprenda a los dos por igual, ni más ni menos, porque además en las películas de Carlos no hay ni buenos ni malos.

    Avalon

    Aparte de la cuestión del embarazo, el sistema de rodaje de ‘Los días que vendrán’ es bastante peculiar: ensayabais por las noches, rodabais el fin de semana, Carlos montaba la otra película mientras tanto… En este sistema digamos tan familiar, podríamos hablar de una película hecha de manera literal en casa. Porque la casa que aparece en la película, ¿también es vuestra casa?

    María Rodríguez Soto- ¡Era nuestra casa!

    David Verdaguer– Estábamos 'embarazados' y queríamos cambiar de casa, porque el nuevo piso es más convencional y mejor distribuido para una familia. Cambiamos de piso en el mismo inmueble, a la puerta de enfrente de nuestro rellano, y durante el rodaje, pero, claro, ya habíamos rodado muchas escenas en el apartamento anterior…

    María Rodríguez Soto- Que se había quedado vacío y, aprovechando al circunstancia, Carlos se mudó a nuestro anterior apartamento.

    David Verdaguer– Es decir: se fue a vivir al set de rodaje de la película. Para nosotros era maravilloso, porque para ir a rodar solo teníamos que cruzar el rellano. Y ahora somos vecinos. Puerta con puerta de manera literal.

    Algo que refuerza, aparte de vuestra amistad, vuestra conexión como director y actor.

    David Verdaguer– Sí, pero en las películas con Carlos he interpretado a personajes muy diferentes. Es verdad que en 10000km el personaje es más yo, porque era mi primera peli, lo primero que hacía. En Tierra firme, intenté distanciarme todo lo posible de aquel primer personaje y como Carlos conocía mi buena relación con Natalia, intentó que sacara la parte más payasa de mi personalidad.. Aquí, en Los días que vendrán, mi personaje es el hombre más gris del mundo. Y como actor, como puedes imaginar, me flipa poder cambiar de roles, claro. 

    En 'Los días que vendrán' se plantea la dicotomía de siempre: tengo unos ideales, pero la practicidad es otra cosa. Al perder ideales, mejora la situación económica gracias a un trabajo que ayudará a mantener a la familia pero al mismo tiempo estoy perdiendo el amor y la admiración de mi pareja..

    Las películas de Carlos Marques-Marcet son trabajos de marcado protagonismo femenino, pero también aparece la crisis de la masculinidad contemporánea. Sucede asimismo en ‘Los días que vendrán’, donde vemos esa reflexión sobre los roles de género que impone la sociedad (para mal) y cómo marcan la relación de la pareja.

    María Rodríguez Soto- Cuando me echaron de un trabajo en el teatro por estar embarazada, le comenté a Carlos que quería que esta situación quedara reflejada en la película. Y él estuvo muy de acuerdo y si te fijas, el problema del trabajo es el inicio del conflicto de la pareja, en el que al final vemos la lucha entre los ideales y la realidad.

    David Verdaguer– Es la dicotomía de siempre: tengo unos ideales, pero la practicidad es otra cosa. Al perder ideales, mejora la situación económica gracias a un trabajo que ayudará a mantener a la familia pero al mismo tiempo estoy perdiendo el amor y la admiración de mi pareja. Es un sistema que no es nada beneficioso: quiero más tiempo para dedicárselo a mis hijos, pero quiero más dinero y si trabajo más para tener más dinero tengo menos tiempo con ellos. Las decisiones que se toman son políticas, micropolíticas, y Carlos habla de micropolíticas en sus películas. De algo que parece muy tonto saca un tema, y un tema que atañe a nuestra generación y también a otras. Tal vez antes este sistema no se cuestionaba tanto, pero ahora, por suerte, han cambiado las actitudes Aún y así, el sistema sigue siendo el mismo y ahora te encuentras, en vez de a una persona que trabaja 10 horas al día, a dos personas que trabajan 10 horas al día para poder pagar una guardería que cuide al bebé mientras ellos están trabajando.

    María Rodríguez Soto- En mi caso personal, con el embarazo vino el miedo. Yo tenía mucho miedo a quedarme sin trabajo, de desaparecer durante un tiempo y que nadie se acordara de mí. Pero, la verdad, desde que soy madre estoy trabajando como una loca: estoy en una obra de teatro, en una serie en TV3, la televisión autonómica catalana, que supone un sueldo fijo cada mes –algo que no me había sucedido en la vida–... El bebé me ha venido con un pan bajo el brazo, pero sé que no es lo normal.

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