Ahora que Stranger Things está a punto de llegar a su fin, es imposible imaginar a otros que no sean Millie Bobby Brown, Noah Schnapp, Finn Wolhard, Gaten Matarazzo o Caleb MCloughlin en la piel de los ya míticos Once, Will, Mike, Dustin y Lucas. Los -antes- niños de Stranger Things han crecido hasta convertirse en adultos a medida que avanzaba la serie y sentimos un profundo cariño y admiración por ellos, al tiempo que esperamos con muchas ganas descubrir el destino que les depara a sus los personajes en la gran batalla final en Hawkins.
Lo descubriremos más pronto que tarde, puesto que la quinta y última temporada de la serie se estrena en apenas una semana -el jueves 27 de noviembre- en Netflix, y la sensación de nostalgia es absolutamente inevitable.
"[Stranger Things] Rompía tantas reglas. Era una serie sobre niños que no era para niños. Era la dulzura de una historia de iniciación con la oscuridad del género de terror. Transgredía con una seguridad asombrosa", recuerda sobre su primer contacto con la serie el director y productor ejecutivo Shawn Levy en entrevista con Variety con motivo del estreno de la recta final.
Los creadores de la serie Matt y Ross Duffer querían plasmar su pasión por las aventuras infantiles al estilo de Steven Spielberg y el terror inspirado en Stephen King con sus propias experiencias personales como miembros de una pandilla en su localidad natal: "Jugábamos a Magic: The Gathering y videojuegos, hacíamos películas y vivíamos aventuras en el bosque", recuerda Ross para el mismo artículo. "Gran parte de la serie, sobre todo al principio, consistía en plasmar esa sensación".
Para obtener el resultado esperado, era imprescindible elegir a los actores idóneos para los personajes y eso fue precisamente lo que encontraron en Schnapp, Wolfhard, McLaughlin y Matarazzo. En el caso de este último, los hermanos Duffer incluso incorporaron la displasia cleidocraneal del actor a su personaje, Dustin.
Tanto el actor como su personaje padecen esta condición, que afecta el desarrollo de los huesos y los dientes y, en el caso de Matarazzo, resultó, entre otras cosas, en la ausencia de los incisivos superiores. Que el actor padeciese la misma enfermedad en la serie, sin embargo, es algo que consultaron directamente con él para que fuese decisión suya en última instancia y que ahora, 10 años después, Gaten Matarazzo admira y elogia de los creadores.
"No me daba vergüenza hablar de ello", dice Matarazzo, que ahora tiene 23 años de edad, pero entonces acababa de entrar en la adolescencia. "Pero lo pidieron específicamente. Dijeron que elegirían a los niños para la serie por sus diferencias, y no a pesar de ellas. Lo que realmente me marcó -y aún me marca- fue que priorizaran mi comodidad".
En la serie, la condición se incorporó al personaje de Dustin y se abordó en el contexto no solo haciendo que el elenco fuera más inclusivo, sino dando mayor visibilidad a la condición y haciéndolo más cómodo para él, puesto que eso conllevaba no necesitar usar prótesis ni otras medidas para ocultar la displasia. Tal y como demuestran las declaraciones, Matarazzo está sumamente agradecido a los productores por permitirle tomar la decisión y no obligarlo a hacerlo.