'Spider-Noir' está bien, pero sigue saliendo de una oficina de ejecutivos: la única y exclusiva razón por la que esto funciona es Nicolas Cage
Alejandro G. Calvo
Alejandro G. Calvo
-Director de SensaCine
De sangre soriana, nacido en Barcelona en 1978, y residente en Madrid. Crítico de cine desde la adolescencia, llevo 25 años escribiendo sobre películas. Ahora, principalmente, hago videos para el canal de YouTube de SensaCine donde la serie "Cine A Quemarropa" es uno de los mayores hits en la red.

Ocho episodios de 40-45 minutos que he devorado. Ver al actor pasárselo en grande como un héroe de 60 años con achaques y mucha autoironía es todo lo que necesitáis saber

Amazon Prime Video

Vamos a hablar de Spider Noir, la nueva serie de Spider-Man... o mejor dicho, de Marvel, ligada a la saga de Sony Pictures y ahora también con Amazon metido de por medio. Porque sí, estamos ante una serie de Amazon Prime Video de ocho episodios, de entre 40 y 45 minutos cada uno, que me he podido devorar entera. Justo al llegar del Festival de Cannes necesitaba una descompresión brutal, así que me fui a un preestreno que no os puedo decir (pero que os va a gustar la semana que viene) y, acto seguido, me vi Spider Noir. Y tengo tantas cosas que contaros.

Seguro que muchos ya recordáis a este personaje porque lo vimos en animación en aquella peli increíble de 2018, Spider-Man: Un nuevo universo. Allí ya aparecía este héroe arácnido en blanco y negro al que ponía voz Nicolas Cage, que, como todos sabemos, es el mejor actor del mundo de la historia.

Han tenido que pasar 8 años para que le concedan una serie propia, una adaptación que se acerca más al cómic original que a la propia película. De hecho, el Spider-Man de Spider Noir no es Peter Parker, es Ben Reilly. Ni siquiera se hace llamar Spider-Man, sino solo "Spider". Evidentemente, usan aquel multiverso como una forma fácil de vender el punto de partida, pero buscando darle una entidad propia por si la cosa sale muy mal, para poder decir que es "otro".

¿Y por qué ocurre esto? Pues porque la palabra que más se está usando ya como asumida es "fatiga superheroica". El espectador está harto de tanta hiperproducción de películas y series de superhéroes, lo cual es normal. A mí me gustan mucho las natillas, pero si solo vas a comer natillas, acabas de natillas hasta las trancas. Como los derechos de Marvel valen una pasta y hay que sacarles rendimiento (recordad que hay nueva peli de Tom Holland en julio), la forma de superar la fatiga del espectador es haciendo cosas nuevas. Y esta serie, desde su punto de partida —un Spider-Man de 60 años con códigos del cine negro de los años 30 y 40—, es novedosa.

Más que una serie de superhéroes es un film noir donde Nicolas Cage brilla

Visualmente, esta serie se construye como un relato pulp total, muy cercano al cartoon y a Dick Tracy, un modelo de cómic vintage. Juega muchísimo con la composición: planos inclinados holandeses, objetos grandes de fondo, creando una distrofia visual que recuerda a Sam Raimi pero sin su velocidad. Tienen todos los elementos clave como atrezo: detectives privados, policías corruptos, una femme fatale, gángsters, violencia y una ciudad ceniza a punto de estallar. No se vive tanto como una serie de superhéroes a ras, sino como un intento de film noir posmoderno y autoconsciente.

Pero no nos engañemos, se nota que sale de la oficina configurada para tocar los puntos que los ejecutivos creen que van a gustar. Sin embargo, el cine es un arte que tiene que respirar, y lo único que respira aquí, la única y exclusiva razón por la que esto funciona, es Nicolas Cage. Lo siento, es la única. Tenemos a un villano que es la bomba, el actorazo Brendan Gleeson, pero todo gira en spinning alrededor de un asombroso Cage. Ver a este tipo mayor convertido en un detective viejo y cansado, moviéndose por edificios de los años 30 que nada tienen que ver con los rascacielos actuales, no tiene sentido... pero te meas de la risa. Tiene un "mojo" a lo Humphrey Bogart envejecido o James Cagney tremendo, destacando una secuencia en la que se emborracha en un bar que es sencillamente genial.

A nivel artístico, hay una decisión brutal que le da mucho tono: la serie mezcla blanco y negro con color. El blanco y negro es digital y expresionista, casi barroco. Pero me llama mucho más la atención el color, porque no es realista, es un technicolor extremo que le da el tono pulp. Me recuerda a cuando en Hollywood les dio por pintar pelis en blanco y negro para llegar a un nuevo público, igual que hace poco se inflaban pelis a 3D. Yo veía de joven el western Colorado Territory de Raoul Walsh coloreado de esta forma chillona, y lo llamábamos de broma "Coloreado Territory". (Dato ridículo de señor mayor: ved westerns, vuestra vida mejorará).

Ese color falso le va fenomenal a un relato que es un disparate y donde no te crees nada de lo que pasa, pero que funciona como excusa para disfrutar de Nicolas Cage. Él es un fanático del cómic (se llama Cage por Luke Cage, es fan del músico del silencio John Cage, casi fue Superman y luego hizo de Motorista Fantasma). Verle pasárselo en grande como un héroe de 60 años con achaques y mucha autoironía es todo lo que necesitáis saber.

Esa es la razón por la que os puedo recomendar Spider Noir. Lo demás no importa.

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