En Japón, especialmente en los años 70 y 80, había una fuerte cultura del trabajo. Se solía decir que cuando empezabas en una oficina esa se convertía básicamente en tu familia y era muy normal que te quedaras allí toda la vida. Sin embargo, Akira Toriyama no estaba nada a gusto en el primer trabajo que consiguió, diseñando pósters para una empresa de publicidad de Nagoya a la que solía llegar tarde y en la que tenía broncas continuas por vestir de manera casual. Es bastante lógico, pues, que probara suerte en el manga... aunque empezara de pura casualidad.
Tori, llama
En 1978, el mangaka envió su primera propuesta a un concurso de la Weekly Shonen Jump, donde no consiguió ser elegido simplemente porque su obra, una parodia de Star Wars, era derivativa de otra y no totalmente original. Sin embargo, llamó la atención de sus editores, que empezaron a guiarle por el camino del éxito. Pero claro, era muy complejo: su primera gran historia, Wonder Island, acabó en el número 1 de popularidad de la revista, pero su secuela, Wonder Island 2, en el último. Así no había quien se enterase de o que quiere la gente.
Lógicamente, en la Shonen Jump no querían fracasos, y Akira Toriyama se pasó un año entero enviando continuamente nuevos mangas a su editor, el famoso Torishima, que llegó a rechazarle más de 500 páginas con la excusa de que no eran divertidas o, directamente, no servían. "Me rechazaban una y otra vez", recordaba el mangaka. De todo este trabajo se pudo rescatar alguno, como Tomato, chica detective, con la que consiguió algo de éxito y se ha recopilado después en tomos de historias cortas.
Sin embargo, Toriyama nunca paró de luchar hasta que, por fin, Torishima le aceptó el primer borrador de Dr. Slump. Aunque el autor creyó que no llegaría a nada, acabó durando cuatro años y medio y 18 volúmenes, justo antes de ponerse con Dragon Ball y, ahora sí, conseguir la fama internacional. ¡Se puede decir que 500 páginas no significaban nada!