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Apasionante desde su intrínseco comienzo, «La momia de Lee Cronin» momifica al espectador en su butaca con secuencias que recuerdan a películas de posesiones diabólicas y de exorcismos. Cronin, que además escribe, da un inesperado giro en la concepción inherente a este mito interesando intensamente al personal, que no aparta sus ojos de la pantalla ni siquiera para estornudar.
El film es una construcción aplaudible y recomendable por su explícito rodaje y ambientación, que acentúan el interés a medida que su metraje (2'15h) transcurre no careciendo de tensión en todo su recorrido. sobre todo en sus últimos 30 minutos de un terror sin escrúpulos, un terror de antiquísima maldad y un ejercicio que se cataloga como de autor. Nuestra Laia Costa, impecable en esta coproducción espeluznantemente CINÉFILA. .4️⃣/5. ··PICARD··
El film es una construcción aplaudible y recomendable por su explícito rodaje y ambientación, que acentúan el interés a medida que su metraje (2'15h) transcurre no careciendo de tensión en todo su recorrido. sobre todo en sus últimos 30 minutos de un terror sin escrúpulos, un terror de antiquísima maldad y un ejercicio que se cataloga como de autor. Nuestra Laia Costa, impecable en esta coproducción espeluznantemente CINÉFILA. .4️⃣/5. ··PICARD··
Me pareció un truño truñete. Entiendo que Lee Cronin venía de Evil Dead Rise y que aquí quería llevar el mito de la momia a un terreno más sucio, violento y desagradable, pero para mí la película confunde demasiadas veces terror con asco. No me dio miedo: me dio rechazo. Y cada nueva escena parecía competir por ver qué guarrada corporal podía superar a la anterior.
El problema no es que sea sangrienta. De naturaleza violenta también tenía gore, y allí me funcionó muchísimo porque había una idea formal clara, una mirada distinta y una violencia casi ritual dentro de una propuesta muy precisa. Aquí, en cambio, sentí más acumulación que imaginación: fluidos, cuerpos deformados, lametones, posesiones, niñas monstruosas, golpes, vísceras y sangre. Mucho impacto físico, pero poco misterio y poca verdadera inquietud.
La película empieza con cierta promesa porque intenta separar esta momia de las versiones de aventura clásica. No quiere arena, maldiciones elegantes ni exotismo de manual; quiere putrefacción, contagio, posesión y horror familiar. Eso, en teoría, podía ser interesante. El problema es que, en la práctica, acaba pareciéndose más a otra película de posesiones con decoración egipcia que a una reinvención sólida de la momia.
Además, las reglas sobrenaturales me parecieron bastante arbitrarias. Hay momentos en los que parece que el guion se inventa una mecánica nueva porque la necesita: pergaminos, vídeos explicativos, contactos físicos, cuerpos controlados, señales, morse... Una cosa es aceptar lo fantástico y otra ir tragando ocurrencias una detrás de otra sin sentir que el mundo de la película tenga una lógica interna fuerte.
Lo del padre buscando una carta mientras la hermana pequeña está poseída por una entidad con poderes me sacó muchísimo. Ese tipo de decisiones tontas matan el terror, porque dejas de sufrir con los personajes y empiezas a discutir con ellos. En una situación así, lo mínimo que pides es que reaccionen con una urgencia humana reconocible. Aquí muchas veces parecen moverse porque toca avanzar al siguiente bloque de caos.
Tampoco me convenció el uso de los niños poseídos. La idea de que los hijos se conviertan en amenaza para los padres puede ser brutal, porque invierte el instinto de protección y convierte la familia en un campo de horror. Pero la película lo empuja tanto hacia lo grotesco que me acabó cansando. No pensaba “qué angustia”, sino “qué asco, qué exceso y qué parida viene ahora”.
El momento del lametón en los pies resume bastante bien mi problema. Se supone que debe inquietar, marcar o abrir un vínculo de posesión, pero a mí me pareció más una provocación desagradable que una escena realmente terrorífica. Si encima después ese contacto parece bastar para controlar a alguien, la sensación es de regla sobrenatural pobremente construida. Asco sí; miedo, poco.
Laia Costa me da simpatía, y me alegra verla en una producción grande. Eso lo separo totalmente. Ojalá le salgan más papeles así, porque tiene talento y presencia. Pero ni siquiera su participación me compensa una película que me pareció tan poco inspirada. Apoyar a una actriz española en Hollywood no significa salvarle la nota a una cinta que no funciona.
Visualmente hay imágenes potentes, no lo niego. Cronin sabe fabricar texturas desagradables, habitaciones cargadas, cuerpos sufrientes y estallidos de violencia. El diseño de sonido también ayuda a que todo resulte viscoso y agresivo. Pero precisamente ahí está el límite: la película está tan entregada al impacto sensorial que se olvida de construir una historia que me importe.
El tramo final, con la entidad saltando de un cuerpo a otro y la venganza contra la mujer que secuestró a Katie, me dejó más agotado que satisfecho. Entiendo la idea de justicia poética, pero me sonó a cierre facilón, a “ahora que el bicho entre en esta y se acabó”. Después de tanta acumulación, necesitaba algo más que otra vuelta de posesión y castigo.
También me parece que el título pesa en su contra. Cuando uno va a ver una película de la momia, espera que el mito tenga una identidad propia. Aquí queda diluido en un festival de posesiones, trauma familiar, gore y feísmo. Puede ser legítimo reinventar el monstruo, claro, pero si al final lo más reconocible es el mecanismo de posesión y no la momia, algo se pierde por el camino.
Al final, la dejo en un 3 porque tiene producción, algo de energía, alguna imagen fuerte y Laia Costa, pero para mí fue una experiencia más repelente que emocionante. Mucha víscera, mucha sangre, mucho ruido y poca imaginación de verdad. Blumhouse, James Wan y compañía pueden producir terror muy eficaz, pero aquí sentí que el exceso se les iba de las manos. Un producto desagradable, irregular y bastante tonto, más pendiente de manchar la pantalla que de dar miedo.
El problema no es que sea sangrienta. De naturaleza violenta también tenía gore, y allí me funcionó muchísimo porque había una idea formal clara, una mirada distinta y una violencia casi ritual dentro de una propuesta muy precisa. Aquí, en cambio, sentí más acumulación que imaginación: fluidos, cuerpos deformados, lametones, posesiones, niñas monstruosas, golpes, vísceras y sangre. Mucho impacto físico, pero poco misterio y poca verdadera inquietud.
La película empieza con cierta promesa porque intenta separar esta momia de las versiones de aventura clásica. No quiere arena, maldiciones elegantes ni exotismo de manual; quiere putrefacción, contagio, posesión y horror familiar. Eso, en teoría, podía ser interesante. El problema es que, en la práctica, acaba pareciéndose más a otra película de posesiones con decoración egipcia que a una reinvención sólida de la momia.
Además, las reglas sobrenaturales me parecieron bastante arbitrarias. Hay momentos en los que parece que el guion se inventa una mecánica nueva porque la necesita: pergaminos, vídeos explicativos, contactos físicos, cuerpos controlados, señales, morse... Una cosa es aceptar lo fantástico y otra ir tragando ocurrencias una detrás de otra sin sentir que el mundo de la película tenga una lógica interna fuerte.
Lo del padre buscando una carta mientras la hermana pequeña está poseída por una entidad con poderes me sacó muchísimo. Ese tipo de decisiones tontas matan el terror, porque dejas de sufrir con los personajes y empiezas a discutir con ellos. En una situación así, lo mínimo que pides es que reaccionen con una urgencia humana reconocible. Aquí muchas veces parecen moverse porque toca avanzar al siguiente bloque de caos.
Tampoco me convenció el uso de los niños poseídos. La idea de que los hijos se conviertan en amenaza para los padres puede ser brutal, porque invierte el instinto de protección y convierte la familia en un campo de horror. Pero la película lo empuja tanto hacia lo grotesco que me acabó cansando. No pensaba “qué angustia”, sino “qué asco, qué exceso y qué parida viene ahora”.
El momento del lametón en los pies resume bastante bien mi problema. Se supone que debe inquietar, marcar o abrir un vínculo de posesión, pero a mí me pareció más una provocación desagradable que una escena realmente terrorífica. Si encima después ese contacto parece bastar para controlar a alguien, la sensación es de regla sobrenatural pobremente construida. Asco sí; miedo, poco.
Laia Costa me da simpatía, y me alegra verla en una producción grande. Eso lo separo totalmente. Ojalá le salgan más papeles así, porque tiene talento y presencia. Pero ni siquiera su participación me compensa una película que me pareció tan poco inspirada. Apoyar a una actriz española en Hollywood no significa salvarle la nota a una cinta que no funciona.
Visualmente hay imágenes potentes, no lo niego. Cronin sabe fabricar texturas desagradables, habitaciones cargadas, cuerpos sufrientes y estallidos de violencia. El diseño de sonido también ayuda a que todo resulte viscoso y agresivo. Pero precisamente ahí está el límite: la película está tan entregada al impacto sensorial que se olvida de construir una historia que me importe.
El tramo final, con la entidad saltando de un cuerpo a otro y la venganza contra la mujer que secuestró a Katie, me dejó más agotado que satisfecho. Entiendo la idea de justicia poética, pero me sonó a cierre facilón, a “ahora que el bicho entre en esta y se acabó”. Después de tanta acumulación, necesitaba algo más que otra vuelta de posesión y castigo.
También me parece que el título pesa en su contra. Cuando uno va a ver una película de la momia, espera que el mito tenga una identidad propia. Aquí queda diluido en un festival de posesiones, trauma familiar, gore y feísmo. Puede ser legítimo reinventar el monstruo, claro, pero si al final lo más reconocible es el mecanismo de posesión y no la momia, algo se pierde por el camino.
Al final, la dejo en un 3 porque tiene producción, algo de energía, alguna imagen fuerte y Laia Costa, pero para mí fue una experiencia más repelente que emocionante. Mucha víscera, mucha sangre, mucho ruido y poca imaginación de verdad. Blumhouse, James Wan y compañía pueden producir terror muy eficaz, pero aquí sentí que el exceso se les iba de las manos. Un producto desagradable, irregular y bastante tonto, más pendiente de manchar la pantalla que de dar miedo.
Lee Cronin tiene, con esta, un total de 3 películas en su haber. Algunos dirán que son pocas como para que el director haya incluido su nombre en el título de la cinta. Pero con solo 3 filmes, Cronin ha sabido demostrar que es un autor con personalidad propia. En está versión suya de 'La momia' hace alarde de lo que ya hemos visto que le caracteriza: planos inteligentes y aberrantes, montaje dinámico, drama familiar + humor negro, una paleta de colores saturada y definida y, sobretodo, MUCHO, MUCHO GORE.
La película es entretenida, pero no mucho más. ¿No aguataste "Evil Dead Rise"? Ni te acerques a esta. ¿"Rise" te flipó? Bueno, entonces dale un chance. Ni de lejos es tan buena, pero seguro que vas a pasar un buen rato. Se alarga demasiado, el final del final es bastante malo y trata de tapar con violencia gráfica la falta de ritmo (aunque a la condenada le llega a funcionar, para qué engañarnos).
Es una película de terror más, pero que augura un potente director de género del que estoy deseando ver más.
La película es entretenida, pero no mucho más. ¿No aguataste "Evil Dead Rise"? Ni te acerques a esta. ¿"Rise" te flipó? Bueno, entonces dale un chance. Ni de lejos es tan buena, pero seguro que vas a pasar un buen rato. Se alarga demasiado, el final del final es bastante malo y trata de tapar con violencia gráfica la falta de ritmo (aunque a la condenada le llega a funcionar, para qué engañarnos).
Es una película de terror más, pero que augura un potente director de género del que estoy deseando ver más.
Y no le doy un 0 porque no me deja.
Spoiler:
Copia barata de el exorcista mezclada con evil dead. La abuela la mejor.
Spoiler:
Copia barata de el exorcista mezclada con evil dead. La abuela la mejor.
La película superó mis expectativas, tenía por como lo define Stephen King, los 3 tipos de terror, aquel desagradable y grotesco, existían entidades que no deberían y coronaba con una sensación de inquietud profunda
Me la vendian como película parecida a expediente warrern ,pero le falta mucho para llegar . Película de algo de miedo y mucha sangre pero le falta mas historia para 2h y 14minutos, es una película muy fria y lenta que le falta poder meterte bien en el personaje. Me parece mas sangrienta y repugnante en el sentido de quitarse las uñas y eso que en miedo en si
Momia juguetona
Cuando uno oye hablar de una película de momias, espera vendas, maldiciones y arqueólogos tomando decisiones absurdas. Lo último que imagina es otra posesión demoníaca de manual disfrazada con un vendaje egipcio. Aun así, la película tiene el detalle de intentar aportar algo distinto, y durante un rato uno está dispuesto a concederle el beneficio de la duda.
Por suerte —o por desgracia, según el estómago— no tarda en demostrar que juega en otra liga. Original, retorcida, desagradablemente imaginativa y orgullosamente enfermiza, convierte el gore en una forma de expresión artística. Es de esas películas que hacen replantearse si cenar antes de entrar al cine fue una buena idea. Curiosamente, también podría presumir de ser apta para veganos: aquí casi nadie acaba en un plato... aunque más de uno termina bastante peor.
No reinventa el género, pero sí consigue que salgas con una mueca entre la risa y la náusea. Una experiencia poco recomendable para estómagos delicados y absolutamente desaconsejada durante la cena. Hay películas que alimentan el alma; esta, como mucho, te quita el apetito.
Cuando uno oye hablar de una película de momias, espera vendas, maldiciones y arqueólogos tomando decisiones absurdas. Lo último que imagina es otra posesión demoníaca de manual disfrazada con un vendaje egipcio. Aun así, la película tiene el detalle de intentar aportar algo distinto, y durante un rato uno está dispuesto a concederle el beneficio de la duda.
Por suerte —o por desgracia, según el estómago— no tarda en demostrar que juega en otra liga. Original, retorcida, desagradablemente imaginativa y orgullosamente enfermiza, convierte el gore en una forma de expresión artística. Es de esas películas que hacen replantearse si cenar antes de entrar al cine fue una buena idea. Curiosamente, también podría presumir de ser apta para veganos: aquí casi nadie acaba en un plato... aunque más de uno termina bastante peor.
No reinventa el género, pero sí consigue que salgas con una mueca entre la risa y la náusea. Una experiencia poco recomendable para estómagos delicados y absolutamente desaconsejada durante la cena. Hay películas que alimentan el alma; esta, como mucho, te quita el apetito.
De lo mejor que he visto últimamente a lo que genero se refiere.
Hay momia, hay suspense pero está película es de posesiones pura y dura, con una familia totalmente destrozada.
Está llena de escenas que generan repulsión, no es apta para estómagos sensibles y si apta para gente que le guste este tipo de películas con escenas duras que son muy disfrutables.
Continuará...
Hay momia, hay suspense pero está película es de posesiones pura y dura, con una familia totalmente destrozada.
Está llena de escenas que generan repulsión, no es apta para estómagos sensibles y si apta para gente que le guste este tipo de películas con escenas duras que son muy disfrutables.
Continuará...
Al principio se hace tediosa y liosa..
Pero en el tramo final todo va a mejor.
Es una de esas películas para disfrutarla solo una vez.
Pero en el tramo final todo va a mejor.
Es una de esas películas para disfrutarla solo una vez.
Convertir una momia en un zombi demoníaco.
Hay muchas cosas mal, bastantes fallos técnicos, decisiones poco lógicas y entiendo perfectamente la crítica tan negativa que se ha llevado. Pero yo tampoco es que esté decepcionado. Me ha gustado y me parece algo infravalorada. No es la gran película del género, pero tampoco es una pérdida de tiempo. Me ha entretenido, he seguido la trama sin problema, me ha mantenido interesado y, de hecho, me ha dejado con ganas de una secuela. Aunque mire el reloj un par de veces y me haya reacomodado en la silla, no siento que sea tan mala como la pintan.
Lo que más me deja dudando es el concepto de momia. Mientras la veo no puedo evitar preguntarme qué interpretación busca realmente Cronin sobre esta figura: cómo entiende el mito, cómo lo adapta y qué comportamiento atribuye a la película. También reconozco que juego con mis propios referentes, porque inevitablemente mi cabeza se va a la protagonizada por el gran Brendan Fraser. Y yo creo que como yo, todo el mundo. Aquí el enfoque es otro, y no es malo, pero tampoco algo que me convenza especialmente.
En el fondo, es un producto diseñado para el entretenimiento más directo: consumo rápido, sustos, violencia y claro origen de una nueva saga. Más allá de eso, no encuentro demasiada intención de profundizar en el universo de las momias, en su mitología o en las leyendas que podrían haber enriquecido infinitamente la propuesta. Todo se queda en la superficie demoníaca y elementos sobrenaturales reconocibles, sin una exploración ambiciosa detrás. Y es una verdadera pena.
El reparto es un punto positivo. Tienen carisma y, el líneas generales, nadie lo hace mal. El problema es que casi todos se comportan como el típico elenco funcionan de este tipo de cine: hacen lo que tienen que hacer, pero nadie rompe el molde. Quizá debería destacar a Natalie Grace, que es la que carga con la cruz. No he podido evitar compararla mentalmente con Jonah Wren Phillips en 'Bring Her Back', o con la misma Linda Blair en 'El exorcista', y sé que es una comparación dura. La diferencia radica en que veo a Natalie y pienso "qué bien actúa", mientras que con los otros directamente me olvidaba de que estaban actuando.
Y es curioso, porque con el mismo reparto también tengo un problemón. Aunque no es tanto tema de interpretaciones, sino de escrituras de personajes. Laia Costa, no deja mal sabor de boca, pero su personaje está escrito de una forma desesperante. Cuesta creerse que alguien pueda pensar que la niña en ese estado necesita simplemente unos días en familia y unas pastillas, cuando literalmente tiene el cuerpo deformado, piel prácticamente putrefacta y una voz que no es suya. Y cómo no, el guion insiste en culpar a Jack Reynor --más bien su personaje paternal--, de ser mal padre. Hablando de fisicidades, el maquillaje o es cutre, o los efectos son malos.
Es el guion el mayor problema. Es un veneno. La lógica no existe. Es evidente que la niña no está simplemente enferma --como he dicho antes--, y aun así los personajes toman decisiones absurdas una tras otra. No es solo que reaccionen mal: es que parece ser que la trama necesite que los personajes actúen absurdamente para avanzar. Y es culpa de Cronin, que tampoco dirige especialmente bien. Hay algo raro en su enfoque, una sensación extraña que no me molesta, pero me genera dudas constantes. Nunca sé si estoy viendo una película de una niña momificada o una especie de zombi demoníaco. Ecos clarísimos de 'Annabelle: Creation'. No es algo malo, pero me hace duda todo el tiempo. Lo que sí me encanta es que, cuando se propone ser desagradable, lo hace estupendamente: las escenas sangrientas y asquerosas son casi que lo mejor.
Aquí entra el sonido, con su papel clave. Hay un gran diseño sonoro, siendo uno de los mejores apartados técnicos. Si se me tuerce la espalda no es porque vea sangre o piel arrancada, sino por el sonido tan detallado e intenso. O escuchar el cortarle las uñas da repelús, más que los efectos visuales.
No es mala. Es muy cuestionable, evidentemente errática e ilógica. Pero es fácil de ver si hay estómago para las películas fuertes en cuanto a la sangre. Me lo he pasado bien, y está lejos de ser un referente, pero podría haber sido algo mucho peor.
Hay muchas cosas mal, bastantes fallos técnicos, decisiones poco lógicas y entiendo perfectamente la crítica tan negativa que se ha llevado. Pero yo tampoco es que esté decepcionado. Me ha gustado y me parece algo infravalorada. No es la gran película del género, pero tampoco es una pérdida de tiempo. Me ha entretenido, he seguido la trama sin problema, me ha mantenido interesado y, de hecho, me ha dejado con ganas de una secuela. Aunque mire el reloj un par de veces y me haya reacomodado en la silla, no siento que sea tan mala como la pintan.
Lo que más me deja dudando es el concepto de momia. Mientras la veo no puedo evitar preguntarme qué interpretación busca realmente Cronin sobre esta figura: cómo entiende el mito, cómo lo adapta y qué comportamiento atribuye a la película. También reconozco que juego con mis propios referentes, porque inevitablemente mi cabeza se va a la protagonizada por el gran Brendan Fraser. Y yo creo que como yo, todo el mundo. Aquí el enfoque es otro, y no es malo, pero tampoco algo que me convenza especialmente.
En el fondo, es un producto diseñado para el entretenimiento más directo: consumo rápido, sustos, violencia y claro origen de una nueva saga. Más allá de eso, no encuentro demasiada intención de profundizar en el universo de las momias, en su mitología o en las leyendas que podrían haber enriquecido infinitamente la propuesta. Todo se queda en la superficie demoníaca y elementos sobrenaturales reconocibles, sin una exploración ambiciosa detrás. Y es una verdadera pena.
El reparto es un punto positivo. Tienen carisma y, el líneas generales, nadie lo hace mal. El problema es que casi todos se comportan como el típico elenco funcionan de este tipo de cine: hacen lo que tienen que hacer, pero nadie rompe el molde. Quizá debería destacar a Natalie Grace, que es la que carga con la cruz. No he podido evitar compararla mentalmente con Jonah Wren Phillips en 'Bring Her Back', o con la misma Linda Blair en 'El exorcista', y sé que es una comparación dura. La diferencia radica en que veo a Natalie y pienso "qué bien actúa", mientras que con los otros directamente me olvidaba de que estaban actuando.
Y es curioso, porque con el mismo reparto también tengo un problemón. Aunque no es tanto tema de interpretaciones, sino de escrituras de personajes. Laia Costa, no deja mal sabor de boca, pero su personaje está escrito de una forma desesperante. Cuesta creerse que alguien pueda pensar que la niña en ese estado necesita simplemente unos días en familia y unas pastillas, cuando literalmente tiene el cuerpo deformado, piel prácticamente putrefacta y una voz que no es suya. Y cómo no, el guion insiste en culpar a Jack Reynor --más bien su personaje paternal--, de ser mal padre. Hablando de fisicidades, el maquillaje o es cutre, o los efectos son malos.
Es el guion el mayor problema. Es un veneno. La lógica no existe. Es evidente que la niña no está simplemente enferma --como he dicho antes--, y aun así los personajes toman decisiones absurdas una tras otra. No es solo que reaccionen mal: es que parece ser que la trama necesite que los personajes actúen absurdamente para avanzar. Y es culpa de Cronin, que tampoco dirige especialmente bien. Hay algo raro en su enfoque, una sensación extraña que no me molesta, pero me genera dudas constantes. Nunca sé si estoy viendo una película de una niña momificada o una especie de zombi demoníaco. Ecos clarísimos de 'Annabelle: Creation'. No es algo malo, pero me hace duda todo el tiempo. Lo que sí me encanta es que, cuando se propone ser desagradable, lo hace estupendamente: las escenas sangrientas y asquerosas son casi que lo mejor.
Aquí entra el sonido, con su papel clave. Hay un gran diseño sonoro, siendo uno de los mejores apartados técnicos. Si se me tuerce la espalda no es porque vea sangre o piel arrancada, sino por el sonido tan detallado e intenso. O escuchar el cortarle las uñas da repelús, más que los efectos visuales.
No es mala. Es muy cuestionable, evidentemente errática e ilógica. Pero es fácil de ver si hay estómago para las películas fuertes en cuanto a la sangre. Me lo he pasado bien, y está lejos de ser un referente, pero podría haber sido algo mucho peor.
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