Couture (Alta costura)
Críticas
2,0
Pasable
Couture (Alta costura)

Entramado de tibias historias

por Andrea Zamora

Angelina Jolie es muchas cosas, pero ni es santa ni hace milagros. Por mucho que la película que protagoniza le toca de muy cerca. En Couture (Alta costura) encarna a una directora de cine de terror que colabora con una firma de alta costura encargándose del apartado visual de su desfile durante la Semana de la Moda de París. Maxine, el personaje de Jolie, viaja desde Los Ángeles hasta la capital francesa para ponerse tras las cámaras de un vídeo que apenas le ocupará tiempo. Acepta el encargo porque necesita el dinero. En pleno proceso de divorcio y con poca atención hacia su hija, recibe en París una noticia complicada: los resultados de una biopsia confirman que padece cáncer de mama.

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Couture (Alta costura), dirigida por Alice Winocour, no solo acompaña a Maxine en su intento de seguir trabajando mientras se somete a pruebas médicas que confirman la gravedad de su estado, sino también a otras personas que van cruzándose en su camino. Entre ellas está Ada (Anyier Anei), una joven estudiante de Farmacia que ha dejado Nigeria para convertirse en modelo. Ada es el nuevo rostro de la marca para la que trabaja Maxine -el vídeo que dirige está protagonizado por ella- y se siente completamente fuera de lugar: no sabe desfilar, nunca ha llevado tacones y duda de si ese mundo es para ella.

A Maxine y Ada se suma Angèle (Ella Rumpf), una maquilladora que sueña con ser escritora. Ha presentado a una editorial la idea de un libro basado en las historias que las modelos le cuentan mientras las maquilla, pero los primeros textos no han tenido una respuesta positiva. Por último, aparece una joven costurera (Garance Marillier) que está confeccionando su primer vestido, el que abrirá el desfile de la marca y que llevará Ada.

Muchos personajes, poca profundidad

Angelina Jolie y Louis Garrel en 'Couture (Alta costura)' Pathé
Angelina Jolie y Louis Garrel en 'Couture (Alta costura)'

Las historias de Couture (Alta costura) están tratadas de forma superficial y con escasa delicadeza. Hay escenas que resultan casi forzadas y situaciones que, a pesar de abordar distintas realidades, no logran profundizar en lo emocional. Maxine tiene cáncer y la noticia supone un golpe importante, pero su arco narrativo no va más allá de la representación básica de una mujer enfrentada a una enfermedad grave.

La película de Winocour no aporta grandes novedades. Lo mismo ocurre con Ada y el resto de personajes: sus historias se presentan, pero no llegan a desarrollarse del todo. Hay demasiados protagonistas y poco espacio para cada uno. El resultado es un conjunto frío, sin grandes momentos de impacto.

Jolie, que se sometió a una doble mastectomía en 2013 para reducir su riesgo de cáncer de mama y cuya madre falleció por esta enfermedad en 2007, es, si hay algo destacable en Couture (Alta costura), lo más llamativo. No tanto por su interpretación, que es correcta pero discreta como el resto del filme, sino por el vínculo personal con su personaje. Ni Louis Garrel ni Vincent Lindon consiguen elevar la película. Un filme que se olvida en cuanto te levantas de la butaca.

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