Resident Evil
Críticas
4,0
Muy buena
Resident Evil

¡Jo, qué noche!

por Tomás Andrés Guerrero

El director Zach Cregger (Weapons) demuestra de nuevo sus dotes para revitalizar el género con esta nueva adaptación del videojuego Resident Evil. El resultado es una experiencia salvaje, fresca y de ritmo endiablado que logra sacudirse el polvo de sus irregulares predecesoras. En lugar de encadenarse al canon de la saga de Capcom o caer en las "ensaladas de tiros" de entregas pasadas, el cineasta apuesta por un ejercicio de 'survival horror' puro de 97 minutos, cargado de momentos descacharrantes y mucha mala baba. Un espectáculo tenso, macabro y sumamente divertido que se erige como la traslación más inteligente de la consola a la gran pantalla.

El guion se aleja de los grandes héroes policiales para enfocar su historia desde la perspectiva de un ciudadano común. La historia sigue a Bryan: un joven mensajero médico que acepta a desgana una entrega nocturna prioritaria en Raccoon City en plena tormenta de nieve. Aunque los hechos transcurren en paralelo a los acontecimientos de la segunda entrega de la saga de videojuegos, la adaptación bebe de elementos repartidos por casi todas las entregas de la franquicia. Cregger aprovecha para impregnar el relato con sus tropos habituales: una mordaz crítica a la cultura de las armas en EE.UU. y una sátira contra el capitalismo de los trabajos basura precarios y al peligrosísimo ascenso del individualismo.

Otro aspecto del filme es cómo logra traducir la mecánica del videojuego a un lenguaje estrictamente cinematográfico. Cregger comprende que la esencia de la saga no reside solo en los infectados por el Virus-T, sino en la angustia de la exploración: la escasez de recursos, el agobiante recuento de balas, la búsqueda de llaves para viejas cerraduras y la obligación de avanzar por terroríficos pasillos oscuros. Apoyado por una fotografía impecable a cargo de Dariusz Wolski, la cámara utiliza encuadres que imitan la perspectiva fija de las salas, barridos cargados de suspense e incluso breves planos en primera persona que trasladan al espectador directamente al mando de juego. Sin embargo, los 'gamers' que busquen una adaptación fiel no encontrarán algo como lo que hizo Johannes Roberts en 2021.

Body Horror Party

Constantin Film

En el plano del horror corporal y el diseño de criaturas, la película es una auténtica fiesta de efectos prácticos y visuales. Distanciándose del zombi convencional, el director desata una colección de mutaciones grotescas: seres de múltiples extremidades, abominaciones cubiertas de vómito o mocos y tentáculos que brotan de partes del cuerpo ambutadas. No obstante, si hay que sacarle algún fallo en el apartado visual, es que el uso del CGI en determinados momentos peca de querer más de lo que puede una producción pequñe como esta (no olvidemos que pese a la distribución de Sony sigue produciendo la alemana Constantin Film), evocando por instantes a una producción B que desentona levemente frente a sus prótesis y maquillaje real, que recuerdan al John Carpenter de La Cosa por momentos.

Por otra parte, aunque el desenlace puede parecer algo atropellado, encierra un mensaje brutal y sumamente coherente con la visión de Cregger. Es un cierre contundente que contrapone la supervivencia del trabajador explotado frente al castigo poético e implacable de la negligencia científica.

Esta nueva versión de Resident Evil es una propuesta notable que destaca por su valentía, su humor negro y su impecable ejecución técnica. Zach Cregger firma un tributo modélico que entiende a la perfección el espíritu lúdico del material original sin sacrificar su capacidad para hacer saltar de la butaca al espectador. Una montaña rusa de tensión, crítica social y gore de primer nivel que demuestra que el cine basado en videojuegos puede tener garra, identidad propia y un enorme sentido del espectáculo.

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