Nota media
2,6
17 notas
5
3 críticas
4
0 crítica
3
0 crítica
2
2 críticas
1
0 crítica
0
0 crítica
Ordenar por
Filtrar por:
Todas
No tengo ningún problema con que un thriller quiera desorientarme, jugar con lo que veo o hacerme dudar de la realidad. De hecho, cuando ese tipo de películas están bien construidas pueden ser especialmente satisfactorias. Mi problema con Reversión es otro: cuanto más intentaba complicarse, menos me la creía. Y cuando empiezas a ver los mecanismos del guion en lugar de a los personajes, el misterio deja de atraparte.
La premisa tiene posibilidades. Mario presencia el secuestro de su hermano y, cuando este regresa diecinueve días después sin recordar lo ocurrido, empieza a sospechar que quizá la persona que ha vuelto no sea realmente él. Jacob Santana, en su debut como director, construye a partir de ahí un thriller psicológico que juega continuamente con la percepción del protagonista y del espectador. Jaime Lorente carga con buena parte de ese desconcierto, acompañado por Manu Vega, Belén Rueda y Fernando Cayo. La fotografía de David Azcano contribuye además a crear esa atmósfera fría e inquietante que la película necesita.
El problema es que una película de este tipo necesita que sus giros parezcan inevitables una vez revelados, aunque antes no los hayamos visto venir. Aquí tuve demasiado a menudo la sensación contraria: que determinadas cosas sucedían porque el guion necesitaba llevarme hacia la siguiente vuelta de tuerca. No pensaba “claro, ahora todo encaja”, sino más bien “venga ya”. Y esa diferencia es fundamental en una historia construida como un rompecabezas.
Es curioso porque algunas críticas positivas reconocen precisamente el riesgo. Fotogramas señala que todo depende de que el espectador acepte la suspensión de credibilidad necesaria para que el castillo de naipes se mantenga, mientras Cinemanía destaca que la desorientación del protagonista y del público llega a resultar plausible. Ahí está exactamente la frontera que conmigo no consiguió cruzar: puedo aceptar que me engañen, pero necesito creerme las reglas del engaño. Cuando empiezo a echar cuentas y a notar demasiado el artificio, el juego pierde fuerza.
Tampoco diría que sea una mala película. Entretiene, tiene una premisa atractiva, una factura técnica competente y consigue mantener cierta curiosidad sobre lo que está ocurriendo. Entiendo perfectamente que haya espectadores a los que el mecanismo les funcione y disfruten montando el puzle. Pero después de tantas películas construidas alrededor de realidades dudosas, identidades inciertas y grandes revelaciones, esperaba que aquí las piezas encajaran de una forma más limpia y convincente.
Al final me dejó bastante frío. No porque fuese demasiado difícil ni porque necesitara que me lo explicaran todo mascado, sino precisamente porque no terminé creyéndome lo que estaba viendo. Hay diferencia entre una película que te obliga a pensar y otra que te obliga a aceptar demasiadas cosas para que su mecanismo funcione. Reversión quiso sorprenderme muchas veces, pero cuanto más se enrevesaba, menos me interesaba resolverla. Un thriller correcto y con buenas intenciones, pero demasiado pendiente del truco y no lo bastante de hacerme creer en él.
La premisa tiene posibilidades. Mario presencia el secuestro de su hermano y, cuando este regresa diecinueve días después sin recordar lo ocurrido, empieza a sospechar que quizá la persona que ha vuelto no sea realmente él. Jacob Santana, en su debut como director, construye a partir de ahí un thriller psicológico que juega continuamente con la percepción del protagonista y del espectador. Jaime Lorente carga con buena parte de ese desconcierto, acompañado por Manu Vega, Belén Rueda y Fernando Cayo. La fotografía de David Azcano contribuye además a crear esa atmósfera fría e inquietante que la película necesita.
El problema es que una película de este tipo necesita que sus giros parezcan inevitables una vez revelados, aunque antes no los hayamos visto venir. Aquí tuve demasiado a menudo la sensación contraria: que determinadas cosas sucedían porque el guion necesitaba llevarme hacia la siguiente vuelta de tuerca. No pensaba “claro, ahora todo encaja”, sino más bien “venga ya”. Y esa diferencia es fundamental en una historia construida como un rompecabezas.
Es curioso porque algunas críticas positivas reconocen precisamente el riesgo. Fotogramas señala que todo depende de que el espectador acepte la suspensión de credibilidad necesaria para que el castillo de naipes se mantenga, mientras Cinemanía destaca que la desorientación del protagonista y del público llega a resultar plausible. Ahí está exactamente la frontera que conmigo no consiguió cruzar: puedo aceptar que me engañen, pero necesito creerme las reglas del engaño. Cuando empiezo a echar cuentas y a notar demasiado el artificio, el juego pierde fuerza.
Tampoco diría que sea una mala película. Entretiene, tiene una premisa atractiva, una factura técnica competente y consigue mantener cierta curiosidad sobre lo que está ocurriendo. Entiendo perfectamente que haya espectadores a los que el mecanismo les funcione y disfruten montando el puzle. Pero después de tantas películas construidas alrededor de realidades dudosas, identidades inciertas y grandes revelaciones, esperaba que aquí las piezas encajaran de una forma más limpia y convincente.
Al final me dejó bastante frío. No porque fuese demasiado difícil ni porque necesitara que me lo explicaran todo mascado, sino precisamente porque no terminé creyéndome lo que estaba viendo. Hay diferencia entre una película que te obliga a pensar y otra que te obliga a aceptar demasiadas cosas para que su mecanismo funcione. Reversión quiso sorprenderme muchas veces, pero cuanto más se enrevesaba, menos me interesaba resolverla. Un thriller correcto y con buenas intenciones, pero demasiado pendiente del truco y no lo bastante de hacerme creer en él.
Me parece bien raro que ya las peliculas nuevas no tengan ideas propia y copien peliculas tal cual esta es un cover de la pelicula koreana Forgotten (2017), Otras decepciones fueron la famosa Odboy Koreana con la Gringa
spoiler:
Thriller de terror psicológico que atrapa desde el primer minuto. La atmósfera es inquietante, llena de pistas y detalles que te hacen dudar de lo que es real.
El protagonista lleva gran parte del peso emocional, pero Mario Vega, con una actuación sutil, contenida y profundamente inquietante, ¡me ha encantado!
El final es bastante inesperado…La recomiendo!
El protagonista lleva gran parte del peso emocional, pero Mario Vega, con una actuación sutil, contenida y profundamente inquietante, ¡me ha encantado!
El final es bastante inesperado…La recomiendo!
Trillar psicológico con una gran interpretación por parte de Manu Vega, personaje aparentemente secundario pero con gran peso en el desarrollo de la una película que te mantiene en continuo estado de alerta. Sin duda, muy recomendable.
Todo espectador puede entender la confusión y la agonía que puede provocar un descubrimiento tan atroz como que tu familia no es lo que tú pensabas”. 
Esa línea resume a la perfección el motor emocional de la película .
Esa línea resume a la perfección el motor emocional de la película .
- Las últimas críticas de SensaCine
- Las mejores películas
- Las mejores películas según los medios