Picaresca española
por Andrea ZamoraArantxa Echevarría se mueve por los géneros como uno de esos músicos que llevan encima varios instrumentos y los tocan todos a la vez. En Cada día nace un listo hace alarde de esto. Esta sátira sobre la picaresca española abre con una secuencia elegante, inteligente y muy bien medida. En todo: en ritmo, en información y en aperitivo. Es una gran carta de presentación, es el evento que arranca todo el lío que va a sucederse en la hora y media que queda por delante. Acontece lo siguiente: un magnate jugando al golf no hace hoyo, agarra una pistola y se pega un tiro. Lo siguiente que aparece en pantalla es el culo del protagonista.
Cada día nace un listo es una comedia dramática y de suspense la mar de simpática y entretenida que es, sobre todo, un alarde de interpretación. Toni Lomas es el personaje principal, un electricista venido a menos que participó en un talent show y que se cree una estrella musical. Este donjuán, machista, cortoplacista, gamberro, sinvergüenza y trolero es la apuesta perfecta de Junior, el hijo del suicida del principio. Su familia, aunque rica y poderosa, está metida en un buen lío de corrupción y, ahora que el patriarca se ha librado del problema yéndose a la tumba, él está bajo la lupa. Tiene un plan: que alguien robe por él un Caravaggio que su padre tiene escondido en el despacho y venderlo para sacar una buena tajada.
Toni Lomas acepta la propuesta de Junior. Se convertirá en su ladrón y se llevará una parte. Aquí, tonto el último. Pero lo que parecía un golpe la mar de sencillo se convierte en una pesadilla para todos. El protagonista decide pedir ayuda a la Mari, una timadora profesional que, entre otras cosas, inyecta remolacha al atún para que parezca de Barbate. La Mari, a su vez, hace planes con otro criminal conocido como el Gallego.
Aquí ya hay bastante lío, pero queda más porque, luego, claro, están los del bando de los ricos: la viuda del suicida y la novia de Junior, que estuvo liada en el pasado con Toni Lomas. Y a todo esto, para que el nudo se haga todavía más complicado, Echevarría mete unos cuantos personajes secundarios que lo pondrán todo más difícil.
A Contracorriente Films
Cada día nace un listo tiene 'thriller', tiene sátira, tiene crítica social y tiene a un gigantesco Hugo Silva haciendo de un personaje tan gañán que una no sabe en qué momento le ha cogido algo de cariño. Pasa con él y pasa con todos: con Dafne Fernández, con Susi Sánchez, con Diego Anido, con Sofía Otero y con Jaime Olías.
Echevarría sabe cómo colocar las fichas del tablero para que, cada uno con su tiempo en pantalla, cale algo en el espectador. El guion, las situaciones y los personajes tienen mucho gracejo y la cineasta sabe cómo explotar a su elenco para sacar lo mejor de cada uno.
La propuesta bebe de una fórmula conocida y, en ocasiones, eso conduce a una comodidad demasiado monótona. Ver cómo se forma el lío es muy entretenido, sí, pero la solución a esa maraña, aunque satisfactoria, sabe un poco facilona.
Si la filmografía de Echevarría fuera una única película, sería algo como esto: una amalgama de géneros, tonos, personajes y situaciones bien llevados y enlazados. Ay, qué pícara es la Echevarría.