A sus once años, Lola tiene muy claro que los niños con padres separados son los más consentidos y consiguen absolutamente todos los caprichos que se les antojan. Por el contrario, ella debe lidiar con un matrimonio feliz que se niega a darle de forma inmediata todo lo que pide. La situación llega a su límite cuando se queda sin entradas VIP para el concierto exclusivo de su artista preferida. Decidida a no quedarse atrás, Lola concluye que la única forma de obtener lo que desea es hacer que sus padres se separen para que se sientan culpables. Para ello, decide aliarse con su hermana mayor, Claudia, superando su relación antagónica, y sumar la complicidad de sus amigos del colegio. Juntas pondrán en marcha una enrevesada estrategia para desestabilizar un vínculo conyugal que parecía del todo indestructible. No obstante, en el transcurso de este plan por conseguir los pases VIP, ambas comprenderán lo que de verdad significa una familia.