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decatur555
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0,5
Publicada el 25 de agosto de 2026
Quien haya leído alguna de mis críticas probablemente ya sabe que tengo un problema con los musicales.
No puedo con ellos.
Y no es una cuestión de prestigio, tradición o calidad. Sé perfectamente que existen musicales extraordinariamente importantes, que Broadway lleva décadas llenando teatros y que Mamma Mia! fue un fenómeno enorme antes incluso de convertirse en película.
Me da igual.
Nunca he ido a un musical ni en el Broadway madrileño ni en el neoyorquino por una razón bastante sencilla:
no me gustan.
Hay algo en el mecanismo básico del género que me expulsa inmediatamente. Dos personajes están hablando, ocurre cualquier cosa y, de repente, alguien empieza a cantar.
Después canta otro.
Luego bailan.
Y todo el mundo parece aceptar que esa es una forma completamente normal de continuar una conversación.
Yo no puedo.
Y Mamma Mia! convierte precisamente eso en su razón de existir.
La película de Phyllida Lloyd adapta el musical construido alrededor de las canciones de ABBA, así que pedirle que no haga exactamente eso sería absurdo. El problema es que ABBA tampoco ha sido nunca santo de mi devoción.
No me atraen.
Me aburren.
Así que juntar uno de los géneros que menos soporto con un grupo cuya música nunca me ha interesado era probablemente la peor combinación posible.
Y efectivamente lo fue.
Desde prácticamente el principio estaba deseando que terminara.
La historia importa poquísimo porque está construida fundamentalmente para encontrar la siguiente excusa que permita introducir otra canción. Los personajes hablan hasta que llega el momento de cantar, cantan, la película vuelve brevemente a la narración y empieza a preparar la siguiente.
Para quien disfrute de esas canciones, supongo que ahí está la fiesta.
Para mí fue agotador.
Y es curioso porque sobre el papel hay elementos que deberían resultar agradables.
Está Meryl Streep.
Está Amanda Seyfried.
Están Pierce Brosnan, Colin Firth y Stellan Skarsgård.
Está Grecia.
Hay sol.
Hay mar.
Hay casas blancas.
Hay paisajes que cualquier agencia de viajes utilizaría para convencerte de comprar un billete inmediatamente.
Nada.
No conseguí conectar con absolutamente nada.
Ni siquiera Meryl Streep, cuya capacidad como actriz está fuera de toda discusión, puede hacer que ese mundo me resulte creíble. De hecho, verla lanzarse continuamente a números musicales terminó aumentando mi distancia con la película.
Y Pierce Brosnan cantando tampoco ayuda precisamente.
Pero sería injusto limitar el problema a si unos actores cantan mejor o peor.
El problema para mí está mucho antes.
No creo en ese universo.
No acepto sus reglas.
Cuando una emoción que podría expresarse mediante una mirada, un silencio o una conversación se convierte automáticamente en una canción, la película deja de hablarme.
Sé que esa es exactamente la gracia del musical.
Ahí está nuestra incompatibilidad.
Mamma Mia! además lo lleva todo hacia una alegría tan permanente, tan luminosa y tan conscientemente artificial que acaba produciéndome el efecto contrario al que busca. Cuanto más intenta contagiarme entusiasmo, más lejos estoy.
Los colores.
Las coreografías.
Las sonrisas.
Las canciones.
Las islas.
Todo debería transmitir felicidad.
Yo miraba cuánto quedaba.
Eso resume bastante bien mi experiencia.
Entiendo perfectamente que millones de personas hayan disfrutado del musical, de la película y de ABBA. No necesito pensar que están equivocadas.
Simplemente esta película está hecha para un espectador que no se parece absolutamente en nada a mí.
Roger Ebert escribió algo muy sensato sobre ella: que no estaba hecha para él, sino para quienes iban a adorarla.
Puedo entender perfectamente esa sensación.
Solo que en mi caso la distancia es todavía mayor.
Porque no encontré siquiera ese entretenimiento ligero que podría haber compensado mi rechazo al género.
No me hicieron gracia sus personajes.
No me interesó la historia.
No disfruté las canciones.
No me sedujo el supuesto encanto mediterráneo.
No conseguí agarrarme a nada.
Al final, Mamma Mia! terminó funcionando casi como una demostración de laboratorio de por qué no me gustan los musicales.
Si alguien empieza a cantar sin venir a cuento, ya me cuesta.
Si después canta otro, peor.
Si además todas las canciones son de ABBA, hemos terminado.
Está película siempre será una obra de arte, entre gustos y colores siempre van haber a quienes les guste y a quienes no pero mamma mía se mantiene por los años
Una interesante comedia romántica musical con una historia un tanto floja, pero que se sustenta con las maravillosas y alegres canciones de Abba que están muy bien engranadas dentro de la trama y que sus actores defienden como mejor pueden y sin estropearlas para nada. Solo por eso dan ganas de verla varias veces.
Lo primero que llama la atención en 'Mamma Mia' es su humor absurdamente exagerado. Durante la primera hora, este tono cómico puede resultar difícil de digerir; no llega a ser insoportable, pero sí genera cierta fatiga. Los personajes, por su parte, son de los menos carismáticos que se pueden encontrar en un musical moderno: forzados, superficiales y, en ocasiones, repelentes. La historia, centrada en engaños, secretos y traiciones familiares, tampoco aporta demasiado interés narrativo y deja al espectador con escaso motivo para involucrarse emocionalmente.
El verdadero punto fuerte de la película es, indudablemente, su componente musical. Los temas de ABBA están bien interpretados y se sienten energéticos; sin embargo, para quienes no sean amantes del género musical, es difícil extraer disfrute más allá de la superficie. En la primera mitad, la película puede parecer cansina y poco atractiva, aunque va ganando algo de fuerza conforme avanza el metraje. Los diálogos cumplen su función, pero sin ofrecer puntos de interés significativos.
En el apartado actoral, la química entre Pierce Brosnan, Colin Firth y Stellan Skarsgård es notable y resulta uno de los elementos más disfrutables de la película. Meryl Streep aporta su carisma habitual y mantiene ciertos momentos de encanto, mientras que Amanda Seyfried cumple, aunque su personaje carece de la fuerza suficiente para generar un verdadero vínculo con el espectador. Me gustó más su papel en 'Jennifer's Body', película que ni siquiera me gustó en su momento.
En conjunto, 'Mamma Mia' se salva como metraje decente, apoyado en la música y algunos momentos de interacción entre el reparto masculino, pero carece de profundidad narrativa y personajes atractivos. No llega a ser una película que deje un impacto duradero, y, al menos desde mi perspectiva, no genera interés por continuar con su secuela.
Horrible está película hizo que odiara los musicales y me gustan musicales simplemente vomitiva. Actuaciones del asco y la música solo es buena por qué es de abba pero la interpretación es una burla a la banda 濫冷
La versión cinematográfica del musical de ABBA, que cuenta la historia de una joven criada en una isla griega por una madre rebelde que ha tenido que mantener a su hija y llevar a flote su hotel. La joven va a casarse y a la boda invita a sus tres posibles padres esperando averiguar quién es y dar así un motivo a su vida.
La historia es la que es y no da mucho de sí, y hay que aguantar estoicamente el comportamiento de los personajes, llevados al extremo de forma hiperbólica en cuanto a ñoñeria y empalagosa se refiere. Pero esa no es la piedra angular de la obra. Lo importante son las canciones de ABBA, porque sin darte cuenta te has tirado toda la película con hilillo de sonrisa en la cara y moviendo el pie al ritmo de la música, un aire fresco para nuestros sentidos en esta película. Los decorados son simples y no te muestran muchos escenarios, aunque el tratamiento de la naturaleza si que es bueno y convierte la obra en sinónimo de verano. Algo infravalorado también es el tratamiento de los colores, bien escogidos y regalando planos de interior que parecen auténticos cuadros. Las actuaciones colosales, Amanda Seyfried quizás se me hace un poco sobre-actuada pero lleva su personaje perfectamente. Y Maryl Streep está impresionante, dando absoluta cátedra, no hay ningún género cinematográfico que se le resista de verdad. Y quiero destacar el sentido humorístico detrás del hecho de ver a Pierce Brosnan cantando.
Cada persona tiene su opinión y entiendo que no sea la película más compleja de mundo, pero esa es la gracia.
Está película ha marcado mi infancia y hoy en día es uno de mis musicales favoritos. La veo cuando estoy triste y lloro, la veo cuando estoy contento y cuando estoy con amigos. Es una película para compartir experiencias y divertirte. Aunque la trama es muy simple, te puedes ver reflejado en los personajes y en varias de sus situaciones. Para mí es y siempre será, la obra de arte que marcó mi infancia.
7.051 usuarios
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4,0
Publicada el 18 de julio de 2023
Ayer vi por primera vez la primera y la segunda también después de mucho tiempo sin verla y son totalmente maravillosas. Unas comedias románticas y musicales maravillosas de mis musicales favoritas. La dirección, guión y historia son alucinantes y las actuaciones del cast impresionantes pero las mejores de estas dos entregas son Meryl Streep, Amanda Seyfried y Lily James las mejores pero mi favorita fue sin duda alguna Lily dándonos una actuación maravillosa y encantadora y la coreografía y la música son lo mejor de toda la película una auténtica maravilla de las mejores que he visto. En resumen las dos Entregas de Mamma Mia son maravillosas y que me encanta muchísimo pero muchísimo más la segunda, de mis musicales favoritos. Las amo infinitamente❤️
Partiendo de la base que las películas musicales no me gustan, está no está mal, claro tiene una ventaja, que la música de ABBA me gustaba, no veía a la actriz protagonista en este papel y la verdad lo hace bien, para los incondicionales del grupo sueco pasarán un buen rato