Película USA del 2021, de una duración de 115 minutos, con una valoracion de 7/10, bajo la dirección y guión de Denis Villeneuve, con un presupuesto de 165 millones, de la novela y sus precuelas literarias de Frank Herbert de 1965-1985-, Epopeya Ciencia Ficcion.
Con su épica intimista, su universo de tonalidades sombrías y su vocación trascendencia, aspira a devenir una cima del “blockbuster de autor” en unas de los mejores largometrajes de estos años
Por lo que es pisible exponer que esta adaptación de la primera mitad de la célebre novela de Frank Herbet va sobrada de recursos de eficacia probada, constantes del cine de entretenimiento contemporáneo como la narrativa coral, la monumentalidad con aroma a píxel y una contundencia audiovisual destinada a extasiar los sentidos humanos.
Villanueve abre frente al espectador un universo tremendamente rico que confirma que estamos ante una pieza sci-fi más interesada en los conflictos místicos y geopolíticos que en los emocionales.
Algo más controvertido, resulta el intento por parte de la dirección, de singularizar su acercamiento a la obra de Herbert, empleando elementales flash-forwards para ilustrar la presciencia del héroe Paul Atreides (un Timothée Chalamet en su salsa melancólica) y aliñando el relato con colorido multiétnico: guerreros al estilo samurái, sonidos tribales, el toque latino de Javier Bardem… (deja muy atras la Dune de David Lynch de 1984), por un coro de voces en off que capturaba con rigor el tono interiorizado de la novela de Herbert.
El peculiar y contrastado ritmo de este trabajo, tampoco ayuda lo más mínimo a asimilar su contenido. A pesar de sonar antagónico, la cinta se revela contemplativa y frenética al mismo tiempo, elaborando su drama a fuego muy lento pero sucediendo sin pausa escenas cargadas de una intensidad abrumadora.
La cidiciosa dirección de fotografía de Greig Fraser, y un diseño de producción apabullante tanto en lo que respecta a vestuario y props como en lo referente a sets y localizaciones, están al pleno servicio de la perspectiva más esteta como rasgo de identidad.
El cineasta hace gala de un gusto exquisito para la composición y la cinética, y de una habilidad innata para dar forma a los grandes planos generales más impresionantes moldeando pasajes de una belleza arrebatadora que deslumbra aún cuando su actitud es la de apostar por lo onírico.
Un diseño de sonido magnífico, envolviendo el conjunto y añadiendole un complemento extraordinario.
No obstante es una lástima que no tenga algo de la deformidad onírica de Lynch, o del ímpetu vanguardista de Jodorowsky.
Lo mejor:
La grandiosidad visual esteta de la que hace gala Villenueve.
Lo peor:
-La pobre narrativa. Como también puede parecer algo fría y sin alma, como carente de hunor he ironia, que destense tanto tremendismo.