Esto ya no hay quien lo salve.
No deja de ser lo mismo de siempre: la autocrítica y la autodestrucción. Ya, lo que gustaba tanto de la franquicia, empieza a pesar demasiado y provocar fatiga. Siempre son las mismas excusas pero cambiando los términos.
Ya no existe el brillo fotográfico de la anterior, sustituido aquí por una oscuridad penetrante. No favorece ni a la atmósfera ni al relato. Porque ya no es solo que esto tenga tintes más oscuros en lo visual, sino también en su historia. Incluso desde la primera vez que vi esta película sentí una especie de apatía que no supe explicar nunca. Me aburro de verdad, me provoca sueño queriendo estar completamente dispuesto a verla con la mayor atención posible, con más de una taza de café encima y con ganas inmensas de cine.
Si hay algo con lo que no puedo, es con la supervivencia imposible de los personajes. ¿Quién sobrevive a siete puñaladas? Me saca completamente de la película esa estúpida ilógica interna. Siempre depende todo del peso dramático del personaje, no de la coherencia física. Es una regla del género y necesitan un motor para el desarrollo de la trama, pero es demasiado evidente.
A eso le sumo la dichosa obsesión por los parentescos y las conexiones familiares entre líneas de sangre. Echo de menos esa simplicidad del "quién es quién" basada en únicamente el nombre y el rol. Además que me empiezan a liar con que si uno es el padre de otra, que si la otra es la hermana de uno... Solo me hacen distanciarme.
Al menos la película sabe lo que está haciendo, y se excusa bajo el término "recuela" --palabra que he descubierto con la película--. Una mezcla entre remake y secuela, pero que no es ninguna de ellas concretamente. Esa autorreferencialidad no me convence del todo. En el fondo, sigo sintiendo que funciona como una secuela más dentro de la misma lógica de siempre, con cambios de superficie, pero no de estructura real. Y la rotación de personajes recuerda a una dinámica estilo 'Destino final', cosa que ya era mucho más clara y acentuada en la anterior; no es nada nuevo en esta quinta parte. Claro, lo que acabo de decir es la propia definición de "recuela": una secuela con la misma lógica alterando el pasado sin cambiar la historia. Pero para mí eso ya se veía desde 'Scream 4', que es cuando el cambio de reparto es más notable que nunca. Aquí solo se añade la tontería de las familiaridades.
Además que el relevo del protagonismo no es algo nuevo, es algo progresivo desde la segunda parte misma, solo que como digo, en la anterior es donde más evidente se hace. Con todo esto no la percibo como ruptura, sino como la continuación natural de algo que ya venía ocurriendo desde antes, pero poco a poco.
Incluso antes veía la saga como una explotación comercial del concepto --que también, es innegable--, pero ahora más bien como una serie de críticas sucesivas al propio cine de terror, como se ha estado viendo desde el principio. La primera va directa al género de terror; la segunda a las secuelas; la tercera a las trilogías; la cuarta a los remakes y reboots... Y esta a las recuelas.
Sin embargo, todavía aceptando ese juego, nada termina de atraparme. Todo es para mí indiferente. Lo único que destaco de verdad son los efectos, que siguen mejorando con cada entrega. Y reconozco que la última secuencia funciona, que a pesar de conocerla de antemano por un primer visionado, en esta segunda oportunidad me sigue gustando.
El resto se me escapa, me aburre, no me interesa, no me conecta. Ni sus personajes ni sus situaciones consiguen generar algo más allá de una respuesta pasiva. Incluso en la tensión estoy desconectado, observando únicamente.
Hay pequeños destellos buenos en los diálogos, momentos de humor que funcionan y alivian la pesada densidad. Y dentro del reparto, hay presencias que me interesan: Mikey Madison, Dylan Minnette --que en su momento no me gustó mucho-- y Jack Quaid. Este último camina con un extraño equilibrio entre el carisma y el rechazo.
Lo mismo de siempre, pero con más contras que pros. Hay cosas buenas, pero las malas pesan más.