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    Eyjafjallajökull (o simplemente "el volcán")
    Críticas
    3,0
    Entretenida
    Eyjafjallajökull (o simplemente "el volcán")

    Dos contra el volcán

    por Daniel de Partearroyo
    La erupción del volcán islandés Eyjafjallajökull en abril de 2010 tuvo varias consecuencias, empezando por el cierre del espacio aéreo sobre la mayor parte del norte de Europa a causa de la ceniza volcánica que se expandió durante varios kilómetros por la atmósfera. Se cancelaron más de 100.000 vuelos, lo que afecto a más de 1,2 millones de pasajeros, supuso pérdidas de millones de euros, un desafío tipográfico en periódicos e infografías y una pesadilla de pronunciación para miles de locutores. Además, le dio a la pareja de guionistas formada por Yoann Gromb y Laurent Zeitoun —Los seductores (2010), Llévame a la Luna (2012)— la excusa que necesitaban para arrancar la acción de su nuevo guión, esta historia sobre los miembros de una pareja divorciada que no se aguantan y se ven obligados a viajar juntos a la boda de su hija. ¿Qué mejor solución que utilizar la erupción del Eyjafjallajökull como excusa para que ambos protagonistas tengan que compartir vehículos en pleno ataque de necesidad e histerismo europeo? Otra cosa es que vincular la película, desde su mismo título, a un evento tan propio de la actualidad pop del telediario sea provechoso más allá del aspecto comercial. Estrategia fácilmente criticable ahora que el filme llega a nuestros cines más de cuatro años después del semiolvidado suceso, por cierto.



    Eyjafjallajökull - CartelAfortunadamente, en Eyjafjallajökull (o simplemente "El volcán") ese detalle volcánico no pasa de mera anécdota y gancho mediático destemplado. Toda la película podría desarrollarse exactamente igual sin hacer referencia a la erupción islandesa: lo importante es que Valérie (Valérie Bonneton) y Alain (Dany Boon), dos divorciados llenos de rencor, tienen que ir desde Francia a Grecia para asistir a la boda de su hija. Debido a las circunstancias, su vuelo se desvía hasta Munich y desde ahí deben buscarse la vida si quieren llegar a tiempo al enlace. El director Alexandre Coffre y sus co-guionistas saben sacarle partido al planteamiento. Convierten el esquema de una road movie aventurera a la carrera con varios medios de locomoción y ecos de El mundo está loco, loco, loco (Stanley Kramer, 1963) y El hombre de Río (Philippe de Broca, 1964) en el lienzo ideal para pintar destripes y ataques conyugales menos sofisticados que los de Dos en la carretera (Stanley Donen, 1967) y más cercanos a las barrabasadas de La guerra de los Rose (Danny DeVito, 1989), manteniendo puntos de contacto con cada uno de esos títulos.

    Más que en el encadenado de situaciones progresivamente crecidas en inverosimilitud y la aparición de secundarios de dudosa eficacia, el gran acierto de la película está en la antiquímica que logran expresar sus dos protagonistas mientras intentan sabotearse mutuamente. Dany Boon, asentado como talismán dorado de la comedia francesa reciente, se entrega a toda una serie de aspavientos y cucamonas que chocan con la sádica frialdad de Valérie Bonneton, quien eleva al máximo su registro de rabia exacerbada tan bien trabajado como Fabienne Lepic en la serie Fais pas ci, fais pas ça. Coffre sabe que su película funcionará en tanto que lo haga el enfrentamiento entre sus personajes y no escatima en crueldad humorística. Por eso, es en los momentos de previsible reconciliación y cooperación final, al destapar el inevitable tarro de almíbar, cuando el conjunto pierde el fuelle que había ido acumulando durante el resto del metraje.

    A favor: El desprecio que se palpa entre los dos protagonistas.

    En contra: Le falta más garra para crear situaciones cómicas verdaderamente memorables.
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