Bienvenido a casa Spidey
En quince años, Sam Raimi y Marc Webb han sido los únicos favorecidos en adaptar al cine live-action los comics del sorprendente Spider-Man, uno con más notoriedad que otro, pero, a fin de cuentas, ambos consiguieron tocar los cuernos de la luna con las disimilares variedades presentes en sus proyectos. No obstante, los éxitos no se extendieron demasiado, provocando la retención por parte de Sony entorno a sus proyectos de continuar produciendo cintas palomeras. Dicho compás de espera tuvo fecha de caducidad, exactamente hasta 2015, año en que el estudio fílmico anunció con presunción el acuerdo con la productora de Stan Lee con el objetivo de traer de vuelta al desenfadado héroe de Queens, algo que le cayó de maravilla tanto a los fanáticos como a la cronología lógica de Marvel Studios en cuanto a la introducción de nuevos personajes, quienes próximamente se apiñaran en la que esperamos sea la magnánima epopeya norteamericana por excelencia. Primero, el fichaje de Holland, luego el de Watts, posterior el extravagante número de guionistas, Keaton como antagonista, la incorporación del habitual Michael Giacchino y las herramientas predispuestas por el estudio capacitaron el arribo de la primera gran aventura de Spidey luego de su extremadamente corto vistazo en la cinta de los hermanos Russo, “Civil War”. Y estamos enhorabuena, puesto que su director exceptúa la horma rimbombante del filme veraniego, para fabricar una cinta coming of age que retrata de la manera más fascinante el día a día de uno de los superhéroes más bienquistos y amados del universo del MCU.
Ya desde el inicio, su director afianza el humor blanco que será pieza básica para el resto del metraje, mostrando con carácter mancebo el combate en el aeropuerto presenciado en la cinta previa del MCU, grabado a mano con el propio celular de Peter Parker (Tom Holland). Cargado de ingenuidad y buena vibra, nuestro amigo arácnido sufrirá un fuerte golpe contra la realidad al tener que regresar a la secundaria y lidiar con su nueva identidad en cubierta, mientras orienta a ancianas dominicanas, liquida a rapaces ladrones, lucha por alcanzar el corazón de Liz (Laura Harrier) y encarcela sus ansias por la siguiente misión junto a los legendarios Avengers. Sin embargo, el más grande problema al que tendrá que hacer frente será Vulture (Michael Keaton), un resentido trabajador que se ha hecho con los vestigios ultra tecnológicos de los heroicos enfrentamientos para construir y traficar un amplio catálogo de armas que conllevara a la ejecución de un robo maestro.
El guion no sufre las secuelas de la tendencia norteamericana concentrada en saturar de guionistas la construcción de la trama, aquí, el mosaico de ideas funciona de maravilla, otorgándole a esta historia de orígenes un aire flamante, irreverente, jovial e incluso original; un “Deadpool” para adolescentes. El argumento base se beneficia omitiendo información que ya debe ser cultura general para cualquier conocedor del personaje—taxativamente, el deceso del Tio Ben y la trasmutación de humano a héroe gracias al tosigo del arácnido— , además de la sucesión de situaciones tan cómicas como sugestivas que mantendrán al filo del asiento al espectador, ya sea por luchas o persecuciones, bromas o dramas o, en específico, determinados giros de tuerca que conducen a una entusiasta y novedosa atmosfera de thriller a lo largo del tercer acto. La ejecución artística de las secuencias es acertada, no tan mega-maniática y grandilocuente como las anteriores cintas del estudio, no obstante, exactamente eso es lo que hace que “Homecoming” no apele al pundonor, es una cinta única y necesaria entre tanta formalidad, política y honor impulsado por Captain America y Tony Stark. A propósito de este último, sus apariciones no eclipsan, ni siquiera ensombrecen a la estrella principal, no desacreditando o desmeritando la importancia de su rol, él es vital ya que es quien actúa como una figura paternal para Parker, enseñándole el verdadero significado de héroe, el cual no solamente radica en ser privilegiado con poderes extrahumanos.
Para los más ávidos y puristas amantes de los comics, encontraran fatídico el trueque de apariencia, tanto física como cultural, de algunos personajes, modernización utilizada en son de congeniar con el fortalecido movimiento igualitario que se hace significativo en el mundo cinematográfico. Zendaya, Laura Harrier o Jacob Batalon ofrecen lo mejor de sus personajes, aun así no sean una reproducción de las estrellas de los comics. Con lo que sí estarán dichosos, tanto fanáticos como espectadores, es la fidelidad hacia las circunstancias de los comics, cada escena está cargada de referencias y guiños de las cintas y viñetas de Marvel, unas sublimes y dramáticas como la catarsis final en el punto en que Peter queda atrapado bajo escombros. Esto acompañado del vigoroso y autentico tratamiento al protagonista, al que Tom Holland dinamiza con habilidad, intelecto y presencia física y actoral, ejerciendo el papel de un chicho de quince años que sufre las vicisitudes de la pubertad y el heroísmo al mismo tiempo.
Marvel ha sido bastante criticado por la falta de fundamentos y potencia de sus antagonistas— salvo Loki de “Thor” y ojala Thanos de “IW”—, patrón que se ha venido reproduciendo en cada una de sus cintas. Sin embargo, fichando a un ganador del Oscar (”Birdman”), las ilusiones resurgieron y, efectivamente, no fueron en vano. Presenciar que la película arranca poniendo en frente al villano y no al héroe, denota el compromiso del estudio concibiendo el rol de Keaton , creando, muy de la mano de la acertada actuación, al villano más humano y realista de su universo. Maguer sus primeros avistamientos no gozan de un impacto del todo fuerte, a partir de la mitad del segundo acto, el actor desploma la pantalla, especialmente, en el giro de tuerca final.
Visual y sonoramente, “Homecoming” encuentra sus puntos álgidos en las escenas en donde priman los componentes de tensión, como esa atenuación sonora al arribar al baile de graduación, el inconveniente en el monumento a Washington o el quebranto del barco. Aceptando las raíces indies de su director, el tono sereno seria obvio, así que no es posible esperar despliegues artísticos a las alturas de “Doctor Strange” o “Guardians of the Galaxy”, incluso siquiera a la sosería visual de las anteriores entregas por Sony. Asimismo, somos testigos de que las partituras musicales de Giacchino no sobresalen en absoluto, claro está, apartando el clásico y glorioso himno del hombre araña en la apertura, glorificando el logo del estudio. Es perceptible el ritmo más medido en las secuencias de acción con respecto a sus competidoras, no obstante, el cese de CGI, el talento gimnástico del protagonista y las agradecidas set pieces de carne y hueso es lo que hacen a la cinta tan especial.
Watts reintegra a nuestro amado Spidey al panorama cinemático, con la ayuda de una cinta que goza de las delicias del filme independiente y comercial simultáneamente, entregando entretenimiento magnético que posiciona a la cinta de Marvel muy arriba de aquella fabulosa película de Sam Raimi y Alfred Molina. Desenfada, hilarante e intrigante, el hombre araña de Holland se toma muy en serio lo que está haciendo, suministrando uno de los filmes más fieles a los comics, eso sin dejar de ser espectacular y divertida. Sony ya tiene un vasto catálogo de planes para el universo del Hombre Araña, esperemos que no vuelva a suceder lo de algunos años atrás con sus planes. Bendito Marvel.