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    Animales Fantásticos: Los Secretos de Dumbledore
    Críticas
    3,0
    Entretenida
    Animales Fantásticos: Los Secretos de Dumbledore

    ¡Avada Kedavra!

    por Alejandro G.Calvo

     


    Tercera entrega de la saga post-Harry Potter de la escritora J.K. Rowling tras las tan singulares como diferentes Animales fantásticos y dónde encontrarlos (2016) y Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald (2018), todas ellas dirigidas por el mismo director: el británico David Yates, el mismo que se hiciera con las riendas de la saga primigenia tras Harry Potter y la orden del Fénix (2007), cuya vida más allá del Potterverse se reduce a aquel desastre llamado  La leyenda de Tarzán (2016).

    Si en la primera entrega de la saga la aventura primigenia se reducía a una tan divertida como entretenida caza de criaturas fantásticas a manos de Newt Scamander (Eddie Redmayne), la segunda se complicaba sobremanera multiplicando personajes y subtramas hasta el punto que la narrativa se atascaba en un entuerto de líneas argumentales de resolución azarosa ciertamente desconcertante. Daba la sensación de que Rowling, guionista de ambas películas (y que ha llamado para esta tercera entrega al coguionista de toda la saga Potter: Steve Kloves), hubiese querido convertir Los crímenes de Grindelwald en su particular El imperio contraataca (1980), multiplicando los embrollos melodramáticos (lazos de sangre, amores secretos, muertes inesperadas, final amargo en cliffhanger, etc), y hacer así de esta Los secretos de Dumbledore una especie de El retorno del Jedi (1983), donde los buenos se reagrupen para trazar un plan que compense la oscuridad creciente de la anterior (todo ello salvando las distancias cualitativas de tan distintas sagas, por supuesto).


    La tercera entrega arranca de la mejor forma posible: enfrentando a Dumbledore (Jude Law) y Grindelwald (Mads Mikkelsen, en sustitución del despedido/cancelado Johnny Depp) mientras comparten una mesa de té: un magnífico duelo a dos niveles, dramático e interpretativo, donde ambos actores derrochan tensión (romántica) y carisma (actoral), anunciando así el giro de una película bastante más centrada y pulida que la anterior.

    Es cierto: sigue habiendo mogollón de personajes, alguno de ellos claramente circunstanciales (Yusuf Kama), otros prácticamente eliminados (Tina Goldstein) aunque sustituidos por otros (Lally Hicks) y otros en clara recesión en cuanto a su peso en la trama: no se entiende bien el vacío dramático al que se somete Credence Barbone (con un Ezra Miller más Alan Rickman que nunca). Bueno, quizás sí se entiende, porque algo de ello (aunque no tan categórico) le ocurre a Newt Scamander: los que parecían los protagonistas de la saga se han visto ensombrecidos por la aparición de los mayores. Dumbledore y Grindelwald empiezan a capitanear los bandos enfrentados sin que ni Rowling ni Yates sepan bien cómo compensar dicho cambio. Lo dicho: Los secretos de Dumbledore está más cohesionada y pulida pero sigue adoleciendo de los vicios de la segunda entrega.

    Con todo, se disfruta bastante más (o al menos esa ha sido mi sensación). Las secuencias de acción se concentran en un menor número de grado (y sin ahogarnos en oscuridad CGI aburridísima) y se crean espacios para que el meollo dramático crezca tapando buena parte de las fisuras creadas con anterioridad.

     


    Es cierto que todo suena un poco chiripitifláutico -el quién es hijo de quién, etc- pero, bueno, qué le vamos a hacer, este es un mundo mágico, así que nos tendremos que zampar nuestra buena dosis de chiripitiflautismo (las derivas del personaje de Queenie son de lo peor dibujado de la saga).

    Para compensar la película presenta una trama política muy potente, que nos habla de los populismos de nuestra vida real y el amor ciego al que parte de la población se entrega a cantamañanas que saben manejar la puesta en escena de la mentira como si fueran, bueno, pues eso, magos de la falacia.

    Por todo ello -y por su magnífica pieza final con el juego de maletines- Los secretos de Dumbledore se hace bastante más disfrutable y encomiable. Ojalá mantenga el rumbo para sus siguientes episodios (quedan dos más, si no yerro el cálculo).

    DE QUÉ VA

    En Animales Fantásticos: Los Secretos de Dumbledore el malvado y poderoso mago Grindelwald sigue buscando adeptos a su causa, pero esta vez se transportará a todos los rincones y mundos mágicos para obtener lo que quiere. Por otra parte, Dumbledore unirá a su propio ejército formado por Newt y Theseus Scamander, Jacob, entre otros, para poner fin a la guerra que está a punto de comenzar Grindelwald en su nombre. Mientras encuentran aliados y la maner de poner fin a esta oscura edad, el pasado de Dumbledore irá cada vez tomando más presencia en la historia entre él y su antiguo amigo Grindelwald, con quien le unen otros grandes lazos más allá de la enemistad.

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