El juego de Gerald
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decatur555
decatur555

3 usuarios 917 críticas Sigue sus publicaciones

3,0
Publicada el 16 de septiembre de 2026
No está mal. Me pareció una historia bastante curiosa, de esas que parten de una situación muy simple y casi imposible de estirar sin que se venga abajo: una mujer esposada a una cama, en una casa aislada, después de que un juego sexual salga fatal. Con eso, Mike Flanagan consigue montar un thriller psicológico más interesante de lo que parecía a primera vista, apoyado sobre todo en la tensión mental, en la vulnerabilidad física y en el pasado traumático de la protagonista.

Lo que más me gustó es que no intenta convertirlo todo en una película de sustos al uso. Hay miedo, claro, pero el centro no está tanto en si aparece algo en la habitación como en lo que ocurre dentro de Jessie. La película funciona cuando convierte esa cama en una cárcel física y mental: no puede moverse, no puede pedir ayuda, no puede escapar y, además, empieza a enfrentarse a recuerdos, culpas y heridas que había enterrado durante años.

Carla Gugino está muy bien. De hecho, la película depende casi por completo de ella, y aguanta el reto con mucha solvencia. Tiene que transmitir pánico, agotamiento, rabia, vergüenza, lucidez y supervivencia sin poder moverse apenas del mismo espacio. Su interpretación hace que la situación no parezca solo un ejercicio de guion, sino una experiencia cada vez más angustiosa. Sin ella, probablemente la película se habría quedado en bastante menos.

También me gustó Bruce Greenwood, porque su presencia va más allá del marido muerto y del punto de partida macabro. Gerald se convierte en una especie de voz, de fantasma psicológico, de representación de una relación bastante enfermiza. Esa conversación imposible entre Jessie y las distintas partes de su miedo ayuda a que la película no sea solo una mujer intentando liberarse de unas esposas, sino alguien intentando salir de una prisión mucho más antigua.

La parte de Stephen King se nota mucho, para bien y para mal. Para bien, porque la premisa tiene esa mezcla tan suya de situación extrema, trauma infantil, culpa, violencia doméstica y amenaza casi sobrenatural. Para mal, porque en algunos momentos la película subraya demasiado sus símbolos y sus explicaciones. Hay ideas potentes, pero a veces parece que necesita verbalizarlas más de lo necesario, como si no confiara del todo en que el espectador las entendiera.

El elemento más inquietante, para mí, es esa duda entre lo real y lo imaginado. La presencia nocturna, la sombra, la figura extraña en la habitación, funciona porque la película juega con el cansancio, la deshidratación, el miedo y la posibilidad de que Jessie esté viendo algo que no está ahí. No siempre me dio miedo de verdad, pero sí mantiene una incomodidad constante. Y eso, en una película tan encerrada, ya tiene mérito.

El ritmo es bastante bueno, aunque no perfecto. Hay tramos muy tensos y otros en los que se nota el esfuerzo por estirar la situación. No me aburrí, pero sí sentí en algún momento que la película tenía que pelear contra sus propias limitaciones. El concepto es potente, pero también muy cerrado, y no todas las vueltas psicológicas tienen la misma fuerza. Aun así, Flanagan sabe dosificar bastante bien la información y el mal rollo.

La escena más física y desagradable funciona muy bien precisamente porque llega después de tanta tensión acumulada. No es gore gratuito, sino un momento de supervivencia extrema que duele casi al verlo. Ahí la película demuestra que puede ser dura sin perder el foco emocional. Lo importante no es solo el impacto visual, sino lo que significa para Jessie: tomar una decisión brutal para seguir viva.

Lo que menos me convenció está hacia el final. Sin entrar en demasiados detalles, creo que la película explica más de lo que necesitaba y pierde algo de fuerza cuando intenta cerrar todas las piezas de una manera demasiado clara. Me interesaba más la ambigüedad, el encierro, la lucha interna y la posibilidad de que el terror estuviera mezclado con la mente de Jessie. Cuando todo se ordena demasiado, el misterio pierde parte de su veneno.

Al final, me queda como una adaptación bastante digna, entretenida y con más personalidad que muchas películas de terror de plataforma. No me parece una obra maestra, pero sí una historia bien llevada, con una protagonista muy fuerte, una premisa sencilla y una buena mezcla de suspense, trauma y supervivencia. No está mal en absoluto: quizá le sobra explicación, pero tiene tensión, imágenes que se quedan y una Carla Gugino que sostiene la película de principio a fin.
BeniDolç Villaescusa
BeniDolç Villaescusa

137 usuarios 137 críticas Sigue sus publicaciones

3,0
Publicada el 28 de enero de 2022
Pelicula usa del 2017, de una duracion de 103 minutos, con una valoración de 7/10, bajo la dirección de Mike Flanagan y guión de Jeff Homard, con un presupuesto de 70.000, una adaptación de Stephen King de 1992.

Ante el escollo de superar en una producción limitada por el espacio y la trama es el ritmo, Mike Flanagan consigue dotar de poder y tensión este monólogo interior entre las cuatro paredes de una habitación con una interesante economía de planos. Se puede oresagiar que el ritmo cayese por su propio peso, y quizás también esperaba un mayor esfuerzo por transmitir lo claustrofóbica de la situación, pero el juego de estereotipados terrores consiguen suplirlos.

El origen del mal podemos destacar un esfuerzo por crear un universo estético concreto que sirva para potenciar la oscuridad de la trama. No consigue, por contra, salvar la escasez de opciones con las que presenta la historia y, aunque la reducción de peso psicológico respecto a la novela original era obligatoria, puede caer en el saco del aburrimiento en lo visual.

Esto me lleva a hablar directamente de su resolución, guiada durante unos minutos que se pueden hacer eternos por una voz en off que respeta al detalle el original. Unos aplaudirán esa referencia inequívoca al lector, pero otros se toparán con un clímax suave. Salvar la previsibilidad de dicha resolución podía ser un objetivo complicado, pero todo el trabajo estético que potenciaba la sensación opresora y terrorífica de ciertos pases del monólogo interior podrían haber ofrecido una solución que no tirase por tierra todo el suspense previo.

Un monólogo intimista con actuaciones notables. El largometraje cuenta la historia de una mujer, Jessie (Carla Gugino), que se va de escapada con su marido Gerald (Bruce Greenwood) a la típica casita de ensueño en el bosque con el objetivo de salvar su matrimonio, pero enfocadas a un aspecto concreto y vital de la relación: el sexo. La pareja va convencida, o al menos, eso cree Gerald, de que un juego de dominación puede reabrir las puertas del deseo en casa. Después de introducirnos breve, pero meticulosamente, el carácter de ambos personajes en su interacción con un perro abandonado en la carretera, comienza el juego.  Jessie es esposada a la cama, pero pronto descubre que los grilletes que la atan físicamente ya la habían atado psicológicamente. Tras una discusión con cura de realidad incluida, Gerald sufre un infarto y muere súbitamente junto a su mujer.

El argumento es lo suficientemente potente como para llevar la historia en vías radicalmente diferentes, pero King optó en su versión original por dar rienda suelta a una narración intimista, catártica y reflexiva que Mike Flanagan ha sabido plasmar con solvencia en la adaptación... con los mismos defectos. La supervivencia es el objetivo natural, como el propio Cujo el cánido abandonado que tan bien funciona como metáfora en la narración y como guiño a su propio trabajo que nos demuestra a lo largo del metraje, pero más allá de los límites físicos. Jessie arrancará un monólogo interior en el que redescubre la fuente de sus miedos y la razón de su inocencia atrapada, plasmado con gracia por parte de su intérprete, pero a medida que la trama avanza su interpretación va in crescendo hasta convertirse en un vehículo perfecto con el que trasladarnos a su gran dolor exitencial.

El mérito de sus protagonistas reside en saber convertirse en hojas de doble cara, pues durante la locura y la desesperación de Jessie, comienza a charlar con su propio subconsciente representado a través de las figuras de su propio marido y ella misma. Su marido es todo aquello que se niega a ver. Es la dominación, el miedo y la inseguridad que han gobernado su vida. El espíritu de ella sin embargo, es el león enjaulado que tiene la determinación suficiente como para superar todos los obstáculos que se pongan delante. Es firme, paciente, sabia y segura. Del ganador de ese duelo dependerá la resolución final, y es por ello que las interpretaciones, una vez más, de Carla Gugino en esa segunda vertiente tan drásticamente diferenciada y de Bruce Greenwood como el implacable marido que jamás había querido reconocer, son trascendentales para dotar de poder la evolución del personaje.

El original de  Stephen King abusaba de retorcer la cuestión psicológica hasta límites insospechados, y si bien tenemos una paseo más edulcorado en la versión fílmica, ésta no es lo suficientemente atractiva. El monólogo interior, detonado por los fantasmas del pasado de Jessie, resulta particularmente poco creativo. Hay un único elemento que podía dar una vuelta de tuerca a la simplicidad de esa premisa desarrollada y es el de la figura del "hombre pálido", pero su tratamiento prácticamente de soslayo se convierte en una anécdota, que de hecho resta fuerza a la resolución final.
Tenemos una trama que se presenta sencilla y que termina desembocando en una aventura personal con cierta complejidad psicológica. Stephen King es un maestro en el arte del terror y la historia, como no podía ser de otra forma, tiene trazos oscuros perfectamente plasmados a través de la iconografía y la estética de la película. Las escenas del eclipse con su dominante roja, las referencias a las diferentes subtramas que se conjugan en un flashback orquestado con conocimiento de causa y las cuidadas interpretaciones de sus protagonistas que repetiré hasta la saciedad que se convierten en el eje central de la película.
Vowel
Vowel

42 usuarios 30 críticas Sigue sus publicaciones

3,0
Publicada el 27 de julio de 2019
Buen terror, atrapante y psicológico, totalmente recomendable. Y he de decir que el final no era para nada lo que yo esperaba, más bien me sorprendió gratamente.
Dario Lapicki
Dario Lapicki

63.179 usuarios 450 críticas Sigue sus publicaciones

3,5
Publicada el 21 de marzo de 2018
Atrapante. Terror psicológico bien logrado. El conflicto se produce al comenzar la cinta pero la historia se va desarrollando con flashbacks del pasado y alucinaciones en el presente que van generando incertidumbre ascendente respecto al posible desenlace. La recomiendo.
Kuki O
Kuki O

64 usuarios 35 críticas Sigue sus publicaciones

2,5
Publicada el 13 de diciembre de 2017
pobre. argumente algo sencillo. y actuaciones mediocres. de mal.a peor. aunque netflix crece. los largometrajes que hace no son muy buena calidad.
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