Círculo vicioso.
Una película atrapada en su propio discurso, en su propia crítica. Las anteriores jugaban con éxito a desmontar las reglas del terror: primero los clichés, luego la lógica de las secuelas, y ahora se despedazan las trilogías, hacia ese supuesto cierre que debería dar sentido a todo lo anterior. Todo se plantea como una conclusión teórica.
La conciencia metacinematográfica sigue vigente. Sin ella, 'Scream' no tendría sentido. La cosa es que camina todo por un terreno mucho más narrativo, con una atmósfera propia del thriller policíaco. El misterio pesa más que el asesinato, y eso no es malo: es importante mantener esa intranquilidad en estas sanguinolentas historias, pero parece que poco a poco se olvidan más de lo que espera la gente, o al menos yo, al ver las películas de la franquicia. Hay mucho más interés en encajar piezas que de generar sensaciones reales. Hay ideas potentes, como el mecanismo de las muertes a lo 'Destino final'. Al final, ésto no deja de ser 'Scream' mirándose al espejo, analizando sus propias reglas mientras las ejecuta. El problema real personal que tengo es que, lo que antes era más cercano a una experiencia, ahora es más una mecanización.
La renovación formal funciona momentáneamente. Existen variaciones en la puesta en escena o distintas dinámicas entre personajes. Ya en el grupo no son tan amigos, sino que todos dudan de todos, cada quien funciona a su modo e interactúan distintamente. Me da la sensación de romper la inercia y gracias a eso, la película recupera algo de vida. Pero de nuevo todo eso acaba cayendo en picado, pecando de lo que tanto me destruye: la previsibilidad, lo reconocible, lo cíclico, lo repetitivo y lo automático.
Por culpa de eso aparece el peor síntoma: la desconexión. No me importa quién está detrás de la máscara, porque no siento un interés real por saberlo. La indiferencia toma fuerza. Y más que intriga, lo que empiezo a tener es pura impaciencia: quiero que todo acabe cuanto antes. Eso, es como una enfermedad mortal para esta saga. Es un vacío difícil de llenar.
El guion peca de las decisiones forzadas, de situaciones que únicamente existen para alargar el recorrido o para justificar lo injustificable. Detesto, una y mil veces, ese recurso de las coincidencias forzadas: cuando Ghostface actúa con una rapidez casi inverosímil, sin margen alguno para la reacción, pero, en contraste, cuando otro personaje tiene la oportunidad perfecta para acabar con él sin resistencias, el tiempo parece dilatarse de forma artificial, dominado por una duda y un miedo que rozan lo conveniente más que lo creíble. No solo me rompe la lógica interna, sino que evidencia una manipulación evidente del ritmo a favor de la trama. Muchas otras escenas no aportan verdaderamente; solo estiran el tiempo como un chicle --como el caso comentado--. Algunas otras son un fracaso en ejecución. A todo eso, le sumo la dichosa sobreprotección a los personajes, que reduce el poco riesgo que siento y rompe cualquier tipo de tensión. Sí, acabo de exponer dos ideas contradictorias, pero la primera iba dirigida a situaciones; la segunda, a los personajes.
Hablando de personajes, como era de esperar, no funcionan como anclaje emocional. Están en encuadre, hacen lo que tienen que hacer dentro del esquema dramático y narrativo, pero no me generan ningún tipo de implicación efectiva. Incluso la propia Neve Campbell, que debería ser el eje principal, es un rostro más, una figura más. Ya no hay conflicto real entre ellos, y su presencia pierde mucho fuelle.
En toda esta negativa, hay un subtexto interesante. El foco ya no se centra únicamente en el cine como género o subgénero, sino como industria. Algo más pegado a la realidad de Hollywood. Aparece la crítica a su funcionamiento interno, a sus dinámicas de poder, a esa idea de que el éxito muchas veces está condicionado por aceptar situaciones abusivas o moralmente cuestionables. Un lado oscuro encabezado sobre todo por el nombre de Roman Polanski. Nada de ésto es en vano.
La película amplía su mirada: no se limita a cuestionar las reglas narrativas, sino que apunta hacia el sistema que produce esas historias. El problema es que esa idea, siendo probablemente la más interesante de todas, no termina de desarrollarse con la profundidad que merece, o al menos eso pienso yo. Por lo menos se integra correctamente en el núcleo del relato.
'Scream 3' funciona bien en su intención y en lo que quiere decir, porque incluso tiene ideas más "amplias" y ambiciosas que sus predecesoras, solo que no consigue que nada de eso me importe. Y lo más frustrante es que no tengo rechazo y tampoco enfado. Únicamente una desconexión que poco a poco hace que pierda relevancia todo.